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La suerte está echada.

Me apresuro en dejar a los crios en el cole, porque hoy sigo mi devenir por el SSPA esta vez como supuesto paciente (la verdad que ya aprendí a armarme de paciencia hace tiempo en estas cuestiones y dar el voto de confianza y margen que las estructuras organizativas requieren y deseas para ti cuando eres tú el que provoca la demora).

Tengo que sacarme sangre y a la vez hacerme un retrato anteroposterior (AP) de toda la columna (aparte caderas y rodillas) por intentar descartar algo sistémico que esté provocando una cadencial subida de la tensión ocular del izquierdo (aparte tabaco, sobrepeso, alcohol y falta de ejercicio, comentó la reumatóloga, y el que me fijo mucho por no perder detalle).
Y ahí me presento, en esa sala de espera abarrotada la plaza con el resto de pacientes acostumbrados ya a estas cuestiones y apretándose unos el algodoncito tras su paso por la fila de a dos que te va encajonando en esos puestos extractores que se encuentran planteados de la misma forma que cuando yo pasé por aquí hace veinticinco años en las prácticas de aquel trimestre en laboratorio: 

-Niño, tú hoy a extracciones que así vas cogiendo práctica   en las venas.
En las venas de otro, está claro. Mientras perdía toda posibilidad de vivir en directo el aprendizaje de los parámetros obtenidos y de esas técnicas analíticas que me permitiesen conocer el fundamento bioquímico y biológico de cualquier desorden que acabase instaurándose patológico en el cuerpo de cualquiera. Y porque de esa manera, cualquiera de las enfermeras de cualquiera de aquellos puestos podía mientras salir a desayunar, mientras tú te peleabas con los botecitos de colores y la vena de aquella señora que se la había dejado en casa aquella mañana.
Hoy era una MIR la que entre el público y aprovechando la tediosa espera del respetable, repartía encuestas de la UGC de los laboratorios del Complejo Hospitalario de Jaén. Si, una MIR, que seguro que tenía veinte millones de cosas mejor que aprender por todo el Hospital que estar allí con cara de pocker (de haberlo perdido con una simple pareja de ochos) y entregando papelitos que redundarán posteriormente en la Unidad como uno de los objetivos manufacturados para el cobro del CRP de otros... Muy solícita ella le iba incluso leyendo las preguntas a quienes referían no saber leer y anotando sus respuestas:
-La sala de espera la ha encontrado...
-Antes de hacerle la extracción...
-En el momento de la extracción...
-¿Recomendaría a algún familiar este servicio?...
¿Cómo voy a recomendarle a nadie que venga todas las mañanas a echar un rato aquí para que le saquen sangre, esté en ayunas hasta las tantas y se lleve con la mejor de las suertes dos o tres pinchazos del niño de las prácticas que está en el puesto de la otra que se ha ido a desayunar a la cafetería de enfrente, con el pijama y los zuecos puestos y que es de un primo de una vecina? (la Cafetería de enfrente)...

Lo peor lo de mear en el bote y esperar antes a que saliese del servicio el abuelo que entró antes, que con éso de la próstata me estaba comiendo ya toda posibilidad de llegar a la hora de la cita de los RX.
No podía faltar el vendedor de cupones, que en el momento de aparecer te hace pensar que allí o te matan o te haces rico, así que he comprado iguales para el Viernes, que creo que toca una pasta y por si acaso.
He tenido una premonición y le he pedido el 126, o el 26 o el 6 si lo llevaba...

Casi no llego a las radiografías, tengo que dejar de fumar, está claro. La compañera me ha invitado, mientras me retrataba, a que no respirara, ¡Joder! si casi no puedo, me estaba ahogando de la cuesta que he subido de una parte del Hospital a otra...
Me han entregado mi primera "factura sombra" de lo que cuesta la sesión de negativos óseos de esta mañana. Cuestión que me ha hecho caer en la cuenta de que hay que racionalizar el gasto y de lo bondadoso que es nuestro sistema y la suerte que tenemos y lo importante que es que "conozcamos, exclusivamente a título informativo, que los procedimientos y tratamientos que he recibido en ese centro hospitalario, suponen un coste que en ningún caso tendré que abonar ya que, como sé, la sanidad en Andalucía se financia a través de los impuestos que todos aportamos. Pero que quieren hacérnoslo saber desde el convencimiento de que es una información de mi interés para que sea consciente de en qué se emplean los presupuestos de la Comunidad autónoma": 17´37 las dos de cuello y 43´42 el resto de columna lumbosacra, pelvis y rodillas... Lo que hace un total de 60´79 €.
Que unido a los cinco euros de los ciegos, unas 11000 pelas y sin haber salido todavía del Hospital a desayunarme con una leche manchada y media de churros. Para que luego me diga mi mujer que en qué me gasto el dinero.

Hoy ha sido una mañana de mucha suerte. De esas en que ésta llama a tu puerta sin saber a qué, y tú respondes una vez más que, suerte estar vivos y que otros velen por nuestro estado de bienestar sin olvidar el suyo propio. Petardos...

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