martes, 25 de noviembre de 2014

Reflexiones en un curso de la EASP. (Hoy Santa Catalina. Patrona de Jaén y Virgen de "las mierdas").

©Antonio J. Valenzuela

Ramón.-

"Pienso que nuestra práctica debe estar orientada a resultados, parece que todos lo tenemos claro y lo reflejamos en la wiki, sin embargo, en mi entorno habitual de trabajo no lo veo así. Nos escudamos en que tenemos una gran presión asistencial y falta de personal fundamentalmente. Hacemos algunas cosas demasiado automáticas, sobre todo los planes de cuidados. Yo me pregunto, si realmente tuviéramos tiempo y personal, es más si estuviéramos en las condiciones idílicas o ideales con las que nos gustaría trabajar, con todo a nuestro alcance y tiempo para todo, ¿sabríamos aplicar un modelo asistencial como el de Orem? Quiero pensar que sí, sin embargo, la gente con la que me codeo es la primera que no cree en teorías, no entiende la filosofía de su lenguaje, piensa que resta tiempo del cabecero de la cama del paciente o símplemente que es una pérdida de tiempo. Infravaloramos nuestro rol independiente a favor de tareas colaborativas, fáciles de llevar porque ya vienen dictadas y planificadas por otros, aunque sean complejas de ejecución o requieran destreza, algo en lo que estamos muy preparados.
Realmente mientras no nos creamos nosotros mismos de dónde pueden venir nuestras aportaciones, cómo argumenarlas y ofrecer un horizonte, los resultados que obtendremos serán los que otros quieren obtener, bajo mi punto de vista más orientado a las necesidades de los profesionales que las del paciente. De hecho, ¿cuándo hay más personal en un centro sanitario? ¿acaso no es cuando trabajan los médicos? ¿no está diseñada nuestra atención a dar soporte a dichos profesionales?
Sentir culpabilidad en uno mismo es doloroso, por eso la condición humana nos hace proyectar nuestros defectos a otros, para huir de nuestro sufrimiento. El cambio de paradigma sanitario, depende de nosotros mismos, somos aún demasiado categóricos. Integremos nuestro rol y transformemos nuestro resultado.
El día de mañana podemos estar nosotros mismos en esas camas, en esa consulta... Yo quisiera que me atendiera una Enfermera con una autonomía propia, no una Enfermera que trabaja por delegación de competencias.
Un abrazo a todas/os.


Antoñito.-(Leer a la vez con banda sonora de fondo alegórica)
Amén, Ramón, tira más fuerte que hay que meter un gol....Jejejejeje.

Qué decir a este comentario. Un histórico discurso en el aval y compendio de la desidia de toda una profesión. Un canto de libertad: una declaración de intenciones proyectada a la apatía colectiva y a todos esos argumentos "lógicos" "del resto" que "justifican" el que aún hoy sigamos pensando cómo romper el techo de cristal que nos perpetúa en el interior de esa bombonera en que se ha convertido el colectivo en España. Con sus cajones estanco, con sus "apartados": docente/académico, investigador/docente/académico, clínico/machaca/pie de cama/pie diabético, de gestión, pseudogestión/política, alumnos/aprendientes de lo mismo, sindicatos/sindicaleros y resto de especies afines/afincadas: líderes/gurús/encantadores de serpientes 2.0 Jejejeje y toda la troupe forera, congresual y jornalera (de jornadas de canapés/copa de vino de la tierra)...

...y cada uno en su casa y Dios (CGE) en la de todos, haciendo "milagros" por la profesión y reservándose la gloria a solamente unos elegidos (colegiados, éso si) que, además, no molesten mucho, porque en la Gloria: Paz e ídem y el dinero en paraísos fiscales (Brasil, Paraguay, Bormujos, Mahadaonde??) a cuenta de colegiaciones, cuotas sindicales y de SSCC y demás dádivas, y diatribas, contra quienes pensamos "distinto" y tenemos el valor y la dignidad de contarlo al resto y decirlo.

Enhorabuena por la reflexión y por el recordatorio de que somos la miseria hemos querido ser y en la que hemos querido, CONSENTIDAMENTE, convertirnos. Saludos.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Carta a Rosa Rosita: Rosa, Rosa-e, eRos@.

  • Mira, Rosa (y ahora me pongo serio, transcendente si quieres, y no por ello quiero que pienses que miento o me río de lo que voy a contarte):

    Habrás oído muchas veces (igual que yo), que cuando uno se encuentra ante su propia muerte (como fue mi caso el día 4 de Octubre... y además literal, porque me moría científica y existencialmente, para los restos y sin vuelta). Bueno, digo: Cuando uno se encuentra delante de la muerte, se ha comentado siempre que te pasa tu vida entera por delante en cuestión de segundos...como que
  • Rosa Molina
    Rosa Molina

    Eso cuentan, eso cuentan...
    Por suerte o por desgracia todavia no lo he experimentado... jejejeje.
  • Antonio J. Valenzuela Rodríguez
    Antonio J. Valenzuela Rodríguez

    en ese periodo tan corto de tiempo, haces el famoso repaso de lo que has vivido, dejado de vivir y olvidado, porque además se aparecen todos tus "fantasmas" de golpe y sin pausa ni censura que los arrincone, como queriendo todos ocupar el último halo de pensamiento y razonamientos al borde de esa oscuridad tan grande que debe ser la muerte en realidad y atravesando, paradójicamente y a la vez, el famoso también "túnel de lavado-centrifugado" que dicen que tiene focos de 500 Watios para que te acompañen en el último suspiro....
     

    Pues no Rosa. Eso no es cierto, tía, o a lo mejor eso sucede nada más que cuando realmente te mueres, por lo que nadie, en su sano juicio real y científicamente demostrado, puede haber contado semejante patraña si es que nunca nadie ha vuelto del otro lado: Mienten como bellacos. Jejejeje.
  • Rosa Molina
    Rosa Molina

    Mítica leyenda tal vez...
  • Antonio J. Valenzuela Rodríguez
    Antonio J. Valenzuela Rodríguez

    Yo te voy a contar lo que se siente...
    Se siente un miedo tan grande que no sabes explicar tal sentimiento: Miedo a no ver más a Pepe y a Lola, a los cuatro amigos conservados durante estos años (pocos), a no respirar de nuevo, aunque sea entre toses del tabaco, a no ver de nuevo el mar, y el sol, y los árboles (que aunque suene ñoño, cojones!, que son cosas que llenan, carajo!), miedo a no ver más a Mada, ¿Por qué no?. Es buena, guapa, muy guapa y generosa, simpática hasta que deja de serlo y la MADRE DE MIS HIJOS, y una persona que necesita mucho valor para seguir adelante. Miedo a no ver más al resto de la familia: Mi hermana, mi cuñado Oscar, mis sobrnos Pablo y Julio,  a Fran, a Teté, al Tufos, que por no herir ni pecar, nunca habla, a Agustina, mi otra madre todos estos años, aunque a cierta distancia y con menos abrazos y besos que la mia propia.... Miedo a no volver a andar, a pasear, a reir, a los besos, LOS BESOS, a hacer el amor, a follar: A llorar... tanto llorar....tanto llorar....
  • Antonio J. Valenzuela Rodríguez
    Antonio J. Valenzuela Rodríguez

    Así que esa es la sensación y, ¿Sabes cuándo uno, sin embargo, ve si toda su vida delante y le da el repaso tantas veces dibujado por la literatura fina...???
  • Rosa Molina
    Rosa Molina

    No se q decirte... Me dejas un poco sin palabras
  • Antonio J. Valenzuela Rodríguez
    Antonio J. Valenzuela Rodríguez

    Cuando sientes la enorme felicidad de haberla salvado por los putos pelos... y cuando sientes que has hecho el gamba durante tantos años que tú, y solamente tú, eres el responsable de la miseria que ha estado a punto de empujarte fuera de escena y para el resto de los ensayos... Es entonces cuando te preguntas: ¿cómo coño has dejado que eso suceda?. Y te das cuenta de lo poco que te has querido, a ti y al resto por ende...y es entonces cuando decides que ahora es el momento de vivir. DE VIVIR con mayúsculas (no quiero decir con ello que vivir sea irse de bares y tascas continuamente, aunque parezca que es el modus operandi de esta historia, nudo y desenlace). Y es entonces cuando tomas las decisiones que posiblemente el miedo, la cobardía, el respeto, el cariño (que no el AMOR), no te han dejado tomar antes...Y es entonces cuando es el momento en que decides, de nuevo, resetearte y comenzar de cero. Con un corazón "nuevo" y con una "vida nueva"... de nuevo con los mismos miedos de siempre: A la soledad, a los "San Benitos" y a todo ese cortejo que seguro va añadido y que no va a dejar de sorprenderte, de forma ingrata también, como en el caso de Fran y Teté, a los que yo quiero mucho... Fin. ;-)
  • Antonio J. Valenzuela Rodríguez
    Antonio J. Valenzuela Rodríguez

    Jejejeje
    Fin y perdón...tenía que contárselo a
    alguien, tía. NO LO SIENTO.
    Es un "regalo" tb. para ti, si quieres verlo de esa forma y no como el tostón del perico este que no se puede dormir...
    No tienes que decir nada...no es eso lo que espero...yo ya me he desahogado y está claro que "te utilizo"... si me permites el cinismo.... tu silencio me reconforta mucho más que cualquier respuesta buscada o encontrada en no se sabe bién dónde ...Tranqui. Gracias.
  • Rosa Molina
    Rosa Molina

    Me gusta escuchar o leer en este caso, pero nuevamente te digo q no se q decirte...
    Aconsejarte creo q no puedo, aparte de la edad y la experiencia, no se q ha sido de tu vida de aqui patrás y no sé si lo sabré de aqui hacia delante...
    Segun cuentas, quieres vivir, pues hazlo, solo tú eres capaz de hacer con tu vida lo q realmente quieras.
  • Antonio J. Valenzuela Rodríguez
    Antonio J. Valenzuela Rodríguez

    Gracias. Te repito que no tienes que decir nada, aunque si a mi me metieran el rollo que yo te he soltado si que te diría, al menos: ¡Pubícalo, gilipollas, lo has bordaaaaoooo!!!!....jejejejjejejejejeJejejejejeje

     Jwejejejejej....ay, ay que me da....jejejeje. Que me da un infaaaartoooo....jejejejje +Gracias Rosita. Eres grande y sabes que lo sabes y que yo te lo he dicho ya muchas veces....yo si veo y sé, no hace falta saberse al dedillo las miserias o virtudes de alguin para INTUÍRLO...a ti te intuyo desde hace tiempo...!Ponche con hielo¡.
  • Rosa Molina
    Rosa Molina

    Pero cuidadin, la vida se puede volver en tu contra, ya sabes que es muy traicionera, vive con consideracion contigo mismo...
    E intentando no volver a comerter los mismo errores.
    Gracias Antoñito, tu sabes q tb eres un tio grande y q yo tambien lo se...
  • Antonio J. Valenzuela Rodríguez
    Antonio J. Valenzuela Rodríguez


    Ya....ese es el miedo y el no saber frenar tanto sentimiento y sensaciones encontrad@s (y recuperad@s much@s ahora por fin)...Y el miedo a que esto tb. tendrá una bajada, porque voy sobredosificado, y lo sabemos: Las sobredosis no traen nunca nada bueno...Lo sé...pero a la vez no sé parar, y es que será la INERCIA la que me frene... estoy convencido....Lo sé tb.... espero guardar algún coco entonces de lo alto de la palmera, para no pasar sed "allí abajo"....jejejeje. Un beso grande, y gracias otra vez. Rosa Rosae e-Ros@/#Rosa-e ;-)

sábado, 25 de octubre de 2014

Lo que no se ve, existe: La enfermera "Invisible"...





LO QUE NO SE VE, EXISTE. LA ENFERMERA INVISIBLE
“Lo esencial es invisible a los ojos” Antoine de Saint-Exupery. El principito.

Estimado Señor Director: 


La realidad de la atención sanitaria la componen, además de los médicos, un nutrido grupo de profesionales, todos igual o más importantes que estos. En este grupo se encuentran las enfermeras, las auxiliares de enfermería, los celadores, y más integrantes del equipo sanitario. 


Somos conscientes que es mucho más fácil señalar al equipo médico pero en el caso particular de Teresa Romero, dadas las circunstancias en las que contrajo la enfermedad que amenazó su vida y las particularidades de la atención a los pacientes aislados por Virus Ébola (EVE), el 95% de las intervenciones en la habitación las realiza personal de enfermería. Porque para que una persona supere una enfermedad, además de diagnóstico y tratamiento farmacológico necesita cuidados (técnicas y procedimientos específicos de enfermería), apoyo psicológico, pruebas complementarias, alimentación, limpieza, etc. Esto no es una excepción de esta epidemia, sino que es la realidad de cualquier situación de aislamiento.
Por eso no nos parece de recibo que sólo comparezca en el momento de dar la noticia de la superación de la enfermedad la parte del equipo que solo asumió un 5% del riesgo. Y aunque no es la primera vez que se nos obvia, sí es la que más trascendencia tiene. 


Las enfermeras de este país sentimos una profunda (y continua) falta de reconocimiento social, político y profesional. Nos sorprende que en este caso en particular su periódico no se haga eco de esta realidad y nos indigna que, en general, a la hora de hablar de atención sanitaria se contemple como un entramado al servicio de una única profesión. Es indignante que pase inadvertida la alta especificidad, cualificación y capacitación técnica de la enfermería española, más aún teniendo en cuenta la alta consideración que si tienen esta profesión fuera de nuestras fronteras. Aún ahora en muchas noticias de los medios de comunicación se refieren a las enfermeras como “ATS” siglas que encierran ese significado de ayuda, servilismo y falta de identidad propia que hemos superado hace ya más de 30 años, cuando los estudios básicos de nuestra profesión pasaron a ser impartidos en la universidad... pero eso es otra historia. 


Sirva la presente como muestra de nuestro más sincero reconocimiento a todo el personal implicado en el cuidado de todos pacientes y usuarios de la sanidad y no sólo de Teresa Romero. 




FDO. Una enfermera cualquiera.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Sol de Otoño.


¿Nos fuimos en algún momento?. ¿Se debe algo?. ¿Seguimos?. ¿Me echabas de menos?. ¿Se han conseguido ya definir la e-health, el 2.0, el "crossfinancianding", un calendario de citas anuales xT, el buenrrolling y el gurusismo?... ¡Que no!, ¿¡Que estamos donde "lo dejamos"?!. ¿Que los Blogs se profesionalizan a fuerza de acúmulo de curriculum y adulaciones a distro y siniestro (RT , Follow me, fala faley y fala whatsappchulí, a este Congreso le falta un ponente)?...

Amos, no me jodas. ¿Que 23 entradas y un par de solsticios sin haber sido escritas no sirvan nada más que para haber congelado la imagen unos cuantos meses en este retiro buscado y de virtuosa, sino engañosa realidad?. ¿Que el del Gürtel y su mercenario mamporrero ahora fotografían atardeceres rojos y no barras de acero ni pijamas a rayas?... 

Pues aquí falla algo o, de verdad, nuestra enfermedad es de las degenerativas y es más grave de lo que pensaba coloreándonos de pronóstico incierto y carentes de autonomía, fuerza y voluntad...

Yo, por si acaso, he mantenido los ojos abiertos, aunque he de ser sincero, y algunos de estos síntomas que he ido sintiendo en las distintas partes de mi cuerpo obligándome ello a aplicarme ungüentos varios y cataplasmas diversas, por no sentirme desahuciado en ilusiones y motivación, me han hecho plantearme las cosas y su devenir con un grado menos de explosividad y una mayor carga de cinismo enfocado (¿?).

Quizá se trate de coger la rama por sus brotes (que coger al toro por los cuernos está mal visto y otorga hoy mala prensa), si, y demostrar de una vez que los discursos están obsoletos, que la demagogia no es el camino, y que navegamos una nube que, por tediosa, no oferta olas que cabalgar a una altura que razonablemente debería menguar si es que alguna mano quieres asir que no te aleje demasiado de esta realidad, a la que si, hay que inyectar diariamente fantasía para no morir en sus brazos.

Yo también quiero ser "doctor", jejeje, ¡Qué carajo!. Entiendo que es la forma de, después de decenios asistenciales y de intentos de modelar formas de trabajo, actitudes y opinión, sumar con fundamento teórico y conceptual todo lo que podamos seguir descubriendo alrededor de los cuidados y con unas bases que garanticen los modelos futuros y en los foros que, aunque mal construídos, se han diseñado para ello (a nuestras espaldas); y, visto que la realidad laboral y la falta de representatividad del colectivo adolecen y seguirán adoleciendo de soluciones imaginativas, habrá que intentarlo aunque sea a través de esas inyecciones referidas y necesarias de ilusión y por no sucumbir a la triste realidad. Aunque sea implementando sonrisas a través de la evidencia que supone reirse de todo y de la mano de quien quiera coger la tuya o te la tienda desinteresadamente...

Yo también quiero gestionar servicios de cuidados: ¿Por qué no?. Y espero y confío en que ante ese atisbo de cambios en el rol social, con respecto a las potenciales aportaciones al conjunto, y político, con relación a los líderes venideros que quiero creer se impongan real y definitivamente, tenga su oportunidad cualquiera por la vía de su valía y suma, y no por la eterna "pertenencia" y la falsa lealtad a través del silencio y el miedo (y de los saraos con canapés de colores y sonrisas falsas):
¿Dónde coño están los besos que te debo?...


Seguimos.


viernes, 21 de febrero de 2014

Dolo, luego existo.


Dolo, luego existo.




“Esperando la noche”. Fragmento de la obra pictórica del autor jiennense Antonio Hervás Amezcua.


 Dolo, luego existo

              Embutido de recuerdos una mañana más como prenda y regalo de tanta desidia. Frío invierno recién estrenado, atisbo áspero, agridulce en el alma e imposibilidad en esta época para mirar al frente, para mirar de frente. 
Sensación que añosamente se repite con una cierta cadencia alrededor de las fechas en que todo ocurrió e impulso casi helado a sentarte delante de un papel que parece que suplica el que no lo emborrones, el que no lo manches con mentiras que de nuevo escarben la superficie de un alma contradictoria, errante y huidiza hacia detrás. ¿Qué contar que no me desnude de nuevo ante los ojos de extraños y que a la vez me permita seguir alimentando la vanidad de quien se cree saber mentir?.
¿Cómo crecer y evidenciar la empatía de un colectivo, identificando unas reseñas y actitudes que nos muestren anexos en nuestro altruismo voluntarioso y vocacional y hacia las necesidades ajenas, aparcando quizá las nuestras propias?.
Mal comienzo, creo. Al final lo descubriré cuando entienda por qué necesito hacer ésto. Partitura que de alguna forma cobrará déficit de armonía. Ofrecimiento de angustia. Sencillez en el sufrimiento. Caos y  vigilante de la oscuridad.
                                  
Atrapado en la noche decidí esta vez hacerlo. Las ruedas del coche sonaron friccionadas sobre el asfalto al golpe de acelerador y sobre la humedad que no solo habitaba el ambiente. La niebla que escupía con arrogancia toda la vega del río también empañaba los cristales, los pensamientos y embriagaba mis conexiones neuronales provocando, ahora quiero entender, cortocircuitos generadores de sufrimiento que me empujaron a ello.
Sufrimiento, palabra repetida, sensación vivida en el compartimiento. Posee un componente subjetivo que se fundamenta por un lado en la estructura genética del individuo y por otro en la propia experiencia que poseemos como personas que nos relacionamos en un entorno muchas veces agrio, insatisfactorio y carente de sentido. Es por lo que no todos reaccionamos de la misma forma al dolor.
Esos eran mis pensamientos en aquella noche de Diciembre. No era la embriaguez la que me estaba provocando esa atmósfera de la que no podía escapar, ni el retumbar aún en mis oídos de aquella música que envolvía el ambiente que acababa de dejar. Aún sentía retenido en mi olfato el olor dulzón del perfume con el que esa chica había pincelado su cuello, lo único que me dejó besar durante los veinte minutos de amor de billetera que me ofreció “aséptica”.
Me refugiaba en todas esas almas con la intención de intentar fundirme en unos mismos caminos de duelo perenne, por no sentirme solo en mi particular interpretación de la existencia humana y en el fondo descubierto de que me gustaban las mujeres, las que regalaban, las que robaban o simplemente las que vendían su amor a pie de carretera.
Todas aquellas ideas me retumbaban en la cabeza, no conseguía apartar de mí aquel intento de auto justificación y repasaba interiormente todos los argumentos tanto tiempo madurados y de los que me había ido convenciendo en esa lucha interior que mantenía conmigo mismo y con mi desesperanza:
“Por lo tanto, una pequeña variación genética provocará diferentes umbrales de resistencia y de interpretación del dolor. Un solo gen es responsable de la capacidad de colorear una experiencia que es verdadera directriz de toda nuestra existencia. Experiencia sobre el sufrimiento y su aceptación o no, que será quien marque, motive y dirija nuestros sueños, anhelos, conformismo y sentimientos en nuestro viaje de vida”.

Estas habían sido siempre mis explicaciones a todos mis pacientes terminales. En sus viajes de muerte y paradoja yo les acompañaba una y mil veces en ese peregrinar que intentábamos fuera vacío de sufrimiento en aquella “Unidad del Dolor”, con el tiempo, dolor de sobremesa, dolor en minúscula, amortiguado por “enfermeras preparadas”.
                 ....................  O  ......................
Sí, existe un reto. Es ésta una canción: conseguir música con las palabras y en estos primeros párrafos ya oigo la melodía de entre líneas que hace dulce sonata de lo espontáneamente premeditado. Poesía congelada. Poesía que te regalo. Mel. Infinita inspiración.
      
                .....................  O ......................

Mi respuesta al dolor, la respuesta al dolor de cualquier persona, de cualquiera de los cientos de pacientes que en mi trayectoria profesional como enfermera me había ido encontrando, sumando a la vez centenas de recuerdos ya inconexos que pasaron a formar parte de mi experiencia de vida, es la respuesta que está desdibujada por nuestra biografía acumulada, que conforma estructura de reacción conseguida independientemente del efecto real que cualquier episodio tenga sobre nosotros.
Nuestra percepción subjetiva, el umbral al que todos nos referimos cuando intentamos explicar por qué no todo el mundo reacciona de la misma forma ante situaciones similares, generó esa noche en mí un torrente de anhelo que calentó la superficie de mi piel de forma inquisitoria y me empujó a experimentar un verdadero dolor, fruto de esa desidia que empecé comentando e inmerso en un juego de vida y posiblemente también de muerte, buscando una historia que me permitiera entregar a mi madre una novela más. En ese momento no me atreví a descubrirme enfermo y tocado, y aceleré dejando atrás el amor cogido con alfileres; quise comprobar que el dolor es la metáfora extrema de nuestra capacidad de sentir. Ese era mi único pretexto pero ya me había preparado ante él químicamente y de forma correcta soltando a mi sangre un parapeto químico de resistencia. Mis endorfinas empezaron su trabajo de anticipo como queriéndome negar mi posibilidad de experiencia:
-Centro coordinador, buenas noches. Accidente en la Nacional IV a la altura del Km 23 con víctima atrapada. Varios vehículos implicados aunque solo un herido.
El ruido de las sirenas y la luz desdibujada por la niebla no me permitían entrar en aquella especie de sopor que me empezaba a rodear el pensamiento. Las voces se acercaban a mí inquiriendo  ayuda y el sonido de los teléfonos móviles sonando cerca no quiso que me durmiera:
-¿Se encuentra bien?. ¿Tiene dificultad para respirar?. No mueva el cuello, por favor. Estamos aquí para ayudarle. Tranquilo.
¿Qué tranquilidad me podía proporcionar un enjambre de gente empeñada en no permitir mi experiencia sobre mi propio dolor?. De haberlo sabido no hubiese elegido un escenario que a todas luces se dibujó caótico en cuestión de minutos. Me imagino que mi empeño último debiera haber sido experimentar un acercamiento solitario a todo aquel mar de dudas sin haber perturbado la existencia de nadie más, pero he aquí, que aquella iba a ser una escena compartida porque, aunque nos empeñemos, no viajamos solos. Ese robo a mi intimidad elegida es lo que en última instancia me proporcionaría un argumento que relatar. Una idea a compartir cada Navidad con todos los pacientes que aún debía acompañar en ese mi ofrecimiento de vocación sentida. Un cuento de Navidad para espectadores que jamás volverían a ver otra. Un cuento para ser contado una sola vez y ya casi parte del propio protocolo de la Unidad. Un clásico sin posibilidad de perpetuarse en sus receptores. Otra paradoja.

-Señor, se encuentra atrapado, no se mueva. En unos minutos vendrán los bomberos a ayudarnos a sacarle. ¿Siente las piernas?. ¿Nota si le estoy tocando?.
No sé cómo, me vi dentro de un pequeño receptáculo cuyo techo estaba decorado de pequeños tubos fluorescentes. Me dañaban la vista, que hasta ese momento había permanecido atenta a la oscuridad que me rodeaba.
Me habían “parado” el cuello con algo que no me permitía moverlo. Me encontraba sujeto a una camilla en el interior de una ambulancia que hasta pasados unos minutos no reconocí como tal. En todos mis años de trabajo nunca había subido a una. Reconozco nuestra ignorancia suma de lo que debe ser el trabajo dentro de una de ellas, en mitad de situaciones que ahogan aún más el espacio dispuesto. Claustrofóbico. Impersonal.
-¿Tiene frío?. Va a sentir un pequeño pinchazo en el brazo. No se asuste, es solo la aguja para colocarle una vía. Ha tenido mucha suerte.
Suerte, palabra fetiche. Me sacó de mi letargo y entonces no me sentí solo. Suerte. Necesitaba encontrarla y se me estaba dibujando delante casi mismo de mis ojos. Al final, debería una explicación y encontré a unas personas incentivadas a escucharme, a auxiliarme, a ayudarme; aunque no quise presentarme como compañera.
Recuerdo haber querido empotrarme contra la base del puente. No cerré los ojos. Vencí el miedo ante el anhelo de experimentar la soledad de ese mi sufrimiento buscado. No es que no quisiera vivir. Es que no entendía mi existencia y buscaba desesperadamente respuestas en un horizonte sin dibujo y sin receptores empáticos.
-En una escala de cero a diez, indíqueme como definiría el dolor que siente.
-¡Cero!. No siento ningún dolor.
-¡Es imposible!. Tiene las dos piernas rotas y una contusión costal que mediante radiografías nos confirmará que seguramente también varias costillas. Ha tenido mucha suerte. Su coche ha colisionado contra la base del puente de ahí atrás y ha alcanzado la mediana y la dirección contraria de la autovía encontrando a varios vehículos que también se han visto implicados.
-Preocúpense entonces de los otros conductores, yo me encuentro bien. Siento mucho haber involucrado a otros.
-Bien, tranquilo. Vamos a analgesiarle, ahora mismo está muy confundido y no es raro que no perciba daño. En el Hospital le harán más pruebas.
-Está claro que usted no me entiende. No me encuentro para nada confundido. No trate de arrebatarme mi dolor. Es lo que en definitiva me queda. Es lo que me hace fuerte, es lo que pienso me hará madurar. Me niego a que me lo roben, no se ponga en mi piel. Se lo agradezco. Ya me conozco ese discurso. Interpreto esa sinfonía casi a diario.

De tanto mirarnos es cierto que no vemos. De tanto buscar, no encontramos. De tanto llamarnos, no oímos. Pero seguimos poseyendo el dolor como algo que nos hace poner los pies en el suelo. Cuando el dolor se pierde, perdemos algo que nos conecta con la realidad a pesar de parecernos en muchas ocasiones incorrecto en su manifestación. Socialmente no aceptado como insignia de poco valer.
Quien oferta dolor, quien lo manifiesta, parece presentarse débil ante los demás. El dolor fecunda en la inseguridad más interior y es disimulado por quien pretende presentarse poderoso, sin fisuras y libre de contradicciones.
Medir mi dolor. Eso es lo que ingenuamente pretendía aquella enfermera después de que yo mismo opté por experimentarlo ante tanta incongruencia como reunía mi existencia. Simplemente no me quería ver arrebatado de ese ejercicio de interpretación que yo pretendía ejecutar de forma voluntaria y en ese intento por conocer qué me estaba provocando tanta desidia y desesperanza.
Intentar medir el dolor de una persona. ¡Qué paradoja!. Si intentáramos medir la cantidad de dolor que una persona recibe o provoca, posiblemente hiciéramos reventar por los aires el laboratorio que se atreviera en el experimento.
Dolor de los pobres, dolor de los ricos, de los refugiados, de los desamparados, de los sin techo, de los opulentos, de los manipuladores, de los enfermos, de las enfermeras, los insanos, los asaltados, los salteadores, los solitarios. Dolor vivo, retratado, inmortalizado, televisado y pregonado. Dolor colectivo, ése que habita la conciencia de una sociedad acostumbrada al “reallity show” como moneda de cambio para las tardes aburridas de Domingo, esas en las que a mí me gusta salir a la calle y observar a la gente, a la gente viva, cuando no me toca trabajar en el hospital ese fin de semana.
Dolor, algo con lo que se comercia, que se compra, que se vende. En este preciso instante me lo querían arrebatar. ¿Qué precio tiene mi dolor?. ¿Cuánto seríamos capaces de pagar por apartarlo de nosotros?. ¿Y por hacernos con él de una forma dulce, efímera, satisfactoria?.
La voz de aquella chica me sonaba familiar, conciliadora en mitad de tanta turbación interior. Abandoné la idea de que fuera quien tuviese que aguantar mis misivas e intenté ser un buen paciente. Había en ella algo que la hacía especial. No sé si su halo triste, su voz o esa inclinación casi enfermiza, enfermera, a querer sufrir conmigo olvidándose posiblemente de sus propios problemas, de sus propias contradicciones también.
Fue la primera vez que intenté suicidarme después de tantas exigencias como mi madre me hacía. Ella empeñada en que concluyese de una vez mi ansiada novela, ésa que me permitiese dejar atrás aquel trabajo portador de tantas tensiones y desesperanzas y jamás sin entender que novela era Yo.
Recuerdo que mi compañera, en aquel primer viaje en ambulancia, no dejó de apretarme la mano durante nuestro traslado al Hospital. Una mano que se descubrió incondicional, cálida y altruista y que me hizo entender cuánto tenía aún por ofrecer.
Asumí que el haberme hecho con aquella experiencia, aunque hubiese sido en un arrebato extremo de desidia, podía haber sido alguna señal que debía aprovechar, compartir. Este viaje si tuvo una vuelta, un retorno arrancado a la misma desesperanza que me empujó a no saber vivir, a hacerlo sin sentido y fue en aquel momento cuando me desprendí de todo tipo de dudas. Entonces sí, cerré los ojos e intenté mantener el anhelo a mis propias ganas de existencia. Apreté fuerte la mano de mi compañera y me abandoné a sus cuidados en aquel amanecer de invierno en que la humedad de fuera casi se podía cortar con los destellos de los primeros rayos de sol de una mañana que se descubrió el principio de una nueva vida, distinta al menos. Carente de miedo.

-Fin-
 




viernes, 31 de enero de 2014

A/A: Quien corresponda.



No te creas que es fácil mantener el listón así de alto, pero es lo mínimo cuando uno siente que el sistema sigue apostando por los profesionales de una forma tan decidida, y que cada día que pasa, se trabaja en un mejor ambiente en el que todo es cordialidad y para nada existe atisbo alguno de intrigas, de luchas ridículas de poder que te puedan empujar a la desidia o a la apatía, de agravios con y entre compañeros menguados contractualmente, o de repartos incentivados y calificados de dudosa forma.
Repartos esos que es complicado entender o encajar a la hora de poder creer o llegar uno a convencerse de que, unos más, otros menos, cada cual está rozado por varas de distinta mesura y que este es el sistema elegido para incentivar a unos profesionales a riesgo de haberlos quemado ya en exceso: Porque no creen en el modelo o porque el modelo haya terminado siendo rentable solamente para unos pocos, en ese intento por haber querido maquillar todo este entramado con conceptos de corresponsabilidad y compromiso mientras, por otro lado, se consiente el robo a manos llenas con el que cualquiera se desayuna a diario, leyendo el periódico todas las mañanas, para luego reconocer que las consignas vienen desde los mismos estafadores que campean política, gestora y gustosamente a sus anchas...

Es difícil mantener no solamente el listón, sino la ilusión. Y es entonces cuando todo te lo tomas a risa y a riesgo de “perder los papeles”. Y es entonces cuando, con esa posibilidad de no personalizar en nadie y volcándote en tu propio asco, priorizas sobre otras cuestiones por no seguir sufriendo; haces cuentas y dices: ¡Que les den, que se metan la limosna donde les quepa!!!. No le sigo el rollo ni a mi madre!. Estoy cansado y ya no creo en nada!!! !!!.

No a riesgo, creo, de poder equivocarme o de poder cambiar de opinión: No se me pida más, que más "no estoy dispuesto a dar" y la verdad es que lo siento un montón.

Sea como sea, lo que si puedo asegurar es que el paciente para nosotros sigue estando en el centro y es el único que merece atributos de corresponsabilidad: En su asistencia, respeto y trato. A pesar de todo, seguimos siendo los que damos la cara por este sistema y "estado de las cosas" todos los días… Y ahí seguimos. Y ahí seguiremos.

 

Bonita canción, grandullón... Gracias por recordármela.

miércoles, 15 de enero de 2014

Ruego y a quien proceda: Manifiesto y solicito.

Ante todo lo aparecido en prensa estos últimos días, cuestión que deja en entredicho la conducta gestora y de representación del colectivo de profesionales enfermeros de este país identificada en la figura de quien, a pesar de diversas sentencias, procesos, recursos y pronunciamientos del Tribunal Supremo es reconocido presidente del Consejo General de Colegios de Enfermería (CGE), Máximo González Jurado, MANIFESTO:


-Que entiendo que la presunción de inocencia y el respeto a las instituciones está por encima de cualquier especulación oportunista y sin potencial fundamento.


-Que deben ser las investigaciones y tribunales, llegado el caso y si así cualquier proceso judicial de los abiertos en este país lo requiriese, quien aclare cualquier conducta o actuación que se haya desviado de las funciones propias y el correcto ejercicio de representación que nuestra profesión necesita, soportado en una figura y cargo elegido por la Asamblea de dicho Consejo como es el de su presidente.


-Que, a la vez, y ante la recurrente presencia de D. Máximo González Jurado en los últimos años en prensa relacionado con entornos investigados y en definitiva bajo las sospechas de una conducta alejada de lo correcto, supuestamente apoyada en el Consejo y su estructura de empresa para beneficio propio (hasta ahora cuestiones nunca demostradas ni imputadas a este señor), el daño que la institución y el colectivo profesional enfermero pueda estar recibiendo por este motivo es ya excesivo y difícil de cuantificar en muchos sentidos, sumándose a la denostada imagen y situación de mínimo respeto laboral y social que la Enfermería como profesión merece y ante lo que se considera que debería ser una inmaculada representación ajena y fuera de intrigas, dudas, acusaciones de cualquier tipo, potenciales especulaciones y/o conductas de las referidas que pudieran demostrarse.


Por ello, y entendiendo que en este sentido asistimos atónitos a cuestiones que escapan, al menos, a lo que debería ser un normal funcionamiento de las instituciones, y ante los derroteros por los que ahora pueda discurrir este “estado de las cosas” y que siga dañando nuestra profesión, como enfermero en ejercicio desde hace 22 años SOLICITO:

A la Asamblea del Consejo auspiciada en los presidentes de los distintos Colegios Provinciales que la componen y como primeros y más directos representantes del ordenamiento profesional enfermero y de las enfermeras de este país, a los sindicatos representativos en el sector sanitario y enfermero, a la Administración misma que reconoce a nuestra profesión y nuestra labor como pilar fundamental del sostenimiento del sistema sanitario, a jueces o a “causas judiciales abiertas” que pudieran comprometer y/o estar relacionando a González Jurado con cualquier cuestión investigada por las mismas y, en última instancia a él mismo que, en un ejercicio de transparencia y por los motivos expuestos, se posibilite la aclaración de todas estas cuestiones y de forma definitiva, por los medios que sean necesarios y que se arbitren para ello sin ningún obstáculo, apartándose o siendo apartado de esa presidencia del CGE a expensas de la resolución, esclarecimiento y/o definitiva desvinculación de estas cuestiones.

Antonio J. Valenzuela.


lunes, 30 de diciembre de 2013

2013: Otro año prescrito y sin prescripción.


Y van ya casi 10, desde que Marina Geli introdujera el discurso y concepto manejados para el potencial enfermero a la hora de poder hacer uso autónomo de toda la batería terapeútica farmacológica y de productos sanitarios en los que apoyar nuestras intervenciones en la esfera de nuestra responsabilidad: 

 
En Junio de 2005, la consejera catalana, Marina Geli, defendió esta posibilidad en determinados casos, para determinadas patologías en la atención primaria (HTA, EPOC y diabetes) con un catálogo cerrado, esto es importante destacarlo
Se precisaba definir en este nuevo modelo que propugnaba la consejera Geli, las patologías a las que se debía de dirigir la prescripción y definir los pacientes a los que se debía orientar, evidentemente, un listado de fármacos que se pudieran prescribir y los protocolos para actuar bajo condiciones de seguridad y con guías de práctica clínica. Todo esto llevaba consigo la necesidad de formación en farmacología para las personas que hubieran de manejar esta nueva competencia sanitaria. Y cuestión esta que, después, los veladores de la profesión se afanaron en plantear resuelta atendiendo a nuestros estudios, al contenido formativo de estos y de los venideros, y a nuestra experiencia en el manejo de los medicamentos y más aún con relación a las enfermeras especialistas (matronas) que, además, tenían y poseen el atributo del "diagnóstico y tratamiento del embarazo y parto" y como para no entrar en mayores cuestionamientos de razón, oportunidad y justificación que, posterior y supuestamente, marcarían la diferencia con los podólogos sin ninguna razón de ser, si es que toda esta cuestión hubiese partido de una definición clara del diagnóstico enfermero en la Ley de las Profesiones Sanitarias -LOPS- en la que apoyar sin cuestionamientos, conceptual y científicamente, el fiasco ya iniciado con su redacción y con respecto a esa definición de lo que es realmente la profesión de enfermero, aparte atributos de autonomía científico-técnica que de poco han servido para justificar dicha posibilidad de prescripción.

Los medicamentos requerían de una nueva clasificación y definición para poder referir los de uso y manejo enfermero a través de ese catálogo cerrado sugerido. Por lo que las redefiniciones legales no debieron acabar en esos ambiguos articulados de modificación de la Ley del medicamento, varias veces retocados, errados en su publicación en BOE y escritos finalmente ya a conveniencia y a expensas de otros intereses, marcados por la oposición médica y el poco altruísta interés corporativo que fue redescubriendo el becerro de oro en esto del bolígrafo y la receta: Iconos que aún hoy son manejados por sus inventores y "benefactores" de forma enfocada, torpe y ajena a la verdadera esfera y esencia de los cuidados enfermeros:




A Marina Geli posiblemente debamos y, haciendo caso al rigor y secuencia de esta historia, atribuirle , ahora si, el título de "madre de la prescripción enfermera" y siendo justos. Título este otorgado posteriormente a otras, para mi al menos, con un mayor potencial de cuestionamiento en este sentido y alumbramiento que a partir de ahí, y ya en aquel momento, fue cláramente inducido y manejado por una actuación "partera y poco científica", que trajo al mundo un producto con malformaciones yatrogénicas claras y evidentes, inducidas por la intervención, durante años, del Consejo General de Enfermería -CGE- durante ese supuesto desarrollo del proceso legislativo y de definición de un marco conceptual; y de la aparición de "ectópicos" paralelos que, por ejemplo y en Andalucía y como "mal menor", identificaron a  la enfermera como otro agente fiscalizador del gasto farmaceútico y a través del famoso Decreto Andaluz de participación en la prestación farmacológica del SSPA (...).

Veneras para unas y otras aparte, la Señora Geli hizo en su momento una apuesta que aún hoy sigue defendiendo y que es de justicia que no pase desapercibida:


                         

De lo que no cabe duda es de la paternidad de todo este enjendro: por el despropósito que supuso y sigue suponiendo su concepción fuera del matrimonio con la profesión por parte de un progenitor carente de convicción entonces, y ya senil, megalómano ahora y siempre, y que si que lleva años prescrito como representante que cree ser de un colectivo que le supera en grandeza y que no le reconoce.

2013 concluye con la oposición de un gran Frente enfermero contra el manejo que de los atributos propios de la profesión se quiere hacer atentando a nuestra condición de apoyo al Sistema y a la eficiencia del mismo a través, ahora, de la prescripción: Atentando a nuestra dignidad. Y que esperamos de lugar a la reconsideración que merece todo este tema ya añejo y que debe escapar definitivamente a toda esa connivencia que descubrimos, y que realmente existe, entre el Consejo Enfermero y el Ministerio de Sanidad y los políticos afincados ahora en él, a favor de otras prebendas de obligado paso por caja deontológica y en el intento de maquillar supuestos estados de consenso necesarios políticamente en esta época en la que no duele atentar contra los derechos y los atributos adquiridos por el paso del tiempo y la historia, esa que es testigo y que muchas veces se rebela esclarecedora haciendo verdad, en este como en otros muchos, aquello que cantaba el tango:



"Uno busca lleno de esperanzas el camino que los sueños prometieron a sus ansias.
Sabe que la lucha es cruel y es mucha, pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina".
 

Feliz año nuevo: Uno más en nuestra batalla, en nuestra ilusión y en nuestra dignidad colectiva.




miércoles, 18 de diciembre de 2013

Manifiesto del Fórum Enfermero del Mediterráneo.


El Fórum enfermero del Mediterráneo solicita nuestra adhesión:

Ante el inicio de los trámites para la aprobación del Real Decreto por el que se regula la indicación, uso y autorización de dispensación de medicamentos y productos sanitarios de uso humano por parte de los enfermeros, las entidades que figuran al final del presente documento, todas ellas pertenecientes a los ámbitos colegial, asociativo, universitario o sindical de la profesión enfermera, vienen a mostrar su rotundo rechazo a la forma en la que se pretende llevar a cabo el desarrollo de la llamada “prescripción” enfermera en las modalidades de:

Prescripción autónoma: Indicación, uso y autorización de dispensación, de forma autónoma, de aquellos medicamentos NO sujetos a prescripción médica y los productos sanitarios, mediante la correspondiente orden de dispensación.

Prescripción colaborativa: Indicación, uso y autorización de dispensación de determinados medicamentos sujetos a prescripción médica mediante protocolos y guías de práctica clínica y asistencial validados por la Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud.

Si comparte nuestro criterio nos lo puede comunicar en:

En caso de no apoyarlo también nos gustaría conocer sus argumentos, eso enriquecería el debate sobe esta cuestión.