viernes, 21 de febrero de 2014

Dolo, luego existo.


Dolo, luego existo.




“Esperando la noche”. Fragmento de la obra pictórica del autor jiennense Antonio Hervás Amezcua.


 Dolo, luego existo

              Embutido de recuerdos una mañana más como prenda y regalo de tanta desidia. Frío invierno recién estrenado, atisbo áspero, agridulce en el alma e imposibilidad en esta época para mirar al frente, para mirar de frente. 
Sensación que añosamente se repite con una cierta cadencia alrededor de las fechas en que todo ocurrió e impulso casi helado a sentarte delante de un papel que parece que suplica el que no lo emborrones, el que no lo manches con mentiras que de nuevo escarben la superficie de un alma contradictoria, errante y huidiza hacia detrás. ¿Qué contar que no me desnude de nuevo ante los ojos de extraños y que a la vez me permita seguir alimentando la vanidad de quien se cree saber mentir?.
¿Cómo crecer y evidenciar la empatía de un colectivo, identificando unas reseñas y actitudes que nos muestren anexos en nuestro altruismo voluntarioso y vocacional y hacia las necesidades ajenas, aparcando quizá las nuestras propias?.
Mal comienzo, creo. Al final lo descubriré cuando entienda por qué necesito hacer ésto. Partitura que de alguna forma cobrará déficit de armonía. Ofrecimiento de angustia. Sencillez en el sufrimiento. Caos y  vigilante de la oscuridad.
                                  
Atrapado en la noche decidí esta vez hacerlo. Las ruedas del coche sonaron friccionadas sobre el asfalto al golpe de acelerador y sobre la humedad que no solo habitaba el ambiente. La niebla que escupía con arrogancia toda la vega del río también empañaba los cristales, los pensamientos y embriagaba mis conexiones neuronales provocando, ahora quiero entender, cortocircuitos generadores de sufrimiento que me empujaron a ello.
Sufrimiento, palabra repetida, sensación vivida en el compartimiento. Posee un componente subjetivo que se fundamenta por un lado en la estructura genética del individuo y por otro en la propia experiencia que poseemos como personas que nos relacionamos en un entorno muchas veces agrio, insatisfactorio y carente de sentido. Es por lo que no todos reaccionamos de la misma forma al dolor.
Esos eran mis pensamientos en aquella noche de Diciembre. No era la embriaguez la que me estaba provocando esa atmósfera de la que no podía escapar, ni el retumbar aún en mis oídos de aquella música que envolvía el ambiente que acababa de dejar. Aún sentía retenido en mi olfato el olor dulzón del perfume con el que esa chica había pincelado su cuello, lo único que me dejó besar durante los veinte minutos de amor de billetera que me ofreció “aséptica”.
Me refugiaba en todas esas almas con la intención de intentar fundirme en unos mismos caminos de duelo perenne, por no sentirme solo en mi particular interpretación de la existencia humana y en el fondo descubierto de que me gustaban las mujeres, las que regalaban, las que robaban o simplemente las que vendían su amor a pie de carretera.
Todas aquellas ideas me retumbaban en la cabeza, no conseguía apartar de mí aquel intento de auto justificación y repasaba interiormente todos los argumentos tanto tiempo madurados y de los que me había ido convenciendo en esa lucha interior que mantenía conmigo mismo y con mi desesperanza:
“Por lo tanto, una pequeña variación genética provocará diferentes umbrales de resistencia y de interpretación del dolor. Un solo gen es responsable de la capacidad de colorear una experiencia que es verdadera directriz de toda nuestra existencia. Experiencia sobre el sufrimiento y su aceptación o no, que será quien marque, motive y dirija nuestros sueños, anhelos, conformismo y sentimientos en nuestro viaje de vida”.

Estas habían sido siempre mis explicaciones a todos mis pacientes terminales. En sus viajes de muerte y paradoja yo les acompañaba una y mil veces en ese peregrinar que intentábamos fuera vacío de sufrimiento en aquella “Unidad del Dolor”, con el tiempo, dolor de sobremesa, dolor en minúscula, amortiguado por “enfermeras preparadas”.
                 ....................  O  ......................
Sí, existe un reto. Es ésta una canción: conseguir música con las palabras y en estos primeros párrafos ya oigo la melodía de entre líneas que hace dulce sonata de lo espontáneamente premeditado. Poesía congelada. Poesía que te regalo. Mel. Infinita inspiración.
      
                .....................  O ......................

Mi respuesta al dolor, la respuesta al dolor de cualquier persona, de cualquiera de los cientos de pacientes que en mi trayectoria profesional como enfermera me había ido encontrando, sumando a la vez centenas de recuerdos ya inconexos que pasaron a formar parte de mi experiencia de vida, es la respuesta que está desdibujada por nuestra biografía acumulada, que conforma estructura de reacción conseguida independientemente del efecto real que cualquier episodio tenga sobre nosotros.
Nuestra percepción subjetiva, el umbral al que todos nos referimos cuando intentamos explicar por qué no todo el mundo reacciona de la misma forma ante situaciones similares, generó esa noche en mí un torrente de anhelo que calentó la superficie de mi piel de forma inquisitoria y me empujó a experimentar un verdadero dolor, fruto de esa desidia que empecé comentando e inmerso en un juego de vida y posiblemente también de muerte, buscando una historia que me permitiera entregar a mi madre una novela más. En ese momento no me atreví a descubrirme enfermo y tocado, y aceleré dejando atrás el amor cogido con alfileres; quise comprobar que el dolor es la metáfora extrema de nuestra capacidad de sentir. Ese era mi único pretexto pero ya me había preparado ante él químicamente y de forma correcta soltando a mi sangre un parapeto químico de resistencia. Mis endorfinas empezaron su trabajo de anticipo como queriéndome negar mi posibilidad de experiencia:
-Centro coordinador, buenas noches. Accidente en la Nacional IV a la altura del Km 23 con víctima atrapada. Varios vehículos implicados aunque solo un herido.
El ruido de las sirenas y la luz desdibujada por la niebla no me permitían entrar en aquella especie de sopor que me empezaba a rodear el pensamiento. Las voces se acercaban a mí inquiriendo  ayuda y el sonido de los teléfonos móviles sonando cerca no quiso que me durmiera:
-¿Se encuentra bien?. ¿Tiene dificultad para respirar?. No mueva el cuello, por favor. Estamos aquí para ayudarle. Tranquilo.
¿Qué tranquilidad me podía proporcionar un enjambre de gente empeñada en no permitir mi experiencia sobre mi propio dolor?. De haberlo sabido no hubiese elegido un escenario que a todas luces se dibujó caótico en cuestión de minutos. Me imagino que mi empeño último debiera haber sido experimentar un acercamiento solitario a todo aquel mar de dudas sin haber perturbado la existencia de nadie más, pero he aquí, que aquella iba a ser una escena compartida porque, aunque nos empeñemos, no viajamos solos. Ese robo a mi intimidad elegida es lo que en última instancia me proporcionaría un argumento que relatar. Una idea a compartir cada Navidad con todos los pacientes que aún debía acompañar en ese mi ofrecimiento de vocación sentida. Un cuento de Navidad para espectadores que jamás volverían a ver otra. Un cuento para ser contado una sola vez y ya casi parte del propio protocolo de la Unidad. Un clásico sin posibilidad de perpetuarse en sus receptores. Otra paradoja.

-Señor, se encuentra atrapado, no se mueva. En unos minutos vendrán los bomberos a ayudarnos a sacarle. ¿Siente las piernas?. ¿Nota si le estoy tocando?.
No sé cómo, me vi dentro de un pequeño receptáculo cuyo techo estaba decorado de pequeños tubos fluorescentes. Me dañaban la vista, que hasta ese momento había permanecido atenta a la oscuridad que me rodeaba.
Me habían “parado” el cuello con algo que no me permitía moverlo. Me encontraba sujeto a una camilla en el interior de una ambulancia que hasta pasados unos minutos no reconocí como tal. En todos mis años de trabajo nunca había subido a una. Reconozco nuestra ignorancia suma de lo que debe ser el trabajo dentro de una de ellas, en mitad de situaciones que ahogan aún más el espacio dispuesto. Claustrofóbico. Impersonal.
-¿Tiene frío?. Va a sentir un pequeño pinchazo en el brazo. No se asuste, es solo la aguja para colocarle una vía. Ha tenido mucha suerte.
Suerte, palabra fetiche. Me sacó de mi letargo y entonces no me sentí solo. Suerte. Necesitaba encontrarla y se me estaba dibujando delante casi mismo de mis ojos. Al final, debería una explicación y encontré a unas personas incentivadas a escucharme, a auxiliarme, a ayudarme; aunque no quise presentarme como compañera.
Recuerdo haber querido empotrarme contra la base del puente. No cerré los ojos. Vencí el miedo ante el anhelo de experimentar la soledad de ese mi sufrimiento buscado. No es que no quisiera vivir. Es que no entendía mi existencia y buscaba desesperadamente respuestas en un horizonte sin dibujo y sin receptores empáticos.
-En una escala de cero a diez, indíqueme como definiría el dolor que siente.
-¡Cero!. No siento ningún dolor.
-¡Es imposible!. Tiene las dos piernas rotas y una contusión costal que mediante radiografías nos confirmará que seguramente también varias costillas. Ha tenido mucha suerte. Su coche ha colisionado contra la base del puente de ahí atrás y ha alcanzado la mediana y la dirección contraria de la autovía encontrando a varios vehículos que también se han visto implicados.
-Preocúpense entonces de los otros conductores, yo me encuentro bien. Siento mucho haber involucrado a otros.
-Bien, tranquilo. Vamos a analgesiarle, ahora mismo está muy confundido y no es raro que no perciba daño. En el Hospital le harán más pruebas.
-Está claro que usted no me entiende. No me encuentro para nada confundido. No trate de arrebatarme mi dolor. Es lo que en definitiva me queda. Es lo que me hace fuerte, es lo que pienso me hará madurar. Me niego a que me lo roben, no se ponga en mi piel. Se lo agradezco. Ya me conozco ese discurso. Interpreto esa sinfonía casi a diario.

De tanto mirarnos es cierto que no vemos. De tanto buscar, no encontramos. De tanto llamarnos, no oímos. Pero seguimos poseyendo el dolor como algo que nos hace poner los pies en el suelo. Cuando el dolor se pierde, perdemos algo que nos conecta con la realidad a pesar de parecernos en muchas ocasiones incorrecto en su manifestación. Socialmente no aceptado como insignia de poco valer.
Quien oferta dolor, quien lo manifiesta, parece presentarse débil ante los demás. El dolor fecunda en la inseguridad más interior y es disimulado por quien pretende presentarse poderoso, sin fisuras y libre de contradicciones.
Medir mi dolor. Eso es lo que ingenuamente pretendía aquella enfermera después de que yo mismo opté por experimentarlo ante tanta incongruencia como reunía mi existencia. Simplemente no me quería ver arrebatado de ese ejercicio de interpretación que yo pretendía ejecutar de forma voluntaria y en ese intento por conocer qué me estaba provocando tanta desidia y desesperanza.
Intentar medir el dolor de una persona. ¡Qué paradoja!. Si intentáramos medir la cantidad de dolor que una persona recibe o provoca, posiblemente hiciéramos reventar por los aires el laboratorio que se atreviera en el experimento.
Dolor de los pobres, dolor de los ricos, de los refugiados, de los desamparados, de los sin techo, de los opulentos, de los manipuladores, de los enfermos, de las enfermeras, los insanos, los asaltados, los salteadores, los solitarios. Dolor vivo, retratado, inmortalizado, televisado y pregonado. Dolor colectivo, ése que habita la conciencia de una sociedad acostumbrada al “reallity show” como moneda de cambio para las tardes aburridas de Domingo, esas en las que a mí me gusta salir a la calle y observar a la gente, a la gente viva, cuando no me toca trabajar en el hospital ese fin de semana.
Dolor, algo con lo que se comercia, que se compra, que se vende. En este preciso instante me lo querían arrebatar. ¿Qué precio tiene mi dolor?. ¿Cuánto seríamos capaces de pagar por apartarlo de nosotros?. ¿Y por hacernos con él de una forma dulce, efímera, satisfactoria?.
La voz de aquella chica me sonaba familiar, conciliadora en mitad de tanta turbación interior. Abandoné la idea de que fuera quien tuviese que aguantar mis misivas e intenté ser un buen paciente. Había en ella algo que la hacía especial. No sé si su halo triste, su voz o esa inclinación casi enfermiza, enfermera, a querer sufrir conmigo olvidándose posiblemente de sus propios problemas, de sus propias contradicciones también.
Fue la primera vez que intenté suicidarme después de tantas exigencias como mi madre me hacía. Ella empeñada en que concluyese de una vez mi ansiada novela, ésa que me permitiese dejar atrás aquel trabajo portador de tantas tensiones y desesperanzas y jamás sin entender que novela era Yo.
Recuerdo que mi compañera, en aquel primer viaje en ambulancia, no dejó de apretarme la mano durante nuestro traslado al Hospital. Una mano que se descubrió incondicional, cálida y altruista y que me hizo entender cuánto tenía aún por ofrecer.
Asumí que el haberme hecho con aquella experiencia, aunque hubiese sido en un arrebato extremo de desidia, podía haber sido alguna señal que debía aprovechar, compartir. Este viaje si tuvo una vuelta, un retorno arrancado a la misma desesperanza que me empujó a no saber vivir, a hacerlo sin sentido y fue en aquel momento cuando me desprendí de todo tipo de dudas. Entonces sí, cerré los ojos e intenté mantener el anhelo a mis propias ganas de existencia. Apreté fuerte la mano de mi compañera y me abandoné a sus cuidados en aquel amanecer de invierno en que la humedad de fuera casi se podía cortar con los destellos de los primeros rayos de sol de una mañana que se descubrió el principio de una nueva vida, distinta al menos. Carente de miedo.

-Fin-
 




viernes, 31 de enero de 2014

A/A: Quien corresponda.



No te creas que es fácil mantener el listón así de alto, pero es lo mínimo cuando uno siente que el sistema sigue apostando por los profesionales de una forma tan decidida, y que cada día que pasa, se trabaja en un mejor ambiente en el que todo es cordialidad y para nada existe atisbo alguno de intrigas, de luchas ridículas de poder que te puedan empujar a la desidia o a la apatía, de agravios con y entre compañeros menguados contractualmente, o de repartos incentivados y calificados de dudosa forma.
Repartos esos que es complicado entender o encajar a la hora de poder creer o llegar uno a convencerse de que, unos más, otros menos, cada cual está rozado por varas de distinta mesura y que este es el sistema elegido para incentivar a unos profesionales a riesgo de haberlos quemado ya en exceso: Porque no creen en el modelo o porque el modelo haya terminado siendo rentable solamente para unos pocos, en ese intento por haber querido maquillar todo este entramado con conceptos de corresponsabilidad y compromiso mientras, por otro lado, se consiente el robo a manos llenas con el que cualquiera se desayuna a diario, leyendo el periódico todas las mañanas, para luego reconocer que las consignas vienen desde los mismos estafadores que campean política, gestora y gustosamente a sus anchas...

Es difícil mantener no solamente el listón, sino la ilusión. Y es entonces cuando todo te lo tomas a risa y a riesgo de “perder los papeles”. Y es entonces cuando, con esa posibilidad de no personalizar en nadie y volcándote en tu propio asco, priorizas sobre otras cuestiones por no seguir sufriendo; haces cuentas y dices: ¡Que les den, que se metan la limosna donde les quepa!!!. No le sigo el rollo ni a mi madre!. Estoy cansado y ya no creo en nada!!! !!!.

No a riesgo, creo, de poder equivocarme o de poder cambiar de opinión: No se me pida más, que más "no estoy dispuesto a dar" y la verdad es que lo siento un montón.

Sea como sea, lo que si puedo asegurar es que el paciente para nosotros sigue estando en el centro y es el único que merece atributos de corresponsabilidad: En su asistencia, respeto y trato. A pesar de todo, seguimos siendo los que damos la cara por este sistema y "estado de las cosas" todos los días… Y ahí seguimos. Y ahí seguiremos.

 

Bonita canción, grandullón... Gracias por recordármela.

miércoles, 15 de enero de 2014

Ruego y a quien proceda: Manifiesto y solicito.

Ante todo lo aparecido en prensa estos últimos días, cuestión que deja en entredicho la conducta gestora y de representación del colectivo de profesionales enfermeros de este país identificada en la figura de quien, a pesar de diversas sentencias, procesos, recursos y pronunciamientos del Tribunal Supremo es reconocido presidente del Consejo General de Colegios de Enfermería (CGE), Máximo González Jurado, MANIFESTO:


-Que entiendo que la presunción de inocencia y el respeto a las instituciones está por encima de cualquier especulación oportunista y sin potencial fundamento.


-Que deben ser las investigaciones y tribunales, llegado el caso y si así cualquier proceso judicial de los abiertos en este país lo requiriese, quien aclare cualquier conducta o actuación que se haya desviado de las funciones propias y el correcto ejercicio de representación que nuestra profesión necesita, soportado en una figura y cargo elegido por la Asamblea de dicho Consejo como es el de su presidente.


-Que, a la vez, y ante la recurrente presencia de D. Máximo González Jurado en los últimos años en prensa relacionado con entornos investigados y en definitiva bajo las sospechas de una conducta alejada de lo correcto, supuestamente apoyada en el Consejo y su estructura de empresa para beneficio propio (hasta ahora cuestiones nunca demostradas ni imputadas a este señor), el daño que la institución y el colectivo profesional enfermero pueda estar recibiendo por este motivo es ya excesivo y difícil de cuantificar en muchos sentidos, sumándose a la denostada imagen y situación de mínimo respeto laboral y social que la Enfermería como profesión merece y ante lo que se considera que debería ser una inmaculada representación ajena y fuera de intrigas, dudas, acusaciones de cualquier tipo, potenciales especulaciones y/o conductas de las referidas que pudieran demostrarse.


Por ello, y entendiendo que en este sentido asistimos atónitos a cuestiones que escapan, al menos, a lo que debería ser un normal funcionamiento de las instituciones, y ante los derroteros por los que ahora pueda discurrir este “estado de las cosas” y que siga dañando nuestra profesión, como enfermero en ejercicio desde hace 22 años SOLICITO:

A la Asamblea del Consejo auspiciada en los presidentes de los distintos Colegios Provinciales que la componen y como primeros y más directos representantes del ordenamiento profesional enfermero y de las enfermeras de este país, a los sindicatos representativos en el sector sanitario y enfermero, a la Administración misma que reconoce a nuestra profesión y nuestra labor como pilar fundamental del sostenimiento del sistema sanitario, a jueces o a “causas judiciales abiertas” que pudieran comprometer y/o estar relacionando a González Jurado con cualquier cuestión investigada por las mismas y, en última instancia a él mismo que, en un ejercicio de transparencia y por los motivos expuestos, se posibilite la aclaración de todas estas cuestiones y de forma definitiva, por los medios que sean necesarios y que se arbitren para ello sin ningún obstáculo, apartándose o siendo apartado de esa presidencia del CGE a expensas de la resolución, esclarecimiento y/o definitiva desvinculación de estas cuestiones.

Antonio J. Valenzuela.


lunes, 30 de diciembre de 2013

2013: Otro año prescrito y sin prescripción.


Y van ya casi 10, desde que Marina Geli introdujera el discurso y concepto manejados para el potencial enfermero a la hora de poder hacer uso autónomo de toda la batería terapeútica farmacológica y de productos sanitarios en los que apoyar nuestras intervenciones en la esfera de nuestra responsabilidad: 

 
En Junio de 2005, la consejera catalana, Marina Geli, defendió esta posibilidad en determinados casos, para determinadas patologías en la atención primaria (HTA, EPOC y diabetes) con un catálogo cerrado, esto es importante destacarlo
Se precisaba definir en este nuevo modelo que propugnaba la consejera Geli, las patologías a las que se debía de dirigir la prescripción y definir los pacientes a los que se debía orientar, evidentemente, un listado de fármacos que se pudieran prescribir y los protocolos para actuar bajo condiciones de seguridad y con guías de práctica clínica. Todo esto llevaba consigo la necesidad de formación en farmacología para las personas que hubieran de manejar esta nueva competencia sanitaria. Y cuestión esta que, después, los veladores de la profesión se afanaron en plantear resuelta atendiendo a nuestros estudios, al contenido formativo de estos y de los venideros, y a nuestra experiencia en el manejo de los medicamentos y más aún con relación a las enfermeras especialistas (matronas) que, además, tenían y poseen el atributo del "diagnóstico y tratamiento del embarazo y parto" y como para no entrar en mayores cuestionamientos de razón, oportunidad y justificación que, posterior y supuestamente, marcarían la diferencia con los podólogos sin ninguna razón de ser, si es que toda esta cuestión hubiese partido de una definición clara del diagnóstico enfermero en la Ley de las Profesiones Sanitarias -LOPS- en la que apoyar sin cuestionamientos, conceptual y científicamente, el fiasco ya iniciado con su redacción y con respecto a esa definición de lo que es realmente la profesión de enfermero, aparte atributos de autonomía científico-técnica que de poco han servido para justificar dicha posibilidad de prescripción.

Los medicamentos requerían de una nueva clasificación y definición para poder referir los de uso y manejo enfermero a través de ese catálogo cerrado sugerido. Por lo que las redefiniciones legales no debieron acabar en esos ambiguos articulados de modificación de la Ley del medicamento, varias veces retocados, errados en su publicación en BOE y escritos finalmente ya a conveniencia y a expensas de otros intereses, marcados por la oposición médica y el poco altruísta interés corporativo que fue redescubriendo el becerro de oro en esto del bolígrafo y la receta: Iconos que aún hoy son manejados por sus inventores y "benefactores" de forma enfocada, torpe y ajena a la verdadera esfera y esencia de los cuidados enfermeros:




A Marina Geli posiblemente debamos y, haciendo caso al rigor y secuencia de esta historia, atribuirle , ahora si, el título de "madre de la prescripción enfermera" y siendo justos. Título este otorgado posteriormente a otras, para mi al menos, con un mayor potencial de cuestionamiento en este sentido y alumbramiento que a partir de ahí, y ya en aquel momento, fue cláramente inducido y manejado por una actuación "partera y poco científica", que trajo al mundo un producto con malformaciones yatrogénicas claras y evidentes, inducidas por la intervención, durante años, del Consejo General de Enfermería -CGE- durante ese supuesto desarrollo del proceso legislativo y de definición de un marco conceptual; y de la aparición de "ectópicos" paralelos que, por ejemplo y en Andalucía y como "mal menor", identificaron a  la enfermera como otro agente fiscalizador del gasto farmaceútico y a través del famoso Decreto Andaluz de participación en la prestación farmacológica del SSPA (...).

Veneras para unas y otras aparte, la Señora Geli hizo en su momento una apuesta que aún hoy sigue defendiendo y que es de justicia que no pase desapercibida:


                         

De lo que no cabe duda es de la paternidad de todo este enjendro: por el despropósito que supuso y sigue suponiendo su concepción fuera del matrimonio con la profesión por parte de un progenitor carente de convicción entonces, y ya senil, megalómano ahora y siempre, y que si que lleva años prescrito como representante que cree ser de un colectivo que le supera en grandeza y que no le reconoce.

2013 concluye con la oposición de un gran Frente enfermero contra el manejo que de los atributos propios de la profesión se quiere hacer atentando a nuestra condición de apoyo al Sistema y a la eficiencia del mismo a través, ahora, de la prescripción: Atentando a nuestra dignidad. Y que esperamos de lugar a la reconsideración que merece todo este tema ya añejo y que debe escapar definitivamente a toda esa connivencia que descubrimos, y que realmente existe, entre el Consejo Enfermero y el Ministerio de Sanidad y los políticos afincados ahora en él, a favor de otras prebendas de obligado paso por caja deontológica y en el intento de maquillar supuestos estados de consenso necesarios políticamente en esta época en la que no duele atentar contra los derechos y los atributos adquiridos por el paso del tiempo y la historia, esa que es testigo y que muchas veces se rebela esclarecedora haciendo verdad, en este como en otros muchos, aquello que cantaba el tango:



"Uno busca lleno de esperanzas el camino que los sueños prometieron a sus ansias.
Sabe que la lucha es cruel y es mucha, pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina".
 

Feliz año nuevo: Uno más en nuestra batalla, en nuestra ilusión y en nuestra dignidad colectiva.




miércoles, 18 de diciembre de 2013

Manifiesto del Fórum Enfermero del Mediterráneo.


El Fórum enfermero del Mediterráneo solicita nuestra adhesión:

Ante el inicio de los trámites para la aprobación del Real Decreto por el que se regula la indicación, uso y autorización de dispensación de medicamentos y productos sanitarios de uso humano por parte de los enfermeros, las entidades que figuran al final del presente documento, todas ellas pertenecientes a los ámbitos colegial, asociativo, universitario o sindical de la profesión enfermera, vienen a mostrar su rotundo rechazo a la forma en la que se pretende llevar a cabo el desarrollo de la llamada “prescripción” enfermera en las modalidades de:

Prescripción autónoma: Indicación, uso y autorización de dispensación, de forma autónoma, de aquellos medicamentos NO sujetos a prescripción médica y los productos sanitarios, mediante la correspondiente orden de dispensación.

Prescripción colaborativa: Indicación, uso y autorización de dispensación de determinados medicamentos sujetos a prescripción médica mediante protocolos y guías de práctica clínica y asistencial validados por la Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud.

Si comparte nuestro criterio nos lo puede comunicar en:

En caso de no apoyarlo también nos gustaría conocer sus argumentos, eso enriquecería el debate sobe esta cuestión.




jueves, 28 de noviembre de 2013

Si hemos sido capaces de otras cosas....


Si hemos sido capaces de otras cosas, provocando "Mesas Estatales", "Conferencias Profesionales", "Cismas Universales". Si, aunque nos ningunean sistemáticamente, llevan años sin dejar de oírnos en nuestra queja y crítica: ¿Por qué no vamos a ser ahora capaces de que la lógica y la coherencia aniden en mitad de todo ese discurso y proyección mediática a la que nos han acostumbrado y con la que ya no engañan a nadie?. ¿Por qué no intentarlo una vez más?...
Es complicado reconocer que nadie, tampoco, ponga veto a un coto campeado por un doble discurso ejercitado ahora a dos voces: una con pico de oro, otra con una necesidad imperiosa de logopeda y como para que el tema de la prescripción, con todo lo que hemos luchado y argumentado, se vacíe sobre toda una profesión bajo unos cimientos tan interesadamente construídos y donde lo que nunca se dice es lo que realmente subyace a todo esto:

"La prescripción enfermera no es una nueva competencia, la ejercemos a diario, es consustancial a la Enfermería, ligada desde siempre a nuestro ejercicio profesional.
Adquirimos conocimientos suficientes en nuestra formación académica (Diplomado, Graduado, Especialista) tanto para la prescripción autónoma como colaborativa. Por lo que resulta innecesario y ofensivo exigir una acreditación adicional basada en 180 horas de formación".

Por ello, el Forum Enfermero del Mediterraneo, nos invita a firmar una petición dirigida a la ministra Mato y en el sentido de que se regule definitivamente el tema de la prescripción sin esa necesidad interesada de realización de un curso de 180 horas:

"Solicitamos la inmediata regulación de las ordenes de dispensación enfermera, que permitan a los pacientes disponer del material necesario para su cuidado". 

Desde este Blog nos unimos a esa petición y firmamos e invitamos a todas las enfermeras para que así lo hagan: Una vez más nuestra dignidad profesional está en entredicho.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Las Redes sociales, comunicación y organizaciones sanitarias según San @manyez

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-Las Redes sociales, comunicación y organizaciones sanitarias según San @manyez

Si algo distingue a este mundo 2.0 es, posiblemente, su “heterodoxia” reinante en cuanto a formas, discursos, maneras y reputaciones de las que han venido a llamarse “digitales” u “online”.

En algo tan incipiente como la comunicación a través de las redes sociales (rrss), y más en concreto en el entorno sanitario, donde un enorme potencial relacional profesional/usuario/paciente se empieza a ensayar, han sido pocos los aventurados (Bien?) en adentrarse en el análisis certero y elocuente de algo que, desde un principio, se ha caracterizado por la falta de ataduras y dogmas: No es la fe lo que mueve, seguro, esta montaña sino el día a día y las aportaciones como las de algunos “evangelistas” como Miguel Ángel Máñez.

(Resumen/comentarios a su presentación en la sesión virtual del curso de Comunicación en las organizaciones de la EASP 2013):

La Web y el entorno 2.0 es mucho más que tecnología. Es capacidad de interacción y creación colectiva bajo un diseño centrado en el usuario, a pesar de soportar unos atributos que  requieren de un “mimo” especial como para no ser abandonada o manejado sin ese aporte de valor añadido que se les intuye. Son:

-Fugacidad
-Riesgo de viralización (tanto para lo “bueno” como para “lo malo”).
-Fragilidad (Aún es sus cimientos y fronteras, que no las posee).
-Tendencia inmediata al olvido y facilidad de manipulación con una gran dosis y tendencia a la ifoxicación si no se sabe ser “selectivo”.

A todas luces, la web 2.0 supone un cambio de paradigma en cuanto a los roles comunicativos: Ya no somos el centro. Somos una parte.

El riesgo está en la gran acumulación de información proveniente de multitud de fuentes en las que la calidad de los contenidos puede verse muchas veces en entredicho. Para lo cual un ejercicio y actitud selectiva, aparte los cánones y estándares que se van planteando, pueden servir como filtro. Ya que la red se transforma en un medio de cultivo donde la “viralización” puede condicionar tanto los buenos como los malos resultados, ya que la conversación sin fondo y el gran potencial de redifusión juegan, a partes iguales, como un espejo dentro del espejo…

Ciencia y curanderismo conviven en un medio accesible a todos donde muchas veces asir lo inmediato no es lo más sano ni aconsejable en esa búsqueda del por qué de las cosas.

El medio, a la vez, se hace atractivo por la multitud de recursos y formatos que posibilita, haciendo de la difusión de los contenidos algo multimodal: Imágenes y vídeos no están reñidos con la fiabilidad, utilidad y respeto por las preferencias del usuario, que en esencia busca interacción, conversación, apoyo y el estar rodeado de más gente en ese ejercicio de creación y difusión colectiva de información en el que se convierte la presencia en red de cualquiera con un mínimo de aspiraciones colaborativas, individual u organizacionalmente.

Pero ese espíritu precursor de muchos de los movimientos iniciales en la Red, en este entorno sanitario 2.0, pueden verse dolidos de falta de dinamismo por la no existencia de una figura que lleve a cabo todo un planteamiento estratégicamente proyectado: “El voluntarismo tiene fecha de caducidad” y es esencial tener en cuenta y presente que “La Salud son conversaciones” y que el contagio social es terapia, siendo las redes online un reflejo posiblemente de las mismas redes físicas en esa búsqueda del apoyo social de pares y/o expertos.

La cuestión radica en saber si estamos preparados para ello, si las organizaciones están listas para la opinión del ciudadano que ahora adopta un nuevo rol a través de este espejo y donde se hace oír, asumiendo un papel protagonista y donde la oferta a la participación tiene cientos de ubicaciones y recursos; siendo la transparencia, posiblemente, el mayor de los raseros que va a otorgar y mantener la reputación de cualquier organización o cualquier individual presencia condicionada por la opinión, y crítica del resto, a través de la participación y la invitación constante a ello desde esas mismas organizaciones.
Ese es el reto: ¿Lo asumimos, aceptamos y lo hacemos grande?.

(Gracias a Miguel Ángel Máñez por su ejemplificada exposición de “El estado de las cosas” en esa clase virtual del 17 de Septiembre en la EASP).







viernes, 6 de septiembre de 2013

"Hoy es el futuro".


Las circunstancias, el nuevo curso, esa apatía en la que parece que el entorno se hunde, aparte la nuestra propia. El "relevo generacional y de género" por un #tiemponuevo para los mismos de siempre y en que todas somos presidentas (o podemos llegar a serlo y a la vista está), me lo ponen a huevo:

Quizá la creencia en que todo esto podía o puede ser la panacea relacional, de comunicación, de virilidad (por lo de sacar pecho), la herramienta de liderazgo apologético a través de la cual no perder el norte innovador y mediante el uso viral (de viralidad, ahora si) que de todo este 2.0 hemos practicado de forma incombustible, haya provocado, como sucede cadencialmente, que nos haya entrado el bajón y hayamos llegado (una vez más) al extremo de replantear nuestras prioridades vitales ante un escenario que, queramos o no, no terminamos de "comprender" por su dificultad analítica cuantificable en resultados, que no en kilometraje hecho por unos cuantos, y cuestión esta que también puede llegar a ser supeditadora de cansancio y hastío (no deja de ser mucho más cómodo, íntimo y muchas veces resolutivo el rincón virtual de cada cual en esa "oferta colaborativa" hecha al resto, o no?). Escenario este en el que los gurús van perdiendo la gracia dando paso a cualquier otro payaso que se reivindica en ese arte y con "Z" y a estas alturas...

Este sentimiento no es nuevo, evidentemente, y golpea nuestras cabezas de forma particular cada cierto tiempo muchas veces coincidente con la manida depresión postvacacional. Periodo previo a ese lejano horizonte que si que cuantificamos exactamente y sin desvíos ni sesgos,  y que nos hace caer en la cuenta de que quedan otros 10 u 11 meses para volver o poder volver de nuevo a todas esas reflexiones que durante 15 o 20 días nos han vuelto a hacer pensar y plantearnos sobre el desde dónde, cómo y de qué manera yo podría cambiar mi vida y/o reorientarla. O que simplemente nos ha lanzado a la cara el que no navegamos solos y que nos debemos a mucho más que toda esta insidia virtual... (¿?).

Sea como sea, no todo es gris a fin de cuentas. Y la compensación aparece por un rincón de la memoria para recordarnos lo grande del invento, y lo mucho que hasta ahora hemos conseguido: El perfil y la reputación adquirida, la ingente familia desvirtualizada que tanto sarao nos ha proporcionado, y lo maravilloso que es sentirse seguido y respondido en nuestras intervenciones cada vez más labradas, trabajadas, globalizadas y literarias... Así que caemos en la cuenta de que hasta ligeras variaciones sobre el estándar son buenas y beneficiosas, recordando convocatorias que han quedado suspendidas en el aire viciado del verano caluroso y que ahora se vuelven a dibujar diáfanas cuando apagamos el ventilador y llamando a nuestro teclado...

Quizá no quepa mayor especulación que la de intentar sentirse VIVO, bien, crítico, elocuente y locuaz, a pesar de todo, y dar los tiempos que la misma vida te va marcando sin ese exceso de pretensión implementadora que pueda provocar desencanto y falsa expectativa alrededor de algo que seguro que seguimos construyendo ENTRE TOD@S, dentro y fuera. Sobre todo FUERA y una vez que descubrimos "un espejo" que hay que seguir puliendo y que otras veces no merece más que ser hecho añicos.

Hoy es el Futuro: CuídaT ;-) ¿?.


A @m_kimaki  por ser vos quien sos.

martes, 25 de junio de 2013

Convicciones y conveniencias: El libro.


Hace ya más de tres años, y en mitad exactamente igual que ahora (sin un cálculo o cuantificación aún de lo que podía suponer esta refranada crisis) de una pobreza de ideas y liderazgo enfermero mayúsculos, encontré en la Red el texto y documento de Juan F. Hernández Yañez "La Enfermería frente al espejo: Mitos y realidades". 
Ahogado en un sentimiento de "soledad" en mi discurso y en mi forma de ver las cosas y levantarme contra ellas, aparte los torpedeos entonces (que ahora no, o direccionados en otros sentidos), certeros, argumentados y curiosamente ajustados a ley de Carlos Tardío contra lo que fue, es y será mientras no lo amputemos, el mayor cáncer de la profesión enfermera titulado en grado IV metástásico Máximo González Jurado, descubrí la elocuencia y la locuacidad de este sociólogo que a la postre se convertiría, al menos para mi, en un referente en cuanto a discurso y análisis OBJETIVO de nuestro SNS, sus profesiones, sus profesionales y sus proxenetas, que también los hay...
A partir de ese momento y lanzado en una lucha que posiblemente no haya sido entendida por muchos, por lo extrema, fanática y "monotemática", me planteé la difusión de dicho documento y el reflejo fiel de unos contenidos e ideas que, aprovechando todo el potencial de la Red, no tardaron en arrojar resultados cuantificables por el mismo autor y de forma que él mismo pudo observar el aumento e incremento de descargas de dicho documento de una forma que tuvo que llamar su atención al punto de ponerse en contacto conmigo: Fue ese el inicio de una amistosa relación que nos permitió, a partir de ese momento, contar con Juan como un aliado valiosísimno en esa carrera contra todo ese inmovilismo del que adolecemos en mitad de este escenario decorado puntualmente por concretas iniciativas enfermeras más personalistas unas y de dudosa visibilidad y resultados otras, aunque no desmerecedoras de nuestro respeto, en ese incipiente (...) entorno 2.0 que se empieza a copar y transgredir y el que habitamos por extensión de toda nuestra filosofía de cuidados e ideario profesional.

Juan se hace eco y reflejo de nuestros anhelos y miserias y empieza a publicar el ya conocido por el colectivo Blog "La Enfermería frente al espejo", que a la postre va a ser la semilla de este nuevo libro que hoy se lanza a la red y que encierra una verdadera estructura de e-book: Descargable y coloreado de una transparencia y pulcritud en sus contenidos, argumentos, estructura, enlaces y referencias como hasta ahora pocos trabajos enfermeros han mostrado, a pesar de no estar escrito ni construído por una enfermera. Y que va más allá del "ombliguismo amigo" y la adulación facilona a la que la producción ad hoc nos tiene acostumbrados y a expensas de dar ese último salto profesional, profesionalista y de liderazgo del que adolecemos como colectivo y por el que tanto lloramos cargados de razón y pocas veces de soluciones...

Es por todo ello que yo me encuentro hoy doble, sino tríplemente satisfecho y orgulloso de que este libro y toda la filosofía que encierra, aparte el potencial que le vislumbramos al proyecto que Juan tiene en mente, vean la luz.
Podeis conseguir información más completa del mismo y acceso a su descarga/compra y potencial vírico de difusión en este enlace. Y estaremos contribuyendo con ello a compartir de forma clara, sin tapujos ni mentiras, una visión objetiva, "externa" y profesional del estado de las cosas, pudiendo ser parte misma del proyecto y en definitiva de su comunicación, que es de lo que se trata y es lo que nos hace fuertes frente a los intentos de monopolio arcaico, déspota y patológico de representación por parte de cuatro iluminados que llevan años rozando la frontera de la legalidad y la decencia: la ética profesional y que, en definitiva, por sus intereses personales y egocéntricos, nos han traído hasta donde nos encontramos como profesión y colectivo queriéndose ahora erigir en salvadores de lo maltrecho.

Nadie va a ser capaz de prender esa mecha que se requiere para transformar el SNS si es que no quiere perder los privilegios de los que llevan años viviendo. Nosotros lo tenemos todo perdido a priori, así que la mecha la tenemos en nuestras manos y se trata de incendiar sin miedos, a través de la información y una actitud comprometida. Esta es de nuevo nuestra oportunidad y la tuya, ENFERMERA, si es que hasta aquí has entendido el mensaje. 
Enhorabuena, Juan. Gracias por seguir creyendo en el "Rock & Roll" y por hacerlo de forma tan exquisita.




miércoles, 15 de mayo de 2013

Profesionales sanitarios, brecha digital y herramientas 2.0: "¿Complejo de Prensky?". #carnavalsalud

Pongámonos en situación: En una sesión clínica en un centro de salud cualquiera, una enfermera, sustiututa, recién graduada, levanta la mano y propone:

-“¿Y si en vez de limitarnos a estas sesiones de trabajo y a última hora de los Viernes, creamos un blog y una wiki para que todos podamos participar y luego compartir lo que hagamos en Facebook y Twitter a cualquier hora y cuando cada uno se encuentre más motivado y predispuesto?".
Estos cuatro términos -que identifican a cuatro de los mejores, en potencia, aliados "domésticos"- retumban en la cabeza de algunos de los asistentes a dicha sesión, puesto que se encuentran a años luz de esa terminología y de esas herramientas. 
Lo habitual es que esta situación sea común para aquellos profesionales que no se han formado en la utilización de las TIC; lo que en muchos casos provoca una reacción de rechazo al verse en desigualdad de condiciones con algunos de sus compañeros. De esta manera se da la vuelta, por lo menos en apariencia, a la tradicional relación entre "iguales", que hasta este momento se inclinaba por la experiencia, la madurez, los años de trabajo e incluso la titulación o formación clínica al uso.
No se descubre nada nuevo si se afirma que las tecnologías aplicadas a distintos entornos, entre los que no cabe mucho más discurso con relación a la salud, sus profesionales, su proceso de aprendizaje y de potencial relación con los pacientes y resto de compañeros, han evolucionado de manera impensable durante los últimos años, y nadie se sentiría extrañado si se añade que el salto cualitativo al respecto ha sido aún mayor en la última década: Instrumentos tales como listas de distribución, foros, blogs, redes sociales, wikis y demás piezas de la web 2.0 constituyen un ejemplo de estas herramientas y conforman una parte fundamental de los ‘Personal Learning Environment’ o PLEs.

Estos entornos personales de aprendizaje ayudan a tomar el control de lo que se aprende, a establecer objetivos propios y a comunicarse e intercambiar conocimientos con otras personas. Además, proporcionan una plataforma en la que profesionales y pacientes tienen la posibilidad de establecer un lugar de encuentro donde las reglas tradicionales han cambiado y se han destruido muchas de las barreras que han permanecido inmutables durante muchos años en el entorno asistencial.
A pesar de que existen profesionales instruidos en el manejo de estos instrumentos, e incluso ya pertenecen a la generación de los nativos digitales (recordemos a nuestra recien graduada que llega a esa sesión clínica organizada por el Centro de Salud que le hace el primer contrato), muchos de ellos/as aún forman parte del colectivo de inmigrantes digitales (Prensky, 2009), puesto que asimilan a posteriori los avances tecnológicos que se producen mediante un lento proceso de autoaprendizaje o en programas de formación, foros, encuentros, jornadas, talleres y/o congresos, ad hoc, o introducciendo en cualquiera de sus mesas el tema 2.0 como algo "novedoso" y una herramienta a explotar y de "obligada" implementación en nuestro entorno.
Es en este entorno, y no en otro, donde una idea de "nivel de desarrollo personal" de cualquier profesional sanitario con relación al conocimiento, uso, manejo y aceptación de herramientas 2.0 como potencial apoyo relacional con los pacientes y resto de compañeros, encuentra posibles, diferentes y distinos grados de aceptación y adquisición pudiendo aflorar un sentimiento que termine por identificar a ese nativo digital (¿?) frente a cualquier otro profesional que quiera subirse a este "novedoso carro". Esta situación es lo que se conoce como "Complejo de Prensky"* y puede suponer un importante escollo que impida que muchos profesionales se atrevan a romper con las barreras mencionadas y se lancen a utilizar estas nuevas tecnologías.

*Aquí estableció Prensky el concepto de "inmigrantes y nativos digitales": Esencialmente se entiende por nativos digitales las generaciones que han nacido en un mundo donde la tecnología es algo usual y cotidiano, en contraposición de los inmigrantes digitales que se educaron en un mundo donde las tecnologías de la información y la comunicación no tenían gran peso y que han tenido que aprender el nuevo lenguaje de lo digital.
El mejor antídoto para superar este importante obstáculo (¿potencialmente generacional?) es desmontar la creencia de que nadie es un experto en el uso de las nuevas tecnologías, que en realidad no es más que una verdad a medias. A pesar de que muchos de los más jóvenes profesionales puedan tener una enorme facilidad para el manejo de estas herramientas o, constituyen una generación de expertos rutinarios, con una visión bastante limitada de lo que puede ofrecerles una sociedad digital. En palabras coloquiales: los jóvenes tienen la capacidad para dominar la tecnología que les interesa y motiva, y por regla general, desconocen su uso en un potencial entorno asistencial, laboral, profesional y formativo, centrándose en aquellas funcionalidades dirigidas, generalmente, hacia el ocio. Por eso, el papel del colectivo 2.0 debe consistir en utilizar el potencial cognoscitivo del resto de profesionales y "profanos", apoyarse en sus conocimientos y mostrarles las gigantescas posibilidades de aprendizaje que se les ofrecen rompiendo ese mito reduccionista de que "a mi, éso del Face Book, no me termina de convencer ni va conmigo...".
Dicho de otra forma, se deben aunar las destrezas del "colectivo adentrado" en materia y las capacidades del resto para el manejo de la tecnología, de tal modo que el primero aproveche los conocimientos del segundo para mejorar no sólo su competencia digital, sino las que correspondan a nuevas potencialidades que perfectamente pueden ser descubiertas y/o que se encuentren en esos otros colectivos y compañeros que aún no hayan dado "el paso" e incluso propuestas por ellos mismos en su microentorno y atendiendo a sus necesidades.
Si se opta por tomar esta senda, se ayudará a desmontar la idea de que esos "nativos" están sobrecualificados para el mundo digital y que ciertas edades y entornos, asistenciales también, no tienen nada que aportarles al respecto o puedan estar sentenciados a un rebufo o brecha que es perfectamente superable en esa línea personal de aprendizaje y desarrollo.

*H. Sapiens Digital: From digital immigrants and digital natives to digital wisdom.


"Nos sentimos inmigrantes en un lugar en el que nuestros hijos son nativos" 
(Mart Prensky, 2001)

¿Rompemos ese sentimiento de "extranjeros"?

jueves, 18 de abril de 2013

Vuestra firma yo me la paso por el "Foro".




El Foro de la Profesión Enfermera (FPE), ante el anuncio de convocatoria homónima por parte del Sindicato de Ayudantes Técnicos Sanitarios de España (SATSE) y la reciente puesta en escena ante el Ministerio de Sanidad tanto del Consejo General de Enfermería (CGE) y de ese mismo sindicato, y en el intento, una vez más, de erigirse en representantes exclusivos de la profesión de enfermero en España a través de esa firma (por separado y provocando un espectáculo a todas luces bochornoso) de potenciales lineas de trabajo, supuesta colaboración y desarrollo estratégico de la profesión y por la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud, quiere MANIFESTAR:

Que este Foro existe. Que sus estatutos fundacionales obran en el registro de asociaciones del Ministerio del Interior con el nº 627763168. Que en su momento, nació como asociación sin ánimo de lucro y con la idea de difundir un manifiesto al que se han adherido cientos de enfermeras y que para este Foro sigue vigente como el primer día.

Cualquier otro intento descafeinado, demagógico y personalista de quienes siempre han negado cualquier otro proyecto cooperativo, tendrá que optar por otra vía y, evidentemente, por otra denominación.

Nosotros continuamos donde estábamos cuando este Foro de la Profesión Enfermera fue creado (junto al paciente); planteando nuestras propuestas y alternativas. Por lo que aquel que esté de acuerdo con estas premisas, siempre será bienvenido al Foro. Y es por lo que invitamos, una vez más, a todas las enfermeras a adherirse a su manifiesto y a exigir mucho más que retórica hipócrita, luchas inhertes y falso corporativismo que, históricamente y de la mano de esos supuestos líderes que ahora se empujan por salir en la foto, nos ha traído hasta donde nos encontramos y para mayor vergüenza de todo el colectivo. ¿De qué vais?.



http://www.foroenfermeria.es/wordpress2/manifiesto/