El uso que de la red estos 12 años últimos hemos hecho, ha provocado el que se dispersen nuestras aportaciones por multitud de espacios virtuales.
Llegó el momento de intentar agruparlas en torno a "un mismo espejo". El comportamiento se contagia y la conexión entre nuestras neuronas tambien debe ser entendido como tecnología punta. Espero que os resulte interesante. Somos la literatura gris de la Blogosfera sanitaria.
Pongámonos en situación: En una sesión clínica en un centro de salud cualquiera, una enfermera, sustiututa, recién graduada, levanta la mano y propone:
-“¿Y si en vez de limitarnos a estas sesiones de trabajo y a última hora de los Viernes, creamos un blog y una
wiki para que todos podamos participar y luego compartir lo que hagamos
en Facebook y Twitter a cualquier hora y cuando cada uno se encuentre más motivado y predispuesto?".
Estos cuatro términos -que identifican a cuatro de los mejores, en
potencia, aliados "domésticos"- retumban en la cabeza de algunos de los asistentes a dicha sesión, puesto que se encuentran a años luz de esa terminología y de
esas herramientas.
Lo habitual es que esta situación sea común para
aquellos profesionales que no se han formado en la utilización
de las TIC; lo que en muchos casos provoca una reacción de rechazo al
verse en desigualdad de condiciones con algunos de sus compañeros. De esta manera se
da la vuelta, por lo menos en apariencia, a la tradicional relación
entre "iguales", que hasta este momento se inclinaba por la experiencia, la madurez, los años de trabajo e incluso la titulación o formación clínica al uso.
No se descubre nada nuevo si se afirma que las tecnologías aplicadas a distintos entornos, entre los que no cabe mucho más discurso con relación a la salud, sus profesionales, su proceso de aprendizaje y de potencial relación con los pacientes y resto de compañeros,
han evolucionado de manera impensable durante los últimos años, y
nadie se sentiría extrañado si se añade que el salto cualitativo al
respecto ha sido aún mayor en la última década: Instrumentos tales como listas de distribución, foros,
blogs, redes sociales, wikis y demás piezas de la web 2.0 constituyen un
ejemplo de estas herramientas y conforman una parte fundamental de los ‘Personal Learning Environment’ o PLEs.
Estos entornos personales de aprendizaje ayudan a tomar el control de lo
que se aprende, a establecer objetivos propios y a comunicarse e
intercambiar conocimientos con otras personas. Además, proporcionan una
plataforma en la que profesionales y pacientes tienen la posibilidad de
establecer un lugar de encuentro donde las reglas tradicionales han
cambiado y se han destruido muchas de las barreras que han permanecido
inmutables durante muchos años en el entorno asistencial.
A pesar de que existen profesionales instruidos en el manejo de estos
instrumentos, e incluso ya pertenecen a la generación de los nativos
digitales (recordemos a nuestra recien graduada que llega a esa sesión clínica organizada por el Centro de Salud que le hace el primer contrato), muchos de ellos/as aún forman parte del colectivo de
inmigrantes digitales (Prensky, 2009), puesto que asimilan a posteriori
los avances tecnológicos que se producen mediante un lento proceso de
autoaprendizaje o en programas de formación, foros, encuentros, jornadas, talleres y/o congresos, ad hoc, o introducciendo en cualquiera de sus mesas el tema 2.0 como algo "novedoso" y una herramienta a explotar y de "obligada" implementación en nuestro entorno.
Es en este entorno, y no en otro, donde una idea de "nivel de desarrollo personal" de cualquier profesional sanitario con relación al conocimiento, uso, manejo y aceptación de herramientas 2.0 como potencial apoyo relacional con los pacientes y resto de compañeros, encuentra posibles, diferentes y distinos grados de aceptación y adquisición pudiendo aflorar un sentimiento que termine por identificar a ese nativo digital (¿?) frente a cualquier otro profesional que quiera subirse a este "novedoso carro". Esta situación es lo que se conoce como "Complejo de
Prensky"* y puede suponer un importante escollo que impida
que muchos profesionales se atrevan a romper con las barreras
mencionadas y se lancen a utilizar estas nuevas tecnologías.
*Aquí estableció Prensky el concepto de "inmigrantes y nativos digitales":Esencialmente se entiende por nativos digitales las generaciones que han
nacido en un mundo donde la tecnología es algo usual y cotidiano, en
contraposición de los inmigrantes digitales que se educaron en un mundo
donde las tecnologías de la información y la comunicación no tenían gran
peso y que han tenido que aprender el nuevo lenguaje de lo digital.
El mejor antídoto para superar este importante obstáculo (¿potencialmente generacional?) es desmontar la
creencia de que nadie es un experto en el uso de las nuevas
tecnologías, que en realidad no es más que una verdad a medias. A pesar
de que muchos de los más jóvenes profesionales puedan tener una enorme facilidad para el manejo de estas
herramientas o, constituyen una generación de expertos rutinarios, con una visión bastante limitada de lo que puede ofrecerles una
sociedad digital. En palabras coloquiales: los jóvenes tienen la
capacidad para dominar la tecnología que les interesa y motiva, y por
regla general, desconocen su uso en un potencial entorno asistencial, laboral, profesional y formativo, centrándose en aquellas
funcionalidades dirigidas, generalmente, hacia el ocio. Por eso, el
papel del colectivo 2.0 debe consistir en utilizar el potencial
cognoscitivo del resto de profesionales y "profanos", apoyarse en sus conocimientos y
mostrarles las gigantescas posibilidades de aprendizaje que se les
ofrecen rompiendo ese mito reduccionista de que "a mi, éso del Face Book, no me termina de convencer ni va conmigo...".
Dicho de otra forma, se deben aunar las destrezas del "colectivo adentrado" en
materia y las capacidades del resto para el manejo de la tecnología,
de tal modo que el primero aproveche los conocimientos del segundo para
mejorar no sólo su competencia digital, sino las que correspondan a nuevas potencialidades que perfectamente pueden ser descubiertas y/o que se encuentren en esos otros colectivos y compañeros que aún no hayan dado "el paso" e incluso propuestas por ellos mismos en su microentorno y atendiendo a sus necesidades.
Si se opta por tomar esta senda, se
ayudará a desmontar la idea de que esos "nativos" están sobrecualificados
para el mundo digital y que ciertas edades y entornos, asistenciales también, no tienen nada que
aportarles al respecto o puedan estar sentenciados a un rebufo o brecha que es perfectamente superable en esa línea personal de aprendizaje y desarrollo.
*H. Sapiens Digital: From digital immigrants and digital natives to digital wisdom.
El Foro de la Profesión Enfermera (FPE), ante el anuncio de
convocatoria homónima por parte del Sindicato de Ayudantes Técnicos
Sanitarios de España (SATSE) y la reciente puesta en escena ante el
Ministerio de Sanidad tanto del Consejo General de Enfermería (CGE) y de ese mismo sindicato, y en el intento, una vez más, de erigirse en
representantes exclusivos de la profesión de enfermero en España a
través de esa firma (por separado y provocando un espectáculo a todas
luces bochornoso) de potenciales lineas de trabajo, supuesta
colaboración y desarrollo estratégico de la profesión y por la
sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud, quiere MANIFESTAR:
Que
este Foro existe. Que sus estatutos fundacionales obran en el registro
de asociaciones del Ministerio del Interior con el nº 627763168. Que en
su momento, nació como asociación sin ánimo de lucro y con la idea de
difundir un manifiesto al que se han adherido cientos de enfermeras y
que para este Foro sigue vigente como el primer día.
Cualquier
otro intento descafeinado, demagógico y personalista de quienes siempre
han negado cualquier otro proyecto cooperativo, tendrá que optar por
otra vía y, evidentemente, por otra denominación.
Nosotros
continuamos donde estábamos cuando este Foro de la Profesión Enfermera
fue creado (junto al paciente); planteando nuestras propuestas y alternativas. Por lo que
aquel que esté de acuerdo con estas premisas, siempre será bienvenido al
Foro. Y es por lo que invitamos, una vez más, a todas las enfermeras a
adherirse a su manifiesto y a exigir mucho más que retórica hipócrita, luchas
inhertes y falso corporativismo que, históricamente y de la mano de esos
supuestos líderes que ahora se empujan por salir en la foto, nos ha
traído hasta donde nos encontramos y para mayor vergüenza de todo el
colectivo. ¿De qué vais?.
¿No estamos hablando de un mismo entorno?. ¿Dónde reside entonces la dificultad para definir ese concepto que ensoñamos y con el que idealizamos esa "nueva" relación interpersonal (apoyada en las RRSS y Tic´s) con los pacientes tratados y/o cuidados en estos espacios y que, de alguna forma, utilizamos para justificar nuestro empeño en explorar nuevos recursos, instrumentos, herramientas y posibilidades de relación con un paciente también 2.0?.
Hace ya un tiempo planteaba una potencial paradoja frente a ese nuevo paradigma de rol profesional enfermero apoyado en todas estas incipientes posibilidades de relación, trabajo colaborativo, aprendizaje, gestión del conocimiento y "cuestionando" de alguna forma la posibilidad potencial de falta de calado en el colectivo, y que también puede ser handicap en ese intento por vislumbrar a corto o medio plazo un nuevo perfil de paciente y/o usuario de los servicios sanitarios:
Podemos
perfectamente volver a asistir a un nuevo enfrentamiento "Paradigma vs
Paradoja", y en el sentido de que lo que nos ha gustado llamar "Enfermería 2.0" no quede más que en un espacio novedoso pero doméstico,
donde la renta solamente para unos cuantos y en un propio entorno de
"vanidad", no alcance esas metas que se le intuyen. Donde el instrumento a
través del que plantear una nueva concepción del mundo, no consiga
salir a la globalidad que se requiere para convertirlo en cotidiano.
Poseyendo el precedente que tenemos en cuanto a aplicación de Proceso Enfermero y asunción de lenguajes estandarizados, no es difícil preveer,
trístemente, un itinerario parecido y si es que no abandonamos
particularismos e individuales proezas que afecten la salud de la propia Enfermería 2.0 y teniendo en cuenta, por otro lado, que la
persona es una unidad compuesta por muchas dimensiones y es indisociable del
universo, y la salud se integra en la vida misma del individuo, la familia y los
grupos sociales que evolucionan en un entorno particular (Martin, 1984), será en este nuevo movimiento y espacios, donde habrá que
preservar la salud global e identificar factores (instrumentos, herramientas, dinámicas, fuentes de información) que lleven a mantenerla y/o
recuperarla en momentos puntuales descubriendo, a la vez, la vacuna frente a oportunismos y falso
discurso enfocado en pro de otras rentas que no tardarán en hacerse
sintomáticas, evidenciando (esperemos que no) el que volvamos a
sucumbir al idolatrado toro de oro que se nos quiera regalar y cuando ya
haya sido descubierta recompensa mayor por parte de los mismos que,
históricamente, han hecho o hayan hecho suyo un discurso de profesión o de innovación aprehendido en cursillos acelerados.
A estas alturas y en todo este contexto, todos somos "pacientes empoderados" a falta, solamente, de un diagnóstico de certeza que queramos compartir y consensuar con cualquiera que quiera hacerse receptivo y maneje ese mismo lenguaje que se va construyendo en conjunto. Definir la dinámica, ofertar y mantener las fuentes, globalizar los usos y, por supuesto, medir los resultados relacionales en toda su dimensión de horizontalidad quizá sea el mayor de los retos y dificultades.
Yo, por supuesto, en el momento que posea ese diagnóstico, no dudaré en compartirlo con vosotros: ¿Acaso ya no lo hacemos?. ¿Dónde está el Límite y la frontera?.
Al inicio del curso escolar, los crios, al menos en el colegio al que asisten mis hijos, han de llevar un libro para configurar una biblioteca y fondo de préstamo con la que ir desarrollando el hábito y manejo de la lectura. De tal forma que van trayendo a casa cadencialmente esos libros para leerlos y crear una pequeña base documental y de referencia con sus títulos, personajes, argumento resumido, autor, dibujo relacionado, etc. que va configurando el contenido de un cuaderno ad hoc.
Este año, uno de los libros que Pepote y Lola recibieron como regalo para la Navidad y Reyes y que ha sido parte de los incluídos en el conjunto fue éste, aunque en su versión papel y encuadernada: "El Águila y el Gorrión".
Sirvió el regalo y su posterior lectura junto a los niños en esa dinámica planteada desde el colegio, para que yo a la vez tuviera referencia del mismo, de su mensaje, de su metáfora, de sus dibujos, de lo que encierra y de la actividad y proyecto (Ir a descargar) de una compañera enfermera (que no conozco) que hoy, creo que es de justicia, merece mucho la pena y es de recibo, en esta propuesta de hacer visibles los cuidados y en el entorno de la inciativa #24h24p 2013, traer a colación y presentaros aprovechando todo el potencial de difusión que las rrss nuevamente nos brindan y en ese intento, a la vez, de romper ese techo que nos posibilita comunicar y evidenciar las iniciativas en cuidados a través de todo este potencial de tecnología y medios que ya no son exclusiva de nadie y donde las enfermeras han encontrado un nuevo espacio que debe ser explotado.
Marisol Escribano Olmo plantea en su libro, a través de un cuento, la necesidad de cuidados ofertados desde la empatía y la bella idea de que con paciencia y cariño, y con un constante y disciplinado trabajo, se puede devolver la alegría y las ganas de vivir potenciando la fuerza, los conocimientos y la voluntad frente a la apatía y la falta de lucha que pueden hacer a cualquiera obviar sus necesidades básicas y en esa transposición fabulada que el libro/cuento tan graciosamente plantea, presentando al águila (la enfermera) en una actitud de escucha, observación, recopilación y escritura de notas y en ese planteamiento de suplencia que asume ante la debilidad y desesperanza de un pequeño "gorrión huérfano".
Los cuidados no se reducen a las técnicas de las que se nos ha hecho actores y expertos en una visión casi exclusiva, menguada y parcelada del potencial enfermero.
La esfera humana, holística, de seguridad del paciente, de preservación de su intimidad y de valoración de su actitud de afrontamiento y conocimientos sobre su proceso de enfermedad o de recuperación de la misma y de satisfacción de sus necesidades (nivel de autonomía en esencia), unido al respeto de su voluntad, son tratados en el cuento y son matices que pueden ser descubiertos en el mismo, y que necesariamente deben ser puestos en valor como algo que diferencia nuestro trabajo haciéndolo visible: más allá de la técnica y superando la misma como elemento diferenciador de esa actitud enfermera.
Evidentemente, leer ayuda a crecer: Leyendo y enseñando a hacerlo, también cuidamos.
Visto cómo está el patio en cuanto a mangoneos, corrupción y desfalcos al fisco, de los cuales vamos asumiendo un cuentagotas diario de los que claman al cielo por provenir de altos cargos políticos y/o pseudoempresariales, tonadilleras, de la realeza monárquica o republicana y de inclinada y reconocida afinidad ideológica hacia unos u otros o con éstos o aquellos (sin desdeñar el plano doméstico de desafección con el fisco, que contará por miles a los insumisos y defraudadores). Y éso sin que a nadie se le haya ocurrido auditorar todos esos entramados de mitad y mediada gestión administrativa/pública que ahora son reconocidos de "obligada pertenencia" profesional y de reputada vela de las competencias enfermeras y la deontología por la vía del constitucional, cuestión que presuntamente nos desvelaría inimaginables sorpresas. Nos salen con que es necesaria y sería recomendable la introducción en los centros de enseñanza de conocimientos, adoctrinamiento y aprendizaje a los alumnos para que "éstos dispongan de una cultura tributaria (de tributo) y financiera y como para gestionar competentemente ese ámbito de su vida". Y todo a través de una proposición no de Ley y para cumplir el objetivo al final de la educación secundaria.
Y es que el ambiente está para no dejar a la desidia y a la casualidad el que este país se convierta definitivamente en un nido de reptiles (coño! reptiles) y ratas que se vean salpicados de esa moda y costumbre del pelotazo y el engaño al que nos hemos y estamos acostumbrando a estas nuevas generaciones a las que tenemos que educar con el buen ejemplo y examinando trimestralmente. Aunque éste (el buen ejemplo) no sea observable en esa realidad diaria y sí en el intento de hacer de las buenas costumbres y el respeto a lo propio, y no a lo ajeno, que se pueda transportar a los centros educativos a través de materias ad hoc:
Prevención. Ésa es la palabra mágica que viene a coincidir con todo el moviento que lleva, a la vez y por otro lado, reivindicando otra línea educativa que la ahora planteada por el PP, y como para hacer partícipes a los jóvenes alumnos en el aprendizaje de materias en Primeros Auxilios y a través de esa otra genial iniciativa de presentar y difundir la idea de que "los niños de hoy, pueden salvar una vida mañana". Y que durante meses ya intenta que parte de la famosa asignatura de Educación Cívica, o formando parte de la misma, estas cuestiones sean abordadas en los centros de enseñanza. Y a través de un precioso movimiento multidireccional que ha tenido un perfecto seguimiento y difusión en las Redes y que ha conseguido poner de acuerdo a distintos agentes en algo que es evidencia y sobre todo necesario, y que de forma aislada y puntual, sin el desarrollo preciso de un itinerario formativo y curricular, venimos ensayando desde hace años con incursiones y docencia arrimada a estas edades y en estos entornos, por parte de muchos de los profesionales que optamos por hacer de la urgencia y emergencia nuestro marco laboral y académico, a pesar de tanta falta de reconocimiento especialista y diferenciado titularmente. Y donde la enfermera, y esa figura de "Enfermera en la Escuela", tiene y tendría mucho que decir.
Es de imaginar que la presentación de esa proposición no de ley ahora, obedezca a todo ese movimiento iniciado en el intento de lavar la cara a este escenario, a los políticos, en cuanto a su abnegada obediencia y respeto a la legalidad y pulcritud de actos que ahora se necesita en mitad de este podrido escenario asumiendo, de una forma recatada, su parte de culpa y su obligación en esa inyección de medidas que nos presenten al resto no solamente como un país de pandereta y oportunismo ("pacto contra la corrupción", le llaman), sino de grandes ideas y fondo, como el que posee la iniciativa #EdCivEmerg, que esperemos sea tratada de la misma forma que ahora se vislumbra para esa otra de #EdCivFisc que se plantea en mitad de la tormenta mediática y que, por otro lado, desmontaría el chiringuito de unos cuantos que también se ha ido construyendo con el paso de los años y alrededor de la formación en urgencias, emergencias y Primeros Auxilios, racionalizando e incardinando esa demanda de una forma mucho más coherente y global. Que en todas partes cuecen habas, no nos equivoquemos.
En este país de pandereta, pelotazo y vividores (imaginemos para el término cualquier otro sinónimo que se nos ocurra: políticos, banqueros, gestores iluminados, presidentes consejiles, colegiales o de cualquier comunidad de vecinos asumiendo también el papel de tesoreros, apoderados, interventores, periodistas mercenarios y representantes varios), te puedes desayunar cualquier mañana con la paradójica imagen en que un "histórico" de la prensa (por lo rancio y caduco como es el ABC) hace aparecer a un surtido (nutrido en lo ajeno la mayoría) grupo de figuras de la escena política, monárquica y empresarial apiñados en su portada y apretados como queriendo no perderse esa foto histórica en la que parecen reivindicar (como línea editorial y proclama unísona) el "Trile" como deporte olímpico y ahora que la Botella se une al carro de solicitud (de nuevo) de Madrid como sede de los JJOO para el 2020 (todos calvos). Y como para llevar a las pistas, acerados y a las canchas un deporte de arraigada práctica y destreza del pueblo llano y votante, y que junto con otras semejantes, y en estos tiempos de crisis, parece volver a ponerse de moda y es "reivindicado" incluso por plumas enfermeras más doctas e ilustradas que la mía.
Parece la portada de ABC mas una de las que "El Jueves" nos regala en algún ejercicio de erudicción (por el conocimiento profundo que le intuyo a su equipo y alrededor de temas de mangoneos y afines), que la de un decano de la prensa (y que de estas empresas también aglutinará conocimiento espeso) y con la que esta mañana se desayuna este periódico y posiblemente habiendo metido en un mismo saco a tan meritorio elenco y fauna sin discriminación positiva alguna y éso si, "Por la Regeneración" (como si ésta fuera una metamorfosis a la que ninguno de los retratados estuviera dispuesto ya, bajo un pellejo y rostro tan duro y anquilosado, a acceder, y sentenciados todos de antemano, de hecho o de facto).
Sea como sea, la reacción, en en este mundo globalizado y mediático, donde la horizontalidad te proporciona la posibilidad de tener linea directa hasta con el PaPa, no se ha hecho esperar por alguno de los "retratados" que, además, y mientras uno se despereza encontrándose con estas comidillas impunes y de imputados, te lo ponen a huevo en esa posibilidad tangible que ofertan las rrss y la "inspiración" de ese día (la de cualquiera, que todo vale ¿?):
Siempre habrá quien se duela siendo señalado de frente: Siempre habrá quien se erija en salvador del "Pepito paga doble", en este caso como si realmente fuera éste reivindicado como deporte olímpico y habiendo publicado esa foto que parece la de la selección ad hoc, hecha por ABC. Lo triste es que seguro que no son todos los que están ni están, seguro, todos los que son.
"Ésto se acaba". Y es cierto: mira que siente uno jodidas ganas y deseos de mandar a paseo la mitad del planteamiento que un año tras otro te deja con ese agridulce sabor de boca, en el que el balance siempre se inclina "del otro lado" muy a pesar de seguir intentando mantener conciencia y consignas, cuando no ahora otro montón de cosas y vista que la carencia amplía su abrazo a mucha gente que hasta ahora no la reconocía... Quizá no hemos acertado en esas consignas mismas. Quizá deberiamos reinventarlas, quizá... Pero es complicado no cansarse y desilusionarse.
En fin. Ésto no posee posibilidad de resumen alguno que todos no hayamos vivido juntos este año y que entre unos y otros hemos retransmitido y asimilado a la perfección, haciéndonos cada vez mejor y mayores expertos de todos esos recursos de las TIC´s que nos han sacado del anonimato en un par de inviernos, sin que, por otro lado, yo al menos y particularmente, pueda disimular ese grado de hastío que para mi muchas veces es inevitable y me posiciona "alejado"...
Pero hay que reconocer que, al menos, esta mañana de final de año siempre es "especial" y consigue aflorar un hilo de ilusión. Y es cuando vuelves los ojos a lo que tienes y al hecho de seguir estando aquí, vivos y presentes. Aunque no contemos en toda la falsedad que se orquesta, sin el participio que posiblemente merezcamos y que haría que poseyéramos un sentimiento mayor de pertenencia que yo cada vez echo más en falta, sin poderlo evitar y si es que en algún momento lo tuve...
Por ello es por lo que seguiremos, quizá en ese intento por encontrarnos y seguir buscando, y por la sencilla razón de seguir haciendo vida.
Feliz Año. Lo mejor para quien se lo merezca. El sueño: para todos (Encuéntrame).
Son las 10:26:50 (cuando empiezo a escribir este post) del día 12/12/12. Huelga decir que la pretensión es lanzarlo a la Red a las 12:12:12 de esta misma mañana, como para experimentar en ese momento ese salto cuántico a otra dimensión en un abrazo que, especulativamente premeditado, se debe hacer unísono en esa global confluencia cósmica (segundo arriba, segundo abajo) que nos transforme, sin mediador ni potenciador químico alguno, en un TODO que véte a saber a dónde nos lleve y eleve.
La verdad es que miedo me da el viaje, no vaya a ser un camino sin retorno en el que el frío de esta mañana no deje ver sendero de vuelta alguno y no pueda recoger a mis niños del cole pasada la hora prefijada: Yo sólo voy a beber agua por si acaso a partir de que le de al "Enter"...
Pero no solamente hoy se dan esas circunstancias confluentes en las que el "episteme" y la "doxa" se hacen uno, y liman diferencias; y en el que solamente hubiera faltado un sorteo extraordinario de la Lotería Nacional para hacer creer a sus afortunados que todo no van a ser miserias ni ruínas ante un frio invierno venidero en que la temporalidad y cadencia de los solsticios parece ser que cada vez se sublima y diluye más, ahogando cualquier sueño y redescubriendo la impunidad cada mañana junto al desayuno.
Hoy hace un año de la propuesta colaborativa #Diferencia_T a través de la que, y estos últimos doce meses, cada cual ha sacado y rendido compromiso a un planteamiento y ensayo sin precedente en nuestro entorno y en la medida de su particular y evidente acierto, valor en resultados (¿?), nivel de confección, participación y difusión y, por qué no decirlo, origen o "ñoñería" (sigo diciendo que la cajera fue violada la noche anterior por el encargado de almacén y de ahí su sentimiento de despegüe); fundamentos y conceptos todos a través de lo que fue la invitación a participar y acumulados alrededor de lo que debe ser una actitud ofertada desde la empatía, la profesionalidad, la condescendencia o el aprendizaje mismo de técnicas relacionales y llegado el caso. Sea como sea ENHORABUENA por ése otro viaje que hoy llega a su fin (no me lo termino de creer ;-).
En esa confluencia que se vaticina hoy, mi niño y yo, en este #12/12/12 y con el permiso de la autoridad (la cósmica, la terrenal, la sinérgica, la divergente y la impune), vamos por fin a ver a "Dios" viajando a otra dimensión y en ese anticipo de lo que para él (y para mi) van a ser los Reyes Magos de este año y que ya no son de Oriente, ni de Triana: esta vez, y para nosotros (sin que pueda, o tal vez si, servir de precedente), vienen de Cataluña.
El 6 de Julio de 2007, Jerónimo Romero-Nieva Lozano, presidente en ese momento de la UESCE, recibe una carta en la que se le invita a formar un grupo enfermero, en el marco de las actuaciones que el Gobierno de la Nación denominó Plan Avanza, y en el que entonces el Ministerio abordó a lo largo del 2006, en colaboración con red.es (entidad pública
dependiente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio) el conjunto de proyectos
“Sanidad en Línea” y con el objetivo de todos ellos de apoyar las actuaciones de implantación de
sistemas y tecnologías de la información y las comunicaciones en el sector sanitario público,
orientadas a usuarios/pacientes y a profesionales sanitarios, que ya venían realizando los
Servicios de Salud de las Comunidades Autónomas. "Pretendiendo aportar, a
través de instrumentos propios del Sistema Nacional de Salud, los elementos de cohesión
necesarios entre dichos sistemas autonómicos, que garantizaran el mayor grado posible de
continuidad territorial a aquellos servicios que el ciudadano recibía y los que pudiera
recibir en el futuro".
Las actuaciones de “Sanidad en Línea” se concretaban en cinco proyectos, uno de los cuales se denominó "Historia Clínica Digital en el Sistema Nacional de Salud (HCDSNS)", siendo el objeto de aquella carta.
El contenido de aquel proyecto (en el cual yo participé siendo parte del G7 enfermero), expresado de forma sintética, fue definir e implantar, en
colaboración con todas las Comunidades Autónomas, un sistema informático que permitiera a
los profesionales asistenciales del sistema público acceder a aquella información clínica
existente en formato digital de un paciente concreto, cuando demandara asistencia fuera de la
Comunidad Autónoma donde habitualmente residía. Ello, naturalmente, con las debidas
garantías de privacidad para el paciente que la naturaleza de estos datos exige y de toda la normativa europea manejada.
Cada Comunidad Autónoma venía (y viene ¿?) implantando sistemas que aportan a
ciudadanos y profesionales información clínica cada vez más extensa y de mayor utilidad, a
través de recursos informáticos de complejidad también creciente. Sin embargo, en un
entorno de movilidad progresiva de los ciudadanos, la limitación en el acceso a la información
clínica a un ámbito geográfico restringido se vislumbraba como un serio problema (lo sigue siendo), percibido tanto por los
profesionales sanitarios responsables de proveer atención de calidad como por los
ciudadanos.
Para afrontar el reto planteado, ese Departamento vino trabajando desde noviembre de
2006 con grupos de profesionales médicos de distintas especialidades (designados por
diversas sociedades científicas y profesionales), con el objetivo de establecer por acuerdo
cuáles debían ser los datos mínimos que debían contener ciertos conjuntos de datos clínicos en el
ámbito del SNS.
El producto de cada uno de esos grupos fue un informe-propuesta sobre el
que posteriormente pudieran trabajar y establecer el correspondiente consenso las
Comunidades Autónomas a través de los órganos de participación y decisión vinculados al
Consejo Interterritorial del SNS.
Hasta ese momento se habían debatido y consensuado los conjuntos mínimos de datos que, por
su homogeneidad, permitirían el intercambio de información de los informes clínicos de alta de
hospitalización y de consultas de especialidades, el informe de atención en urgencias, la
historia clínica resumida y el informe de atención primaria, así como el análisis de los
requerimientos funcionales del sistema HCDSNS.
Una vez finalizadas esas tareas, el Ministerio de Sanidad y Consumo se propuso, entre otros
objetivos, obtener el consenso acerca de los conjuntos mínimos de datos comunes en los
informes de cuidados enfermeros, para lo cual fue necesario constituir un nuevo grupo de
trabajo (El G7: grupo enfermero -último en entrar en el proyecto-) para cuya conformación se contó con la propuesta de profesionales por parte
de esa Unión de Sociedades Científicas (UESCE).
Dados los diferentes perfiles que debían reunir las personas que integrasen el grupo de trabajo,
con el fin de abarcar las peculiaridades de los cuidados enfermeros en las distintas áreas de
atención, se relacionaron a la UESCE, en un documento adjunto a aquella invitación, los correspondientes a las personas
que formasen parte de su propuesta. En todo caso, debía de tratarse de profesionales que vinieran
prestando desde hacía al menos cinco años, cuidados a pacientes en su área, en centros
públicos del Sistema Nacional de Salud y fuesen, preferiblemente, usuarios informáticos de
algún sistema que aportara información clínica relacionada con estos contenidos (no
obligadamente Historia Clínica).
El estilo de trabajo a
desarrollar fue, en su mayor parte, a través sistemas a distancia (Red Colaborativa en un entorno Web), aunque fueron necesarias al
menos dos reuniones presenciales, siendo acreditados por el Ministerio y como para justificar aquellos desplazamientos en nuestros servicios.
La convocatoria la hacía Mercedes Alfaro Latorre, Subdirectora General del Instituto de Información Sanitaria.
Así es como se conformó el grupo, con enfermeras asistenciales de los distintos niveles, aparte alguien seleccionado directamente por el CGE y por el propio Ministerio.
Si os dáis cuenta, el Grupo 7 comenzó sus trabajos cuando ya estaba "cerrado" el trabajo del resto de grupos, incluído el que se encargó de la historia clínica resumida y el del informe de Atención de Urgencias. Que hasta ese momento, no contaban con un apartado y/o ítems que pusieran de manifiesto, aparte del #ICCuidados que se nos estaba encargando, la parte enfermera que apareciese en pantalla una vez que cualquier profesional abriese esa futurible Historia Digital en cualquier enclave geográfico al que el paciente se trasladara accediendo a cualquiera de estos informes.
Por tanto el trabajo no consistió solamente en la determinación y consenso alrededor de ese conjunto mínimo de datos que contuviera el #ICCuidados, sino en la "negociación" de nuestra inclusión en el "pantallazo resumen" de la HCDSNS y la inclusión de la parte enfermera del informe de Atención en Urgencias. Cuestión ésta que finalmente se obvió (se vé que no entendieron las posibilidades de contextualización del Proceso enfermero a Urgencias en la que ya habíamos trabajado), o símplemente querían acabar aquello cuanto antes y no fueron capaces de reconocer el fallo inicial de no incluir una enfermera en el grupo que llevó a cabo el trabajo alrededor de dicho informe de urgencias. Cuestión que posteriormente provocó una recomendación profesional por parte de la SEEUE y como no podía ser de otra forma.
Fueron algunos meses de trabajo en Red (2007-2008) partiendo de una propuesta inicial, para finalmente concluir con un documento consensuado que se vería reflejado un par de años después en el el Real Decreto 1093/2010, en el que no apareció propuesta enfermera alguna, como refería antes, relacionada con el informe de Atención de Urgencias (grave error y de partida), pero si en el resumen de esa HCD.
Como ya habéis comentado algunos, aparte lo decretado, los plazos planteados normativamente y la no conclusión del proyecto y generalización a todos los servicios y CCAA, es obvio que el hechomarca un hito en la consideración del trabajo enfermero, su registro a través de metodología y su reconocimiento como parte de la Historia Digital.
Somos nosotros, los profesionales sanitarios en definitiva, aparte los propios pacientes, el chivo expiatorio de ese ahora desmantelamiento e intento a la vez del mantenimiento de estatus y afirmación de convicciones y partituras ideológicas por parte de los políticos, en uno y otro sentido. Por lo que "pillamos" por todas partes:
Si a la vez, lo que se quiere es mantener una actitud a costa del resto (en mitad de todo este collage de intenciones, pretensiones, vivezas y supuesta búsqueda de renta, política o económica), y cuando históricamente se ha hecho de la representación institucional profesional, política, ideológica o sindical una estructura diseñada para algo más que defender, representar u ordenar los designios de un colectivo de más de 240000 profesionales enfermeros en este país, y a través de la escusa en nombre de la norma, la ley, el consenso y la excusa deontología, lo ideal y cínico es seguir jugando un doble discurso ambiguo que no deje (al menos a primera vista) identificar el que tu apuesta a caballo ganador, ha sido y será siempre la elegida y en esa carrera que sabes se está corriendo y que, estratégicamente, viene a ser la principal de esta temporada y la que más rente, una vez que el río se ha revuelto y tú sabes dónde se encuentran las dos orillas, o te da igual porque nunca has saltado al agua sin chaleco salvavidas o paracaídas, por si acaso...
Hay que ser un poco ciegos, tener miedo, estar amenazado, coaccionado o estar en un mismo barco que a tí, provinciano representante, te está zozobrando o se te hundirá, para no querer ver que es el juego y que, a poco que a cualquiera con un grado de moral suficiente le de por intentar tan sólo solicitar esa real transparencia que se pregona ahora para cualquier Administración Pública, pondrá a la luz tal cantidad de lodo, que no habrá chaleco que evite un hundimiento en esa "ciénaga construída durante tantos años" con el participio y la "connivencia" y silencio de muchos. Es cuestión de tiempo y no deberíamos ser nosotros quienes siguiéramos insistiendo en ello, sino todos esos instrumentos y estructuras que ponen al servicio de la verdad y de esa transparencia, la apuesta que se nos pide sigamos manteniendo por la defensa y trabajo colaborativo por la profesión, la democracia participativa y el trabajo ahora en RED, sirviendo ésta no para arrastrarnos y colgarnos a todos a la popa de un barco que no hemos botado, sino siendo la que definitivamente ponga en salvaguarda todos estos principios pisoteados durante años y que, por vergüenza y dignidad, exigen ser soldado.
Jugar a
intentar encandilar con infinidad de conexiones incoherentes de palabras
elegidas al azar para finalmente crear una historia que sujete vuestra
imaginación por unos instantes.
Contaros
algo que al fin y al cabo os descubra que mentir es un arte.
Regodearme
en un sentimiento falso, en unas expectativas falsas que me hagan creer que
todavía existe una forma distinta y no me abandone a la idea de que todo está
dicho y escrito... ése es el reto una vez más...
Y
heme aquí, delante del papel inmaculado como niña en Mayo aún por estrenar y
con la inocencia ingenua de que al final todo cobrará estructura.
Elegido está
el tema, la situación, el nudo y quizá el desenlace aunque nunca renunciemos a
la improvisación.
Difícil
tarea pensando que vosotros leeréis ésto dos, tres años después... paradógica
cohetaneidad sólo esperada en medio de la prepotencia de que una vez más me
leeréis y cárcel de ansiedad que una vez más me arrastra a reírme de tanta
espera...
Juego
a despistarme a mí mismo creyendo que lo difícil es empezar para después dejar
que la verborrea fluya y adquiera conexión inconexa... nunca me gustó no contar
nada y decir muchas cosas a la vez que no hacen más que posicionarme
traicioneramente delante de mis contradicciones (maldita palabra, otra vez
merodeando por mis hemisferios...).
Silencio roto de
visita a supermercado de barrio en tarde de Agosto... treinta y siete grados y ese olor
agrio que envuelve tu propia atmósfera.
Cuando
todos estaban en el recreo, Alfonso y yo subíamos a clase como dos superagentes
especiales y robábamos a los niños sus lapiceros de colores "Alpino"; ¡Cómo me
gustaba el olor de los libros nuevos en Septiembre!, ¡Qué mal me sentía cuando
el maestro preguntaba si alguien los había visto por casualidad y yo, al
siguiente recreo, me las ingeniaba para devolverlos a la cartera de
Andrés!... las contradicciones, el cargo de conciencia...
Por
entonces nos traían leche embotellada que repartían antes de salir al mediodía
y que nos servían en un jarrito de color que nuestras madres nos compraban en
"Furnieles" el día que tocaba “subir a Jaén” al mercado viejo... todavía recuerdo
el chorro de agua fría que salía de un cuartucho de piedra gastada en uno de
los accesos, donde los pescaderos se servían de hielo y agua fría que bajaba
directamente desde el Polo Norte, imaginaba yo, mientras mi madre me sujetaba y
yo acercaba mi boca al gran chorro helado. Después siempre me convidaba a
churros en "el Pósito", y yo era feliz con mi madre de la mano y con mi jarrito de
color verde en su bolso mientras me iba contando la leyenda de aquella plaza:
Ésta guardaba el espíritu de un caballero que terminó metido a fraile
batiéndose en duelo antes con un mozo de dudosa escuela y casado con la amada del primero mientras éste
sufría, en silencio, la distancia de su amor por haber tenido que casarse con
otro, el cual terminó asesinándola por culpa de sus apuestas y mala vida y de
la negativa de ella a seguir siendo ultrajada y robada.
A la muerte del
fraile-caballero, decía la leyenda, el ánima de éste salía por las noches a la
plaza del Pósito a llorar y a rezar por su amada muerta y por su desgraciada
existencia.
Preparado
para el primer día de clase que esperaba con tanta ansiedad se me erizaba el
vello cuando de camino a la escuela empezaba a oír la música que nos sacaba del
letargo veraniego: el Puente sobre el río no sé qué, que me hacía caminar una
marcha casi militar y que nos hacía sentir importantes, como que pertenecíamos
a algo:
-¿Lo
llevas todo?. Echa el pié derecho, no se te olvide...
Esa frase que después viajaría toda
mi vida conmigo y que hoy tanto me acongoja recordar... ¿Por qué te moriste tan
pronto?. ¿Por qué ya no me llevas al Pósito a comer churros?. ¿Por qué le
robabas a los niños sus lapiceros de colores Alpino?...
Me
destrozan los recuerdos y la congoja me impide seguir haciéndome daño cuando
ahora, el paso del tiempo, quiere ser verdugo de todo lo pasado y es él el que
roba mis lapiceros de colores, los que tengo clavados en el alma, los que jamás
prestaré a nadie, con los que he ido dibujando retazos inconexos de vida y de
sueños que no sé si poseo. La desesperanza se quiere hacer mi amiga en este
momento y yo quiero echarla a patadas de mi lado. Trozos de canciones, letras
por acabar, tantas cosas en las que buscas la motivación y al final un caldero
de secuencias, de epílogos acelerados por el miedo a no saber si estuviste a la
altura, la contradicción, la contradicción, maldita losa.
El
tercer tren, aquella tarde de fin de año, me abofeteó con su palma de acero en
mitad de la ingenuidad. Aquella noche no sonaron ningunas campanas para mí y
una vez más me convencí de que cada uno tiene lo que se merece. No siempre se
consigue un "flash back" cuando lo deseas. Aquella escena ya estaba escrita,
apreté las uvas dentro del bolsillo de mi abrigo y reventé la botella de cava
contra el acerado del andén, el frío cortaba cualquier excusa para saltar a los
raíles...
Desde
el final de la fila conseguía ver sus trenzas decoradas de azul; reinaba en
todo el patio un olor a limpio y a "Nenuco" que se mezclaba con el de los libros
nuevos; formábamos fuera antes de entrar a las clases e íbamos subiendo después
las escaleras uno detrás de otro, con la musiquilla de fondo, como borreguitos
con nuestro mandilón blanco y nuestros cuellos cada uno de un color. El mío era
gris; el de mis compañeros de mesa también aunque ninguno de los tres era el
mismo gris, cuestión que a mí me rompía cualquier idea geométrica de la
distribución por colores que nos hacían en las clases de párvulos (con el
tiempo descubrí que era daltónico). Mi jarrito era ¿vérde? y Alfonso y yo
quedamos el primer día de clase para el siguiente traer un abrebotellas y en el
recreo beber cuanta leche nos diese la gana. El ver diez botellas juntas en una
caja allí todo el día despertaba nuestros más ruines instintos, la carencia, la
falta de demasía.
Recuerdo que me escribiste: “Los hijos que no
tuvimos volaron envueltos en un papel de periódico”. ¡Cuánta pasión y cuántos
nervios aquella primera vez!. Tú estrenabas unas medias negras y unos zapatos
de piel vuelta claros. Nunca olvidaré elolor de tu deseo y cómo me temblaban las manos intentando descubrir tu
cuerpo, escondidos en el “Taller” otra nochevieja en la que disimulábamos el
frío abrazados.
Ahora,
en el tiempo, socialmente adaptado, generosamente domado, estúpidamente
engañado, tranquilamente tranquilo, inequívocamente sumiso, vuelo entre
resquicios y escolleras que siguen arañando tanta utopía soñada: Tanto
quisimos coger entre nuestras manos que no supimos.
Desde las ventanas de nuestra clase se
veía la tuya y yo todas las mañanas calentaba mi bocadillo de chorizo en el
radiador que quedaba en la parte de atrás de nuestra aula para que cuando
llegara el recreo estuviese en su punto:
-Antonio...
¿Qué?... ¿Hoy otra vez chorizo?.
El chorizo lo hacía mi madre todos
los inviernos y mi abuela le ayudaba a llenarlo dándole vueltas a la maquinilla
que lo iba embutiendo en las tripas cuidadosamente lavadas y escurridas. Al
final terminé regalando a D. Ramón una ristra para que los probase; ya nunca
más me preguntó por el contenido del bocadillo del recreo. Hambre que debería
pasar el hombre en aquellos años con su sueldo de maestro de escuela.
El
olor delpuesto del azafranero en el
callejón de las uvas del Mercado Viejo es algo que flota en mi pituitaria desde
niño, como el del último chupe, como el de la cuna.
Subíamos
a Jaén una mañana y envueltos en papel de estraza mi madre guardaba en un cajón
de la cocina el pimentón y la pimienta que luego usaba para condimentar la
carne y el tocino del embutido. Yo de vez en cuando abría el cajón y recordaba
el mercado y el chorro de agua helada y los churros y el Pósito, donde ella me
compraba higos secos y nueces y si ese día había tocado ir al médico me llevaba
a la Pilarica y comprábamos caramelos de anís y brea.
Llegaron
las clases de preparación para la Primera Comunión y yo deseaba que tú fueses
mi pareja. ¡Cómo me sudaba la mano cogida a la tuya en mitad de la fila de a dos
por el centro de la iglesia!. Todas las tardes esperaba nervioso el momento de
ir a la catequesis y luego oler mi palma llenándome de tu recuerdo.
¡Maldito
martilleo!. Como fotogramas aparecen todas esas imágenes que no terminan de
revelar nada; ejercicio retrospectivo vacío de interpretación. Juego absurdo,
puzzle al que faltan piezas y ningún sitio donde encontrarlas, donde encajarlas
quizá.
Nos
acostumbramos a ser amigos; mi soledad y tu desidia, siempre tu desidia.
Nuestras
carencias hicieron el amor y nos descubrimos la lujuria; hasta nos prometimos
eternidad sin entender por dónde se llegaba a ella, sin saber ni tan siquiera
si ésta existía. A la vista está que Desidia era tu nombre e Incoherencia mi
apellido... ves?.
Tu
hermano era mi mejor amigo y aquel verano vacié los tiestos de las plantas de
mantillo envolviendo éste en los mensajes que tiraba desde mi balcón al tuyo.
Eran cartas cifradas. Ya entonces escribía y no me entendía nadie:
Dramaturgo, escritor de cuentos, cuenta-historias:
-¡Tú
gánate la vida con la cabeza porque con las manos ni lo sueñes!. Esta es
otra frase genial del recetario particular de mi padre, que por cierto, era "muy
manitas" (muy chapuzas diría yo...). Menos
mal que tu hermano y yo descubrimos los ingenios de la técnica: taladramos el
suelo de dos “Danones” y nos hicimos un “teléfono alámbrico” genial pasando un
hilo de un balcón a otro... ¡Ahora sí que tenía conexión directa con tu
corazón!. Hasta me excitaba cuando alguna vez “te ponías al teléfono” y me
decías que dejara ya de escribirte cosas raras y de llenarte el balcón de
tierra de las macetas. Ya entonces eras un poco zorra, con perdón, hay que
reconocerlo.
Profesional,
profesional, Regina. Brasileña y de veintitantos. Rubia anillada hasta en lo
más recóndito.
No
sé cómo le hice creer que era la primera vez. Yo imaginaba que tanta
profesionalidad en el arte del amor no dejaría paso a la ternura, y es que
siempre he sido muy enamoradizo, hasta pagando. Todo hasta que un concejal de
pueblo de campiña le puso un piso repleto de electrodomésticos que pagaba con
cargo al Partido. No sé quien era más hipócrita. Perdí por mayoría simple;
simplemente me arrebató su amor de cuatro cifras una televisión panorámica y un
vídeo estéreo.
El
“árbol de la risa” era un viejo olivo grande al que íbamos por las tardes a
columpiarnos y donde ensayábamos ejercicios de trapecio ya siendo muy chicos, y
muy traviesos.
No sé cómo se me soltaron las manos y caí de
espaldas. Cuando aterricé me quedé en el suelo, bocaarriba y sin sentir las
piernas. Me faltaba el aire y vomité; un sudor frío me impedía llorar y esa
maldita frase me golpeaba la razón:
-¡Tú
gánate la vida con la cabeza, porque con las manos...!
Quería cerrar los ojos y creer que
todo era un sueño, salir de la pesadilla escurriéndome por la barandilla del
cambio de escena, despertar. Me oriné en los pantalones y se me descompuso el
cuerpo. Fue el primer hueso que rompió “el árbol de la risa”; y así lo
llamábamos ya que todas las fracturas que allí sucedieron iban precedidas de
una carcajada general ante aquellas magníficas caídas. Era el bautismo de todo
zagal que se preciara pertenecer al clan. Al fin y al cabo éramos del
Barriolaguita y eso era un notable por lo menos aunque las noches de lumbres,
en San Antón, era cuando más dejábamos crecer nuestro orgullo de barrio hasta
que terminábamos descalabrado alguno en medio de las guerrillas por los
tirajitos...
Y
vuelvo a recordar las plantas de tus pies pequeños sobre mi pecho y tu cuerpo
desnudo sobre la cama desvestida y la fugacidad de tu vocación cuando nos
conocimos y hablábamos, interminablemente, en el autobús que nos llevaba de
pueblo en pueblo cuando éramos titiriteros y aprendíamos que la pasión era el
mejor motor de todo lo imaginable y hacíamos apuestas por descubrir lo
prohibido y ganábamos, ganábamos aunque el premio fuera un puñado de piedras de
mar y arena de luna; luna, Luna y Alba tú.
Me
pasaba la tarde lavándome la boca pensando que ese día me besarías; ya temprano
volvía la esquina con el corazón saltándome en el pecho de impaciencia y tú en
tu balcón me sonreías con las piernas abiertas insinuando bajo tu blusón tus
ingles desnudas que ya entonces limitaban un Venus adolescente, impaciente e
ingenuamente lujurioso.
Nunca
me besaste, pero te gustaba que te tocara las tetillas porque así, creías, te
crecerían antes... te debieron tocar el pecho seguramente todos los zagales del
barrio ya que conseguiste la misma talla que tu madre con sólo doce años, en un
par de veranos.
El
Barrio: orgullo de pertenecer a él. Hijos de obreros que bajaban a medir con
una guita las paredes de sus casas nuevas, las de Peragón, las de Protección
Oficial, para averiguar si los muebles les cabrían una vez sacados de la casa
de los suegros. Recogió a gentes de otros pueblos que vinieron “a la capital” a
buscarse un futuro. Con su mercado nuevo que nada tenía que ver con mi Viejo
Mercado de San Francisco; con su rampa que tantas tardes fue patio de juegos,
de besos escondidos y refugio para fumarnos los primeros cigarrillos.
Como
una novia te imaginaba el día que juntos cruzáramos la Iglesia cogidos de la
mano; una novia de seis años con guantes de encaje blanco y zapatos de charol
el día más bonito de Mayo que todas las tardes, desde hacía cuatro meses,
preparábamos con D. Gabriel hasta que una de ellas no apareciste, justo tres
días antes de nuestra Comunión.
¡Maldita
varicela!. Me robó mi ilusión y a ti tu estreno de blanco.
Me
obligaron a hacer pareja con Alfonso e imaginé que como castigo por tantas
injurias como cometíamos juntos. Tú hiciste la Primera Comunión sola al Domingo
siguiente y yo no volví a coger tu mano jamás. Lo que sí agarré a la siguiente
semana fue la varicela también. Tu último regalo a tanto restregarme la cara
con las manos recordando el perfume de las tuyas. El desamor llamó la primera
vez a mi puerta. Ya era mi aliado, mi amigo. Habíamos comenzado una
extraordinaria relación.
Para
expiar mis culpas terminé siendo monaguillo en San Félix. Mi primera desilusión
vino al descubrir que las campanas se hacían sonar con un sistema electrónico
de pulsadores (era un altavoz el que anunciaba a los feligreses y a las beatas
su cita diaria) y no tirando de una cuerda como veíamos hacer a Pablito Calvo,
Marcelino Pan y Vino en las películas de los veranos en la tarde.
Me
sabía la misa de memoria y al llegar la Semana Santa estrenamos aquella vez
hábito y túnicas nuevas el Domingo de Resurrección en que Javi, un amiguete del
barrio, era la primera vez que se vestía para juntos asistir al párroco en tan
señalado día; y como era muy glotón y en esas fechas las mujeres hacían en la
casa gachas de harina, hornazos, ochíos, magdalenas, huevos rellenos y bacalao
en todas sus variedades, se ve que el chaval aquella mañana, entre los nervios
del estreno y el empacho de las vacaciones, a la hora de la consagración del
Cuerpo de Cristo, despachó el suyo propio por su gran culo, de tal magnitud y
sonoridad que a mí me temblaban las campanillas en la mano de tanto reírme...
el olor al instante fue insoportable y el murmullo en la Iglesia y las
risotadas llegaron a ser generales hasta que Don Gabriel estalló en cólera y
nos agarró a ambos de una oreja y nos tuvo de rodillas en la sacristía para
volver al templo avergonzado, ruborizado y pidiendo disculpas a todo el
auditorio.
Inconvenientes
del directo, le decía yo a Javier, que entre sollozos y pedos no conseguía
articular palabra alguna en mitad de aquella atmósfera cada vez menos mística y
que Felisa tardó un par de semanas en despejar de toda la iglesia.
No
nos excomulgaron porque no teníamos edad suficiente y entonces colgué los
hábitos para siempre; de todas formas aquella iglesia no tenía una campana como
Dios manda ni yo estaba convencido de querer expiar mis culpas de aquella
manera. Habría que ganarse la Gloria de otra forma y en otro momento.
Excéntrica
como tú sola te sentabas en el escalón de enfrente y nos mirabas entonces no
sabía que lujuriosamente hasta que fuiste empequeñeciendo el círculo y fuimos
amigos, amantes.
La
verdad es que quizá seas la única que no pidió nada a cambio; tu mirada huidiza
y tus grandes borracheras habían hecho con tu soledad un traje de diario.
Nos
entendíamos bien y sin prometernos nada. Los momentos que nos regalábamos eran
verdaderos. Verdaderos momentos regalados cuando lo menos importante era el
tiempo y el lugar... hacíamos el amor en cualquier sitio y nuestro
exhibicionismo en más de una ocasión pudo salirnos caro.
Mágica
noche en la que reventamos el candado de la funeraria e hicimos de aquello
nuestro hogar. Todas esas imágenes flotan en mi recuerdo embriagado y que evoco
a fogonazos. Eso sí, mirabas con tristeza, besabas con tristeza y hacías el
amor con la tristeza de quien se sabe de alguna forma utilizada aunque
arrastrada por el deseo: Mil veces perdón. Mil veces haría lo mismo.
Era
la hora de comer y sonaron en el Barrio dos disparos de escopeta precedidos de
las sirenas de la policía. Con el último bocado de manzana aún dándome vueltas
en la boca cogí la cartera y corrí a la calle.
En
la plaza que se abría ante los colegios, los niños se agolparon dirigiendo sus
miradas al tejado de la guardería de las monjas.
El
viejo jardinero se había suicidado a la hora del café después de disparar
contra una de ellas porque le habían amenazado con despedirlo.
Su
cuerpo permanecía inerte sobre las tejas mientras un policía lo tapaba con una
manta esperando a que el juez de guardia viniese a levantar el cadáver.
Fue
la primera vez que vimos la muerte de cerca y no comprendíamos por qué querían
despedir a ese hombre al que quedaban un par de años para jubilarse y su único
pecado era ser demasiado amigo del “Tres pistolas”.
En
el barrio después jamás volvimos a jugar con escopetas ni armas de juguete.
Aprendimos la lección. La monja se recuperó de las postas que entraron en su
pulmón. Aquella tarde perdimos el partido, nuestra cabeza estaba en otro sitio.
Las rosas del jardín de la guardería se secaron y el seto creció por encima de
las ventanas, como queriendo subir hasta el tejado.
Había
una mujer en el Barrio, una santera, una curandera que nos colocaba los huesos
dislocados de muñecas y tobillos y a quien estábamos todos agradecidos y
respetábamos por el miedo que en el fondo nos causaba aparecer en su casa en
tales condiciones, donde con unas friegas de alcohol de romero y mucha
paciencia nos evitó a más de uno acudir a la Casa de Socorro.
En
mi casa también existió en una época esa magia extraña de gentes que acudían a
mi padre o a mi madre para ser sanados de la “culebrilla”, y he de decir que
jamás nadie, tras los tres días que duraban los rezos en ayunas, se fue de allí
sin ser curado.
Todo
consistía en rezar, a la misma vez que se iban haciendo señales de la cruz
sobre las lesiones herpéticas, una oración que sólo se podía decir en voz alta,
y de padres a hijos, en Jueves o Viernes Santo. Por lo que a mí me la contó mi
padre un Jueves Santo aunque yo después jamás haya ejercido tales
bendiciones.
Al
“paciente” solamente se le pedía “acercarse al acto” con fe; la misma con la
que había que “echar los rezos”. Y como me imagino que siempre os habrá picado
la curiosidad por saber cómo es la oración, ahí va, no sin sentir que rebelo un
secreto guardado desde hace años. En fin, si ya una vez estuve a punto de ser
excomulgado, tampoco voy ahora a sentirme excesivamente recatado: “Sara
Sara que en el monte araba.
Y
su hija Sara la merienda le llevaba.
¡Madre!.
¿Qué es aquello que arde?.
Culebrilla
y osagre.
¿Con
qué se cura?.
Con
ceniza de sarmiento, teja del tejar
y
la bendición de la Santísima Trinidad.
En el nombre del Padre, del
Hijo y del
Espíritu
Santo. Amen.”
Los
porches del colegio con su acerado de terrazo nos servían de redil de juegos
todas las tardes de veranoy de
invierno. Allí nuestras madres se encontraban tranquilas sabiendo dónde
estábamos y dónde encontrarnos si se nos hacía tarde para la merienda.
La
verdad que con el tiempo fuimos abriendo el abanico de rincones para nuestros
juegos o para nuestras locuras, en la mayoría de las ocasiones auténticas
barbaridades.
Jugábamos
en el Silo, antiguo almacén de trigo justo al lado del paso a nivel de la
alberca de los patos, donde vivía mi tía Candelaria, en la salida hacia Fuerte
del Rey. Jugábamos en el “Lian Shampó”, antigua fábrica y almacén de aceite de
la Avenida de Barcelona que terminó siendo campo de fútbol, de beisbol y escondite
perfecto para nuestras excursiones de comandos especiales (sin armas desde lo
del jardinero). Jugábamos en los campillos de las Fuentezuelas, junto al habal
de Periquillo, el compadre de mi abuela Emilia, que era guardabarrera del paso
a nivel de las escuelas aceleradas y donde mi padre pretendió hacer de mí un
futbolista profesional hasta que acuñó la famosa frase e idea ya, de que tenía
que ganarme la vida con la cabeza, que con las manos (y los pies) ni
pensarlo...
Eso
era un barrio, sí señor. Las posibilidades que ofrecía eran infinitas.
Infinitos eran los recursos de que disponía nuestra carencia, nuestras ganas y
nuestra locura de niños que jamás nos aburríamos. Ahora se me viene a la cabeza
la frase de “eres más de Jaén que el Barriolaguita”. Y es que ese sentimiento
se acuña, se madura y quizá no se posee consciente hasta que una tarde todas
estas imágenes te golpean juntas y la clarividencia hace acto de presencia
intentando unir unos recuerdos que creías arrinconados y que de pronto saltan a
tu alma portadores de tanta congoja.