viernes, 24 de agosto de 2007

Código Ético del Periodismo Sanitario: Apliquémonos el cuento.


Los alumnos del I Master de Periodismo Sanitario, de la Universidad Complutense de Madrid y FUNDADEPS, y que constituyen la primera promoción de periodistas especializados en salud, han elaborado una Guía de Buenas Prácticas en Periodismo Sanitario. En un sector tan especializado como el de la salud, y carente hasta el momento de especialización, los nueve puntos aprobados por consenso entre todos los alumnos, ofrecen una guía clara de ayuda para realizar una mejor información en este campo.
1. Fines del Periodismo Sanitario
El periodismo sanitario informa y forma sobre salud. Incluye diversas áreas especializadas: divulgación sobre enfermedades y sus nuevos abordajes terapéuticos, prevención, divulgación y promoción de hábitos saludables y difusión de las políticas de gestión sanitaria para un mejor conocimiento del sistema Sanitario.
2. Ámbito del Periodismo Sanitario
El ejercicio del periodismo sanitario se realiza en múltiples ámbitos: medios de información general, medios especializados, medios digitales, agencias de comunicación, gabinetes, industria farmacéutica, colegios profesionales, sociedades científicas y asociaciones, siendo la naturaleza de los mismos la que condiciona el tratamiento de la información sobre salud, atendiendo siempre a criterios de responsabilidad ética, rigor y veracidad.
3. Características de la Información de Salud
La información de salud tiene un carácter sensible por su gran repercusión social e interés para la población general. Esta información exige, como se ha dicho ya en tantos foros, ser tratada con exactitud y dentro de un contexto completo, bien documentado y por supuesto veraz.
4. El ciudadano, destinatario de la información sanitaria
La Información debe servir a los intereses del bien general de la sociedad. El destinatario de la información sanitaria es la sociedad, en la que se incluyen pacientes, sus familiares, cuidadores, instituciones y empresas del ámbito biosanitario. Todos tienen derecho a recibir una información respetuosa, comprensible y precisa. Es primordial evitar contenidos basados en el sensacionalismo y los que puedan generar falsas expectativas o generar alarma social injustificada. Las encuestas recogen el gran interés por informarse correctamente en salud. Ello nos debe hacer que pongamos más interés en generar contenidos de salud bien orientados. Una información bien hecha ayuda a producir beneficios en la propia salud de los ciudadanos.
5. Las fuentes La consulta de fuentes primarias y secundarias de información de salud se realizará con el criterio básico de saber discernir los contenidos acreditados y reconocidos científicamente y saber discriminar entre fuentes de calidad que serán las más fiables y con mejor reputación. Existen múltiples colectivos e instituciones con carácter de fuente especializada que difunden permanentemente informaciones sobre salud y a las que el periodista puede acudir a obtener información: Colegios profesionales, Sociedades médico-científicas, Centros de I+D, Asociaciones de Pacientes, publicaciones científicas, gabinetes de prensa de instituciones sanitarias, agencias de comunicación especializadas en salud así como otros colectivos e instituciones que trabajen con datos actualizados y con profesionales de gran reconocimiento.
6. Sobre la terminología
Es imprescindible que un periodista sanitario conozca la terminología técnico-científica para poder adaptar a un lenguaje comprensible y accesible por diferentes audiencias. Cada audiencia requiere un lenguaje y estilo propios. En la presentación de la información, el profesional desechará un lenguaje confuso y técnico en favor de la claridad y la accesibilidad de todos los públicos. Evitará la distorsión y con ello, la posibilidad de provocar una alarma social o falsas esperanzas.
7. Ética y responsabilidad
El periodista, siempre que informe sobre un proceso médico y aluda a un paciente concreto, debe contar con el consentimiento expreso del mismo, antes de hacer público dicho proceso. En el caso de los menores de edad, se necesita el consentimiento de los padres o tutores y la autorización de la Fiscalía de Menores. El periodista sanitario debe defender siempre el derecho de cada individuo a su privacidad y confidencialidad así como respetar su dignidad. Evitará en lo posible, hacer o generar opinión personal para asegurarse la credibilidad y ofrecer información no sesgada. No deben aceptarse regalos o privilegios especiales que puedan comprometer la independencia del periodista, por lo que tampoco se debe apoyar acuerdos financieros que pudieran ser interpretados como la compra de intereses. El periodista sanitario tendrá una responsabilidad especial frente a la denuncia de prácticas e explotación o contra los derechos fundamentales de las personas.
8. Marco normativo
El periodista sanitario debería conocer, en el ejercicio de su profesión, la normativa que regula el entorno sanitario con el objetivo de no conculcar ningún derecho individual o colectivo en el desarrollo de su trabajo. Una de las cuestiones más delicadas a las que se enfrentan los periodistas especializados en salud es la difícil relación que existe entre dos importantes derechos constitucionales: el derecho a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión y el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Por este motivo, además de la Constitución Española, que en su Artículo 20 reconoce, protege los derechos de libre expresión, el profesional debería conocer a fondo aquellas normas por las que se rige el sistema sanitario: -La Ley General de Sanidad -La Ley Básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica. -La Ley de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. -Ley de protección de consumidores y usuarios. -Las normas autonómicas
9. Importancia de la especialización y la formación continuada
Un buen informador debe ser una persona con formación periodística que conozca el ámbito de la salud. La especialización le permite manejar mejor las fuentes y tener una mayor capacidad de criba en lo que es y no es importante. No habrá lugar para las dudas ni para las medias verdades que generen alarma social o falsas expectativas. La especialización favorecerá un tratamiento informativo más responsable. Cuanto más formado esté, mejor será la información que haga además de tener más criterio para distinguir la importancia o no de las noticias que se presentan como relevantes en el campo sanitario.