domingo, 6 de marzo de 2011

Esto ya es un desmadre: ¡Estamos de saldo!.

A estas alturas ya dudamos de todo. Es imposible que en esta trayectoria que venimos observando y de la que somos espectadores atónitos, ya no podamos ser asépticos ante tamañas maniobras y en nuestros comentarios y razonamientos.
Por un lado asistimos a una falta globalizada de informamación por parte de Colegios Profesionales y Consejo General en cuanto a los asuntos internos que, para todo el colectivo y con repercusión general relacionada con la licitud de la constitución de su Asamblea General, están acontenciendo, y en ese intento, esperemos que infructuoso, de eludir las ya varias sentencias del Tribunal Supremo y alguna de sus salas y de manera que a nadie se le ocurre informar a los colegiados; ésos que mantienen estos entramados con su abnegada pertenencia cuando no obligatoria. Como si de verdaderas aportaciones impuestas por la vía de la autoridad y la coacción se tratara, ya que esas mismas no repercuten ni tan siquiera en ese derecho a ser informados de los tejes y manejes de esta gente, su cúpula y su tela de araña provincial perfectamente engranada para tales cuestiones. Mientras, por todo el territorio colegial y deontológico se suceden anuncios y ofertas como las de la imagen, en las que el 2x1 y el 3x1 son el reclamo, a través de Bancos, Inmobiliarias, Compañías de Seguros, Agencias de Viajes, dudosas Escuelas de formación, Editoriales, etc. se le ofrecen a los incautos enfermeros todo un espectro de saldos y rebajas a modo de mercadillo ambulante y de calcado lirismo y de una provincia a otra de las que sumisamente apoyan lo que ya suena en exceso a guión orquestado y consignado para el resto.

Por otro, no sería muy complicado saber y entender qué relaciones existen entre tal o cual entidad bancaria con el iluminado de turno, o con aquella agencia de viajes o inmobiliaria o compañía de seguros de las que hacen caja a costa de estos planteamientos y a cambio de un "café y un extraordinario regalo" para los asistentes. Pero éso será cuestión de que llegado el momento pueda ser la justicia quien lo certifique y aclare en su supuesto, siempre, asepticismo.

Lo que parece impensable y no se llega a entender es la abnegación ciega que el resto de Colegios Provinciales tienen a estas cuestiones y maneras, haciéndose cómplices y partícipes de una fórmula que está llamada a extinguirse y si es que de verdad triunfa la razón y la justicia. Y que esperemos los arrastre por un mismo desfiladero. Por la vía política y ante ese anuncio de posibilidad de que la obligatoriedad de colegiación pase a mejor vida, o por la vía judicial, y si es que aquí se identifican cuestiones de dudosa calificación y como los mismos medios apuntan y con relación a ciertas tramas y apariciones en los titulares de prensa que dejan hueco todo ese espíritu altruista y moralino en el que se disfrazan.

Mientras, nos tememos y escandalizamos al ver que ese salto que el CGE dice haber dado a la web 2.0, no sea el instrumento en que debiera haberse convertido y como para hacerse receptor del sentir de todas las enfermeras de este país. Ya que, a través de esos "nuevos" medios ahora, se sigue censurando toda una corriente de opinión que está ahí y a la que no se le deja participar de algo que mantienen sus cuotas, convirtiendo, a fuerza de silencio y mordaza, esa colegiación en un verdadero impuesto chantaje a una pertenencia a algo sin principios y sin posibilidad democrática de participación. En otras esferas a ésto se llama impuesto revolucionario como aportación a la causa de unos cuantos y por la vía de la Autoridad y el miedo.