viernes, 5 de diciembre de 2008

Plan de Alta Frecuentación del SAS


Ésto del Plan de Alta Frecuentación del SAS (PAF) debe referirse, como todos los años y de un tiempo ya excesivo acá, a la elevada asiduidad con la que el Servicio Andaluz de Salud aparece y frecuenta todos los periódicos, medios, corrillos, foros y comentarios relacionados con la mala gestión e ineptitud de sus responsables directivos.

Medios en los que evidentemente se escapa de la línea y manejo político, y en entornos que ya han dicho basta al despropósito que todo lo niega y ningunea y en un escenario que, ya copando estas dimensiones y global de reivindicación, no debe seguir errado y faltando a la verdad como se nos quiere hacer ver:

A diario, “brazos tontos” de un aparato político-gestor de esta nuestra Andalucía y en su versión sanitaria, se debaten entre las protestas tanto de profesionales como de pacientes y a lo largo de toda la extensión asistencial de nuestra Andalucía patria. Es inherente ya un discurso de pasillo que encuentra las razones más absurdas en ese intento por explicar aumentos de demanda y exacerbación de síntomas que para nada encuentran el alivio a través de una profilaxis inexistente que no sea la propaganda oficial maquillada y una canción a la que se le pone letra desde Sevilla, y que no tarda en ser número uno en las listas provinciales y al son del ordeno y mando institucional que luego todos estos personajes cantan.

Lo más ridículo es que en este coro hasta la garganta con más pólipos intenta no desentonar. Jamás el “mea culpa”, que por otro lado daría al traste con esta estrategia acompasada y mediáticamente dirigida, es incluido en alguna de las estrofas ideadas políticamente. Que como himno disciplinado luego, es cantado en cualquier despacho de éstos que a la vez reniegan de ser políticos y del obedecer ciego, mientras acumulan miseria en los rincones que no sean sus productividades por nada y por esa supuesta adhesión hipócrita a la vez y de la que se hacen fariseos en privado.

En un discurso, que echando mano de las hemerotecas, es calcado tanto en verano como en invierno. Nos están contando de las gracias divinas de esa supuesta antelación y anticipación institucional a lo que se nos avecina por deferencia de virus mutados, inclemencias del tiempo, nutriciones no saludables y falta de adherencia ciudadana a los consejos saludables. Cualquier excusa es buena para entretener a los cientos de pacientes que a diario, en un exceso de asunción de rol y pacientemente, son ya parte del escaparate-atrezzo de las salas de espera de los servicios de urgencias mientras los figurantes-profesionales salvan a duras penas ese mantenerlos número uno en las listas de las canciones más escuchadas y de las que entonan “normalidad”.

Parte de ese PAF, aseguran fuentes, va a ser este año la contratación eventual y estructural de Papá Noel en el momento en que se aprecien incrementos de incidencia del 20% en el número de pacientes que acudan a urgencias, para repartir sueños, ilusión y magia. Toda la que el SAS necesita para convencer de toda esta propaganda que no se sostiene y que con el paso de las semanas invernales va a abandonar el número uno de las listas más escuchadas. Esperemos que Santa no sea acusado por los sindicatos de no encontrarse incluido en la Bolsa Única de Empleo. HO, HO, HO.