viernes, 1 de octubre de 2010

Apostando "a gemela" en la carrera por el Pacto de Estado para la Sanidad.

El tandem González-Sendín no pierde el tiempo en esa carrera en la que apuestan gemelas con la clase política (desde hace años), y en las que hoy me abrazo a la ministra sociailsta, mañana al opositor Rajoy en espera de que éste pueda ser el caballo ganador.

Un mismo discurso en el que venden su doctrina altruista por cualquier despacho, foro, encuentro organizado u organizable y que pueda servir de trampolín a un coloquio que ya suena excesivamente premeditado y en el intento de asegurarse ese perpetuo entramado de acreditaciones, reacreditaciones, registros profesionales, valoración de competencias, líneas formativas y ahora "sometimiento obligatorio deontológico" por Ley, ordeno, mando y recaudo en nombre del Pacto de Estado por la Sanidad (rimbombo casi perestroico a la luz de intereses compartidos) que les otorgue argumento normativo y legal a tan rocambolesca maniobra y evidentes intenciones.

A mi la verdad es que todo ésto me da miedo intentando imaginar y descubriendo en las manos de quién, cualquier gobierno actual o venidero (visto lo visto), pueda dejar sus más directas responsabilidades de tutela sobre los profesionales sanitarios en mitad de un sistema cada vez más ajeno a las verdaderas inquietudes y de resto de voces que no asumimos representación desvirtuada como éstas, y que se quieren hacer valer "obligatorias" para poder seguir a pie de cama en el ejercicio profesional. Todo en nombre y a imagen y semejanza de los supuestos países desarrollados en mitad de un decolorido panorama internacional al que se nos insiste en seguir emulando y del que posiblemente sea difícil escapar bajo esta supuesta democracia de repartos y connivencias.

Hay que estar ciegos para no descubrir la opción de poder que devenga de todas estas tinieblas. Y es triste que, en este pais en que se cuestiona todo, y todo se mediatiza, nadie analice esta fuerza y hegemonía labrada, calculada y premeditada de dudosa pulcritud, asepsia y supuesto consenso colegiado y de pregonada y absurda repercusión mediática. Es difícil si no es desde el desencanto y a riesgo de que te corten el cuello, cuestión que puede ser, a la vez, también mediáticamente detonada. Es el riesgo.