sábado, 16 de enero de 2010

La prescripción a bombo y platillo

El CGE ha anunciado a bombo y platillo la supuesta aprobación de la modificación de la Ley 29/2006, y que se supone desarrollará la "prescripción enfermera".

No nos engañemos. El CGE ha dado de nuevo bombo y platillo a una supuesta legalización de algo etéreo. Si no, tiempo al tiempo:

El plazo de un año que el Gobierno se concedía en textos anteriores y que ahora no reflejan las últimas redacciones, es un supuesto año que el Ministerio de Sanidad y Política Social se concede a sí mismo para regular no la capacidad prescriptora enfermera, como se sostiene desde los distintos cantos de sirena, sino para la revisión de la clasificación de los medicamentos de uso humano que han de dispensarse con o sin receta médica (redacción de error advertido en el inicial texto de la Ley 29/2006). De lo que dependerá la determinación de qué medicamentos y productos caben en la expresión "indicación, uso y autorización", que no "prescripción", término que en ningún momento ve reflejo en la definitiva redacción normativa. Y proceso que llevará el tiempo que sea... a saber. Ya que en algún momento, el argumento opositor volverá a plantear que la legislación actual y la tipificación de medicamentos, requiere de una revisión en este sentido...

Esta cuestión ya fue en su momento identificada por el grupo de trabajo de la Consejería Andaluza y ante la inicial aparición del texto legal de 2006 y es por lo que en nuestra Comunidad se termina, entiendo, Decretando solamente el uso y autorización de la indicación (a través de receta enfermera, vale) de todos los medicamentos no sujetos a prescripción ni receta médica y de los productos sanitarios (que se los puede comprar cualquiera en una ortopedia) y a falta de una Ley para todo el SNS que recogiese toda esa identificación y nueva delimitación del listado de medicación sujeto o no a receta médica, incluso con la posibilidad de que esa redacción identificase ahora medicamentos con ambas indicaciones (médica y enfermera). Lo que impedía una legislación autónoma más ambiciosa y con relación a una potencial prescripción colaborativa por ejemplo en el entorno de las urgencias y emergencias y/o situaciones de compromiso vital (recogida tb. en la evolución prescriptora internacional y de muchos de los textos e iniciativas surgidas estos años en nuestro país), ya que la medicación al uso en estas situaciones es evidentemente de la esfera prescriptora médica.

El CGE se empeña enfermizamente en el manejo y uso del término "prescribir", cuando el texto legal resultante en ningún momento lo plantea de esta forma ni la nombra.

Si nosotros, enfermeros, descubrimos todas estas cuestiones con el simple estudio de los textos, ¿qué no hará para paralizar toda esta cuestión la OMC, con la que además hay que contar según normativa para el total desrrollo acreditativo y de redacción de supuestos protocolos?.

Una vez más el CGE abandera una falacia para el resto de la profesión, como lo fue el Decreto de Especialidades... en ese intento de adquirir notoriedad y supuesta representatividad, nos llevan años vendiendo. Vendiendo a sus colegiados. Vendiendo formación y acreditaciones que a la vez hacen pasar por caja y aumentar su particular negocio. Un saludo.

Antonio J. Valenzuela

Enfermero DCCU SSPA.

ajvalenzuela@gmail.com