martes, 6 de noviembre de 2007

Campaña contra las agresiones a profesionales sanitarios: ¿Y las agresiones internas?.



Comenzó ayer una campaña sensibilizadora por parte de la Consejería de Salud Andaluza en el intento de minimizar las acciones de agresores a profesionales y en el intento de maximizar el respeto por nuestro trabajo. Campaña en los medios dirigida a usuarios disuasoria de esas situaciones que muchas veces están provocadas, no me atrevo a decir que indirectamente, por las lacras que el mismo sistema arrastra y que no son otras que la excesiva carga asistencial, la falta de espacios, las demoras en la asistencia, la falta de profesionales, recursos y el fatal dimensionamiento de plantillas, la falta de especialización en áreas ocupadas por esos profesionales "chicas para todo" que se convierten en comodines de la Administración ante la falta de personal de contrato y que huye donde es mejor tratado contractualmente; gestión de los servicios en definitiva contencionista donde los que damos la cara ante tanta carencia somos los profesionales que luego a la vez sentimos el desamparo de la institución ante toda esta carga agresiva provocada muchas veces por esas razones.

No deja de ser paradójico que existan protocolos institucionales ante las agresiones y que a la vez se esquiven todos estos factores y se obvien en ese intento por perpetuar una gestión que parece cerrar los ojos a sus profesionales, minoría frente a esa mayoría votante en que se convierten los usuarios con toda su carta de derechos proclamada en tablones y diez idiomas, en esa falsa idea de accesibilidad cuantificable en que se ha convertido el empeño por copar satisfactoriamente encuestas ad hoc.

Protocolos que no reflejan la "Agresión Interna", protagonizada por gestores, jefes de servicio, directores que maquillan la misma de coacción, engaños y mentira coloreada de discurso institucional que va tomando peso en la motivación y el desarrollo del trabajo diario y que el miedo tambien impide su denuncia a muchos compañeros.

Se trabajan horas en exceso en servicios cuyo entorno ya posee un lastre excesivo de dramatismo, como son los servicios de urgencias y los Equipos de Emergencias y que propician situaciones límite y donde los sentimientos están a flor de piel. Donde una chispa dispara todo ese torrente de insultos, amenazas y golpes. Y ésto se une a todo el ambiente de arrebato que se siente cuando los profesionales, el mayor valor de empresa que debería mimarse, ya somos muchas veces incapaces de satisfacer esa expectativa de Calidad que los sistemas se han empecinado en vender de forma falaz.

Siento la sensación de que son muchas las situaciones vividas a diario que están minando ya en exceso un trabajo cuyo leiv motiv profesional y vocacional ha dado paso a actitudes defensivas y donde la relación paciente-profesional de está desdibujando a velocidades aceleradas. Muchas de las soluciones no están siendo consensuadas y de esta forma seguiremos siendo víctimas, tristemente de agresiones tanto internas como externas. Un saludo.