jueves, 28 de abril de 2011

De males endémicos y soluciones "intangibles".

Existe un "mal endémico" en nuestra profesión. Y en esa parte del colectivo que si quiere dar pasos adelante, también.

Este es el de la existencia de multitud de "microespacios de motivación", o de intereses distintos y diferentes aún poseyendo un mismo origen en los cuidados, la vocación o el profesionalismo, muy lícitos todos por separado, pero ajenos en un frente común, que pese a colorear de diversidad ese otro entorno global, no consiguen comulgar al unísono en toda esa corriente de necesidades que para nosotros mismos descubrimos sin satisfacer, y a las que no encontramos apoyo ni suplencia externa en esa falta de autonomía enfermera que desde todas esas ópticas reivindicamos históricamente y que no encontramos satisfechas ni en Administración, ni Sindicatos, ni Entorno Académico, ni Sociedades Ciéntificas ni Representación Corporativa... y es cuando uno se ahoga en tanta diversidad "enfocada", dispersa e interesada.

Me duele echar mano del ejemplo médico. Pero éste, una vez más, se identifica y ha sido brillantemente encumbrado dando en la tecla de poseer una macroorganización estructurada en todos los frentes imaginables y que le hace fuerte, representante y monodialogante poseedor de un único discurso a ser fortalecido ante cualquier situación de crisis profesional o ante cualquier meta u objetivo planteable para el colectivo (Foro de la Profesión, Decanos, Comisiones de ésto y lo otro, Sindicato Representativo,Consejo de Estuciantes, MIR, OMC como incardinadora de todo lo identificable con la profesión médica..., y que tanto daño  nos hace a las enfermeras cuando, a la vez, tanto se retratan nuestros deontólogos máximos con éstos, siendo ese ya sabido anhelo de similitude$$ al que hay que llegar como sea, el motor de todo.

La de enfermero, es una profesión parcelada históricamente. Es el precio que hemos de pagar, que estamos pagando, y el estigma del que tenemos que desprendernos para de una vez conseguir romper tanta dicotomía como se nos ha ido planteando en el camino y que evidentemente tiene unos responsables a los que deberíamos pedirle, de una vez, cuentas, responsabilidades y abdicación: ATS/DUE, enfermera generalista/especializada, DUE/Grado, Grado/EPA, colegiados/no colegiados, sindicados/no sindicados, asociados/no asociados, con método/sin método, evidencia/costumbre, 1.0/2.0 ¿?, acreditados/no acreditados, propietario/interino...

Está claro que carecemos de líderes identificables en su transparencia. O que se quedan en esos microespacios que de alguna forma tambien fortalecen el propio ego y esa necesidad de pertenencia que es imperativo para seguir aportando aunque sea en un entorno inmediato, y a los que es necesario incentivar desde esa misma inmediatez, también en el ejercicio de la adulación, lo sé, pero con una idea de proyección que debería ser mucho más potente en quien realmente identifiquemos con los atributos necesarios... (y que posiblemente no sea identificable nada más que en el Colectivo unísono).

Luchamos muchas batallas paralelas, y yo al menos, me mosqueo y agobio cuando no descubro un discurso como el que estos dos días los compañeros de la Comisión Gestora han resuelto poner encima de la mesa (mea culpa, ya pedí perdón ayer).

¿Soluciones?....

Posiblemente pasen por seguir intentando crear o fortalecer esta corriente de opinión. En seguir cuestionando el que no estamos siendo representados por enfermeros reales, en asir todas esas oportunidades de proyección cualitativa y dar el salto a espacios ahora frontera con otras categorías profesionales vecinas y dejando paso a esas otras que llaman a nuestra puerta queriendo tambien ocupar el suyo y a través de nuestro "arrendiamineto", en presentarnos en los Foros con estas ideas y convencer al resto de que ese cambio es posible, en seguir aportando y atrayendo a nuestro entorno otras ideas diseñadas desde ópticas y ciencias distintas a la enfermera (y así quizá dejar de mirarnos el ombligo) y que quieran viajar junto a nosotros, el cuestionar toda la estructura que lleva años diseñando, para el resto, tanto nuestro devenir académico, profesional (competencial), como normativo, sin haber preguntado jamás qué es lo que queríamos ni haber medido realmente las necesidades, y lo que es más grave, sin haber ni tan siquiera respetado normativa y legislación. Al contrario, habiéndola diseñado de una forma tan enfocada que clama a las más elementales reglas de justicia y equidad (democracia).

Quizá todo requiera de un apartarse de monólogos parcelados, muy bien construidos en su esencia, para amarrar una linea más global, colectiva y ambiciosa en cuanto a entrar en todas esas estructuras que debemos cuestionar y a las que no queda otra que "atacar" por la linea de la licitud.
A lo mejor todo requiere echarse a la calle de una puñetera vez. Identificando en ésta el espacio abierto en que socialmente denunciar el que no nos están dejando ser lo que queremos y que ello a la vez nos impide poseer todos los instrumentos y desarrollarlos de la forma en que estamos convencidos que deben ser operados. Para ser más enfermeros y para estar realmente al servicio de los pacientes a los que cuidamos. Y no al servicio de otros intereses de los que muchas veces nos tenemos que hacer empáticos y con el ceño fruncido por descubrir en esta actitud la única posibilidad de hacernos presentes en esos entornos de decisión.

Quizá el hacernos versátiles y compartir discurso sea el principio. Quizá el coger el testigo lanzado estos días por alguno de vosotros y el abandono de esa carrera de corredor de fondo sea "mi propia solución".

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