jueves, 5 de mayo de 2011

5 de mayo, Día Mundial de la Higiene de Manos


Hoy se celebra el día mundial de la "Higiene de manos". Y es por lo que no podíamos pasar este día sin recordar todos esos grandes hitos de la historia y de la literaura en los que el interés colectivo ha sido superado en beneficio propio y optándose, en este caso, por la traición o por posteriores intentos infructuosos de lavado de manos como tributo a pagar en pesadillas y malas conciencias retratadas por Shakespeare: Traiciones acaecidas por miedo, por ambición, por omisión, por denegación o por negación. Como es el caso de Judas Iscariote, al que la fe cristiana y los escritos religiosos adjudican un papel claro en todo el proceso de venta y engaño que de la causa cristiana hizo en su momento:

En la conducta de Judas vemos un modo de actuar malo. No fue una acción inesperada, sino que él la premeditó en su corazón, se puso de acuerdo con los jefes de los sacerdotes y los ancianos para entregar a Jesús a cambio de una recompensa. El se dispuso a conducir a los soldados hasta el lugar donde Jesús habitualmente se quedaba con sus discípulos y además indicó hasta una señal para que ellos pudieran identificar precisamente a Jesús – “al que yo bese, ese es; arréstenlo y llévenlo bien sujeto” (Mc 14,44).    

Todo un ejercicio de venta no exhento de similitudes en la actual actitud, y salvando los tiempos, de muchos de éstos que han supeditado una causa colectiva a unos intereses particulares a los que no quieren renunciar y que siguen vendiendo en cualquier Foro al que aisten. Haciéndose conniventes puntuales a ley y supuesta norma, a ancianos y jefes, a legisladores y gestores, a políticos y fariseos opositores, a públicos y a privados...
Judas se arrepintió y segó su vida por propia iniciativa ahorcándose de un árbol. Gesto que en la complaciencia cristiana seguro que le abrió la puerta de los cielos en última instancia. Éstos otros procesionan el engaño dándose golpes de pecho tras santos y vírgenes en tiempo de Pascua, mostrando así sus hipócritas actitudes de pulcritud cristiana y de limpieza de espíritu de cara a la galería, dejándose lavar los pies por cualquier mesías y vendiendo la foto perfectamente retocada para delirio de incahutos y desinformados. Abnegada multitud necesitada de autoridad.
Aquí no hay manos limpias que valgan ni lavados que las higienicen. Lo que se requiere es un general centrifugado que a la vez esterilice hasta el más mínimo de los patógenos que está contaminando nuestra profesión y discurso. Que lleva años siendo vendida por mucho más que doce monedas de oro y por un número mayor que ése de medallitas, agasajos y veneras. Ya hemos perdido la cuenta.

¡Feliz día de la higiene de manos!.

No hay comentarios: