lunes, 29 de agosto de 2011

"El Síndrome del Escaparate": ¿Maniquíes 2.0.?


Siempre me he preguntado, sobre ese montante global que asciende a unas 250000 enfermeras en este país, el poder de penetración que puedan tener realmente todas las actividades e iniciativas 2.0 de las que somos observadores y participantes suigéneris, y dirigidas a la vez a un intento de implementación de nuevos escenarios y medios de comunicación entre profesionales y con el paciente al que ofertamos cuidados. Y que, irreprochablemente, son la semilla de lo que se pueda avecinar; Perdón, renuncio a plantear el que sea este movimiento potencial ni futuro de nada. Todo lo contrario, afirmo que es el conjunto que representa un PRESENTE que está ahí y que está haciéndose un hueco en mitad de todo un movimiento virtual que no podía dejarse al arbitrio corporativo médico y visto que todas estas iniciativas, o las más representativas, llegaron de la mano de la propia creatividad e inquietud de unos cuantos enfermeros que no quisieron renunciar ni abdicar a ese nuevo imperativo y que, a día de hoy, son rifados como muestra y escaparate de lo que ha venido a llamarse el movimiento enfermero 2.0. (Que evidente y premeditadamente renuncio a enumerar en su representativa y supuesta composición).
Y digo "rifados" porque es evidente, a la vez, el que el tema "está de moda". Y en este sentido, son en la última época tb. muchos los ejemplos que demuestran ese advenimiento a este ingente creativo que lleva a los cuidados y su filosofía, a ocupar torrentes de artículos, referencias, editoriales y números extraordinarios de publicaciones  que, "al uso", no habían recaido en ése, por otro lado y definitivamente, movimiento y discurso enfermero plasmado a través de Blogs, Revistas online, equipos de gestión de conocimiento enfermero, redes de creatividad cuidadora  y de pensamiento de grupo. En definitiva, un enorme potencial de penetración en el pensamiento colectivo enfermero que cualquiera puede descubrir y a la vez pretrender abanderar y presentar en ese escaparate novedoso y alienado por la vía de la adulación y la supuesta prebenda mediática si es que somos tan torpes de caer en cualquier malversado intento y oferta.
Y es que la frescura, la espontaneidad, la enajenación premeditada de formas y maneras que pretendan imponer linea alguna que no sea la propia creatividad, debemos descubrirlas como pretenciosas y nada claras: Alguna de esas manzanas, puede estar envenenada...

Cualquier intento de medición de impacto, de influencia, de supuesta representatividad, de "Calidad", a mi al menos, me da qué pensar. No por creer descubrir malicia alguna. Pero si por no querer renunciar a la sorpresa de encontrarme cualquier iniciativa en su máxima expresión de frescura y por esos derroteros que la casualidad todavía oferta a todo este movimiento aún fuera de mordazas, corsets y de revisiones sistemáticas (no todo es ciencia ni cabe la evidencia por falta de experiencia cabiendo otros medios sí reconocidos y definidos para tal). Ya vendrá el tiempo de los encargos y la obediencia a una línea editorial cuando cualquiera crea descubrir renta en el colectivo: ideológica, económica o profesional. Todo llegará, trístemente. Pero, mientras, todavía cabe una actitud enfermera en ese ser maniquí parte del escaparate Bloguero y estos días lo hemos descubierto a través de ese planteamiento a mirar a los ojos, a descubrir más allá de la mirada, a despojarnos de prejuicios en ese hacernos empáticos, a preguntar antes de cambiarnos de fila un simple "¿Qué te pasa?. ¿Todo va bién?: Soy enfermera y quiero ayudarte.

Y es que el escaparate nos da una situación de privilegio desde ese lado y unas posibilidades de intervenir sobre cualquiera que se pare a observar lo que esa eventual ventana enfermera ofrece. Porque el escaparate es muchas veces la excusa de cualquiera para gritar sus necesidades o sus problemas. La excusa para hacer un alto necesario en el camino cuando, incluso, la bipedestación es sufrida en silencio: Paradójicamente, podemos intervenir desde el otro lado abandonando nuestro propio inmovilismo, incluso sobre lo que ha venido a llamarse el "síndrome del escaparate", que existe, y aprovechando la parada de cualquiera ante nosotros y en este caso contextualizando cualquier intervención de las que intentamos idear desde ese lado del espejo enfermero y a través de las TIC´s como medio, instrumento y apoyo.
No quisera yo renunciar jamás a sentir que somos nosostros mismos quienes vayamos rediseñando ese hiopotético mostrador que cada cual debe cuidar en su presentación particular: Prefiero el "negocio local y particular" a las grandes superficies, porque esa "localidad" da pié a seguir callejeando. Un saludo.



2 comentarios:

Xosé Manuel Meijome dijo...

Hola Antonio; supongo que esta oportuna reflexión tiene, además de sus bien expuestos argumentos, un motivo puntual que la hace aflorar ahora y no en otro momento.

Como única respuesta te puedo decir que mi blog es mi dominio (mientras google no diga lo contrario) y siempre he valorado mi independencia hasta el punto de tener fobia a las "agrupaciones corales" que no dejan ningún espacio para la expresión individual.

Como dije en el tweet, son las potencialidades y los peligros de la iteracción de nuestra profesión y las redes sociales; tú ya sabes que los de siempre se encuentran muy desnortados y no saben cómo acallar esta proliferación de voces así que dan "palos de ciego".

Antonio J. Valenzuela. dijo...

Aparece en ese momento porque es en ese momento cuando se presenta "un escaparate representativo" de la Blogosfera enfermera en la Red.

Los palos de ciego los podemos dar cualquiera. Las manzanas envenenadas suelen tener, al menos así lo llevo observando años, siempre una monodirección que no voy de nuevo a referir. Gracias, Salva. Perdona que no te haya contestado antes, pero hoy el post ha sido interpretado y aludido por alguien en otro Blog sirviendo a la vez para meterme a mi en una supuesta respuesta de la que por supuesto no soy autor... No es el anonimato mi linea editorial...al menos no lo ha sido estos últimos doce años. Un saludo a todos.