jueves, 22 de septiembre de 2011

Dime con quién compartes Twitter y te diré quién eres.

 No penséis que es pretenciosa esta entrada y su título. Para nada.
Y es que llevo un montón de tiempo dándole vueltas al tema y visto lo complicado que parece posicionarse en este entorno 2.0 cuando, además, cualquiera, que por RT y/o por seguir al "afortunado" receptor de tus diatribas, está harto de leer tus sandeces, sabe que estás ahí y se posiciona con el transcurso del tiempo en un "NO" que te deja huérfano de su seguimiento virtual: Por no intoxicarse, por asepsia relacional o porque de esa forma te castiga al mayor de los ostracismos cibernéticos, donde quedas amarrado a la lista negra de cualquiera de los @poseidones o @nereidas 2.0 y sin la posibilidad de partir de Puerto USB alguno por muy favorable que reconozcas el viento una mañana de inspiración Bloguera... Por estúpido y "monotemático"(¿?).
Huelga decir que para que alguien tenga éxito en ésto de las redes sociales, debe añadir a su virtual existencia un grado mínimo de humor, de condescendencia, de empatía y de implicación (de actitud, podemos concluir), sumado a una pequeña dosis de humanismo compartido y extraído de tu plano doméstico, donde edulcores tanto virtualismo con un poco de tu vida particular, compartiendo alguna foto de dónde desayunas, de cómo está la plaza de la catedral esa mañana, de tu último viaje con tus niños, de lo jodido que está el tráfico o lo bien que te quedan esas mechas de color que hacen que cambies hasta tu "perfil avatar".
Pero volvamos al plano científico de nuestro devenir 2.0, puesto que por esta vía parece ser que es mucho más acatable cualquier posicionamiento e idea vendida, por muy poca experiencia que acumulemos, o por mucha que acumules alrededor de las mismas incertidumbres, no nos engañemos,  no siendo ésta la que termina siendo encajada en ese "arquetipo y perfil dospuntocerista" que se ha ido modelando y que engendra, a mi parecer y a la vez, esa enorme brecha de la que otras muchas veces nos quejamos y descubrimos como verdadero handicap para que el resto de compañeros pasen a este lado tan selecto y que te tilde de enfermera/médico/profesional 2.0 e implicado en el Social Media o en la e-Health, que si no sabes inglés apañado vas, y a costa de litros de café y tabaco consumidos paradójicamente desde la soledad de tu rincón compartido: Twiteo, luego existo.

Sería gratuito el intentar, prosaicamente, repasar los seguidores y los seguidos por cualquier usuario de Twitter como para aplicar el refrán del título del Post. Ya que perfectamente, y en esa idea de pluralidad, de inquietud y de necesidad de conocimiento cualquiera podría jugar involuntariamente al despiste en cuanto a sus afinidades ideológicas, sexuales, de edad o gustos; incluso al despiste intelectual, ya que ejemplos de inoperancia Twittera tenemos unos cuantos (@lpajin, @Marianorajoy #elflautistadehamelin o @CarlosTardio) y quizá (seguro), no sean ejemplos muy válidos y presuponiendo, sino conociendo, su grado de intelectualidad y potencial valía. Pero resulta que todo ésto y esa cuantificación que requieren estas cuestiones, ahora que estos días nos preguntábamos por la tangibilidad y reflejo en resultados de nuestra vida 2.0, está estudiado y medido desde hace un tiempo y con relación, al menos, a la variable demográfica en que nos constituimos todos como parte del invento y desde que nos posicionamos en la nube:
El estudio, All liaisons are dangerous when all your friends are known to us, se basó en el tratamiento de una conjunto de datos formado por 4,98 millones de usuarios y  27,9 millones de tweets escritos en inglés en los primeros ocho meses de 2009. El algoritmo “MCC-Splat” trató seis atributos personales: sexo, posicionamiento en un rango de edad,  orientación política, preferencia religiosa, rasgos étnicos y orientación sexual. De acuerdo con los resultados de la investigación, los atributos sobre la religión o el origen étnico se determinaron con precisión, mientras que la edad y el sexo resultaron más aleatorios, vistas, posiblemente, todas esas posibilidades de camuflaje avatárico e indecisiones genéricas y lo pueril de muchas de las entradas y trifulcas que provocamos o de las que somos espectadores perplejos...

El estudio es de Daniel Gayo Avello, investigador de la Universidad de Oviedo, que aplica el concepto de homofília, en el sentido del grado de similitud entre individuos que se comunican, para asignar características a cada individuo presente en un grafo social, para lo cual desarrolló el algoritmo “MCC-Splat”, que se basa en una clasificación de la información personal obtenida a partir de las relaciones sociales en Twitter y, así, poder calcular la probabilidad de que un miembro tenga unas determinadas características. El algoritmo únicamente tiene en cuenta los vínculos que una persona se ha creado hacia otros individuos.
No dudo de la base científica del estudio, pero si quisiera introducir un rango de aletoriedad que no sé si el trabajo reflejará o tendrá en cuenta y en el sentido de que no puedo, por mucho que quiero sacarme la voz de mi mente, olvidar aquello que mi madre me decía y repetía una y otra vez intentando cargarse de toda la razón que cualquier picia mia le brindaba:
-"Antonio, es que tienes unas amistades que no te hacen bien y son peligrosas"...

Siendo éste, posiblemente, el "factor sesgo" que toda esta cuantificación encierra y que preferimos olvidar porque, en el fondo, nos va la marcha y preferimos obviarlo y porque algo saldrá de todo ésto...  ¿Seguimos corriendo el riesgo, verdad?. ;-)@dccu


3 comentarios:

Azucena Santillán dijo...

Hombre, habrá que seguir corriendo, o no. Depende de lo que te cueste el devaneo twittero y dospuntocerista en general. Conocemos el manido termino de infoxicación, y cierto es que por salud mantal hay que saber evitarlo.
Lo ideal es el equilibrio, el utilizar las cosas para lo que son y no sucumbir al encanto de "y yo mas".
Sobre todo, ser conscientes de que no se puede estar en todas las salsas y de que el que mucho abarca poco aprieta.
Por otro lado, te repito lo que ya te he dicho mas veces: me encanta este acidillo que le echas a blogosfera. Es estimulante y me ayuda a reflexionar y posicionerme.
Gracias

Xosé Manuel Meijome dijo...

Creo que la clave la apunta Azu y es el equilibrio, el seguir con la vida 1.0 y el centrase más bien en la conversación y lo que aporta que en si uno u otra persona son afines/opuestos... porque a mí me aporta y mucho.

Y si, hay muchos ejemplos de que twitter y otras redes sociales abiertas son desde hace tiempo otra herramienta de márketing más, otra vía de entrada, otro comecocos... si te dejas, si te crees que ciertas alabanzas de personas con claros intereses no buscan nada, si pecas de ingenu@.

A mí me sigue gustando twitter aunque últimamente mi TL sea como un resumen de prensa... poca gente enlaza artículos nuevos de interés o blogs con entradas "sabrosas" como esta... y yo para leer la prensa ya me hago yo un reader o me la leo en un bar. Lideres de opinión que sólo enlazan opiniones de otros... sobran. Lo que quiero encontrar es gente como tú que opina y acepta recibir comentarios y salir a su encuentro y argumentar.

Nos vemos... o nos leemos.

Antonio J. Valenzuela. dijo...

Bueno, lo jodido es que no somos tan especiales como muchas veces creemos o prertendemos.Y el sentirnos arquetipados nos despoja de ese grado ficticio de sublimidad que muchas veces nos autoinyectamos o nos autoinyectan los demás, en un ejercicio que, para mi, muchas veces roza más la hipocresía que el verdadero sentimiento de condescendencia.
El verdadero altruísmo no existe, o es muy difícil descubrirlo...
Yo sigo pensando que ésto me divierte, que me gusta un roce de adulación como a cualquiera, pero que a riesgo de equivocarme, despejé la hipocresía y las dobles lecturas hace tiempo. Gracias por estar ahí. Un saludo.