lunes, 14 de mayo de 2012

Gorda: Por comer mucho, no te comes nada...

Lo que nos faltaba es la segregación por la vía del ídice de masa corporal que se practica en algunos hospitales y a la hora de contratar. Éstos si son verdaderos recortes que llegan directamente al aparato digestivo de quienes, como personal sanitario, intentan acceder a un puesto de trabajo en el país donde, dicen las estadísticas, existe mayor número de obesos por metro cuadrado, o al menos en alguno de sus estados. Y es que habrá que predicar con el ejemplo y teniendo en cuenta las expectativas de los pacientes, a los cuales no se les quiere estar haciendo ver continuamente dónde se puede llegar acumulando michelines y si es que uno se ha abandonado en exceso al ejercicio de comer sin medida ni rasero equilibrado.

El Hospital Victoria en Texas encierra políticas de contratación  en las que evidentemente no pierden el pulso a la hora de mandar de nuevo a la cola del paro a personal médico y enfermeras que pasen de 35 en su índice de masa corporal.
Todo amparándose en una política de contratación en la que supuestamente no dejan en olvido el respeto por los pacientes y el velar por la propia imagen del hospital y el negocio en que han convertido su oferta de servicios sanitarios.

Así que esas 10.000 enfermeras españolas que ahora se encuentran que sus contratos no han sido renovados y que se planteaban buscarse la vida por cualquier parte, deben ir pensando unir a su excelente curriculum, un cuidadoso régimen alimenticio que les propicie el poder mantener una linea acorde a estas políticas de contratación de la sanidad privada que empiezan a ensayarse abiertamente (no quisiera yo imaginar los raseros que se manejen en este entorno y que no salten a la prensa), abriendo un apartado especial en el modelo a ir presentando por esos mundos en el que el IMC tenga un lugar reservado y de fácil acceso al empleador junto a los idiomas hablados y los masters y cursillos de la Escuela de Ciencias de la Salud que tengan a sus espaldas.

Las verdad es que entre estereotipos trasnochados de enfermeras acostándose con médicos (o no!!!) que ponen en pie de guerra a cualquiera que tenga sangre en las venas y hacen responder a cualquiera que se crea de nuevo empático al colectivo y, visto lo visto y esos frentes reivindicativos surgidos estos últimos días y de llamadas a la rebelión y por esa dignidad enfermera que llevamos años reclamando en muchos entornos muy a pesar "de no haber madurado", la idea, o no haber tenido apoyos que nos catapultaran en nuestro poco pragmático discurso, a caballo entre el 2.0, el rencor, el hastío y la redundancia, me quedo con "La Gorda", y con todo lo que pueda exceder de 35. Termino pensando que cualquier tiempo pasado fue mejor: al menos a ésta no le dolía manifestar que me leía haciéndome Blog amigo... "Eran otros tiempos". La lucha, paradójicamente, sigue siendo la misma ;-)