miércoles, 15 de mayo de 2013

Profesionales sanitarios, brecha digital y herramientas 2.0: "¿Complejo de Prensky?". #carnavalsalud

Pongámonos en situación: En una sesión clínica en un centro de salud cualquiera, una enfermera, sustiututa, recién graduada, levanta la mano y propone:

-“¿Y si en vez de limitarnos a estas sesiones de trabajo y a última hora de los Viernes, creamos un blog y una wiki para que todos podamos participar y luego compartir lo que hagamos en Facebook y Twitter a cualquier hora y cuando cada uno se encuentre más motivado y predispuesto?".
Estos cuatro términos -que identifican a cuatro de los mejores, en potencia, aliados "domésticos"- retumban en la cabeza de algunos de los asistentes a dicha sesión, puesto que se encuentran a años luz de esa terminología y de esas herramientas. 
Lo habitual es que esta situación sea común para aquellos profesionales que no se han formado en la utilización de las TIC; lo que en muchos casos provoca una reacción de rechazo al verse en desigualdad de condiciones con algunos de sus compañeros. De esta manera se da la vuelta, por lo menos en apariencia, a la tradicional relación entre "iguales", que hasta este momento se inclinaba por la experiencia, la madurez, los años de trabajo e incluso la titulación o formación clínica al uso.
No se descubre nada nuevo si se afirma que las tecnologías aplicadas a distintos entornos, entre los que no cabe mucho más discurso con relación a la salud, sus profesionales, su proceso de aprendizaje y de potencial relación con los pacientes y resto de compañeros, han evolucionado de manera impensable durante los últimos años, y nadie se sentiría extrañado si se añade que el salto cualitativo al respecto ha sido aún mayor en la última década: Instrumentos tales como listas de distribución, foros, blogs, redes sociales, wikis y demás piezas de la web 2.0 constituyen un ejemplo de estas herramientas y conforman una parte fundamental de los ‘Personal Learning Environment’ o PLEs.

Estos entornos personales de aprendizaje ayudan a tomar el control de lo que se aprende, a establecer objetivos propios y a comunicarse e intercambiar conocimientos con otras personas. Además, proporcionan una plataforma en la que profesionales y pacientes tienen la posibilidad de establecer un lugar de encuentro donde las reglas tradicionales han cambiado y se han destruido muchas de las barreras que han permanecido inmutables durante muchos años en el entorno asistencial.
A pesar de que existen profesionales instruidos en el manejo de estos instrumentos, e incluso ya pertenecen a la generación de los nativos digitales (recordemos a nuestra recien graduada que llega a esa sesión clínica organizada por el Centro de Salud que le hace el primer contrato), muchos de ellos/as aún forman parte del colectivo de inmigrantes digitales (Prensky, 2009), puesto que asimilan a posteriori los avances tecnológicos que se producen mediante un lento proceso de autoaprendizaje o en programas de formación, foros, encuentros, jornadas, talleres y/o congresos, ad hoc, o introducciendo en cualquiera de sus mesas el tema 2.0 como algo "novedoso" y una herramienta a explotar y de "obligada" implementación en nuestro entorno.
Es en este entorno, y no en otro, donde una idea de "nivel de desarrollo personal" de cualquier profesional sanitario con relación al conocimiento, uso, manejo y aceptación de herramientas 2.0 como potencial apoyo relacional con los pacientes y resto de compañeros, encuentra posibles, diferentes y distinos grados de aceptación y adquisición pudiendo aflorar un sentimiento que termine por identificar a ese nativo digital (¿?) frente a cualquier otro profesional que quiera subirse a este "novedoso carro". Esta situación es lo que se conoce como "Complejo de Prensky"* y puede suponer un importante escollo que impida que muchos profesionales se atrevan a romper con las barreras mencionadas y se lancen a utilizar estas nuevas tecnologías.

*Aquí estableció Prensky el concepto de "inmigrantes y nativos digitales": Esencialmente se entiende por nativos digitales las generaciones que han nacido en un mundo donde la tecnología es algo usual y cotidiano, en contraposición de los inmigrantes digitales que se educaron en un mundo donde las tecnologías de la información y la comunicación no tenían gran peso y que han tenido que aprender el nuevo lenguaje de lo digital.
El mejor antídoto para superar este importante obstáculo (¿potencialmente generacional?) es desmontar la creencia de que nadie es un experto en el uso de las nuevas tecnologías, que en realidad no es más que una verdad a medias. A pesar de que muchos de los más jóvenes profesionales puedan tener una enorme facilidad para el manejo de estas herramientas o, constituyen una generación de expertos rutinarios, con una visión bastante limitada de lo que puede ofrecerles una sociedad digital. En palabras coloquiales: los jóvenes tienen la capacidad para dominar la tecnología que les interesa y motiva, y por regla general, desconocen su uso en un potencial entorno asistencial, laboral, profesional y formativo, centrándose en aquellas funcionalidades dirigidas, generalmente, hacia el ocio. Por eso, el papel del colectivo 2.0 debe consistir en utilizar el potencial cognoscitivo del resto de profesionales y "profanos", apoyarse en sus conocimientos y mostrarles las gigantescas posibilidades de aprendizaje que se les ofrecen rompiendo ese mito reduccionista de que "a mi, éso del Face Book, no me termina de convencer ni va conmigo...".
Dicho de otra forma, se deben aunar las destrezas del "colectivo adentrado" en materia y las capacidades del resto para el manejo de la tecnología, de tal modo que el primero aproveche los conocimientos del segundo para mejorar no sólo su competencia digital, sino las que correspondan a nuevas potencialidades que perfectamente pueden ser descubiertas y/o que se encuentren en esos otros colectivos y compañeros que aún no hayan dado "el paso" e incluso propuestas por ellos mismos en su microentorno y atendiendo a sus necesidades.
Si se opta por tomar esta senda, se ayudará a desmontar la idea de que esos "nativos" están sobrecualificados para el mundo digital y que ciertas edades y entornos, asistenciales también, no tienen nada que aportarles al respecto o puedan estar sentenciados a un rebufo o brecha que es perfectamente superable en esa línea personal de aprendizaje y desarrollo.

*H. Sapiens Digital: From digital immigrants and digital natives to digital wisdom.


"Nos sentimos inmigrantes en un lugar en el que nuestros hijos son nativos" 
(Mart Prensky, 2001)

¿Rompemos ese sentimiento de "extranjeros"?

4 comentarios:

EnferEvidente dijo...

Coincidimos en las enormes posibilidades de un uso juicioso de estas tecnologías tanto en campos como la formación como en facetas de la asistencia.

Un placer leer tu entrada.

Salva.

Antonio J. Valenzuela. dijo...

Gracias Salva por pasar por aquí.

Diagnostrum dijo...

Buen post! Seguro que es muy interesante para nuestros seguidores, compartimos

Antonio J. Valenzuela. dijo...

Gracias...dime dónde?. Un saludo.