lunes, 30 de diciembre de 2013

2013: Otro año prescrito y sin prescripción.


Y van ya casi 10, desde que Marina Geli introdujera el discurso y concepto manejados para el potencial enfermero a la hora de poder hacer uso autónomo de toda la batería terapeútica farmacológica y de productos sanitarios en los que apoyar nuestras intervenciones en la esfera de nuestra responsabilidad: 

 
En Junio de 2005, la consejera catalana, Marina Geli, defendió esta posibilidad en determinados casos, para determinadas patologías en la atención primaria (HTA, EPOC y diabetes) con un catálogo cerrado, esto es importante destacarlo
Se precisaba definir en este nuevo modelo que propugnaba la consejera Geli, las patologías a las que se debía de dirigir la prescripción y definir los pacientes a los que se debía orientar, evidentemente, un listado de fármacos que se pudieran prescribir y los protocolos para actuar bajo condiciones de seguridad y con guías de práctica clínica. Todo esto llevaba consigo la necesidad de formación en farmacología para las personas que hubieran de manejar esta nueva competencia sanitaria. Y cuestión esta que, después, los veladores de la profesión se afanaron en plantear resuelta atendiendo a nuestros estudios, al contenido formativo de estos y de los venideros, y a nuestra experiencia en el manejo de los medicamentos y más aún con relación a las enfermeras especialistas (matronas) que, además, tenían y poseen el atributo del "diagnóstico y tratamiento del embarazo y parto" y como para no entrar en mayores cuestionamientos de razón, oportunidad y justificación que, posterior y supuestamente, marcarían la diferencia con los podólogos sin ninguna razón de ser, si es que toda esta cuestión hubiese partido de una definición clara del diagnóstico enfermero en la Ley de las Profesiones Sanitarias -LOPS- en la que apoyar sin cuestionamientos, conceptual y científicamente, el fiasco ya iniciado con su redacción y con respecto a esa definición de lo que es realmente la profesión de enfermero, aparte atributos de autonomía científico-técnica que de poco han servido para justificar dicha posibilidad de prescripción.

Los medicamentos requerían de una nueva clasificación y definición para poder referir los de uso y manejo enfermero a través de ese catálogo cerrado sugerido. Por lo que las redefiniciones legales no debieron acabar en esos ambiguos articulados de modificación de la Ley del medicamento, varias veces retocados, errados en su publicación en BOE y escritos finalmente ya a conveniencia y a expensas de otros intereses, marcados por la oposición médica y el poco altruísta interés corporativo que fue redescubriendo el becerro de oro en esto del bolígrafo y la receta: Iconos que aún hoy son manejados por sus inventores y "benefactores" de forma enfocada, torpe y ajena a la verdadera esfera y esencia de los cuidados enfermeros:




A Marina Geli posiblemente debamos y, haciendo caso al rigor y secuencia de esta historia, atribuirle , ahora si, el título de "madre de la prescripción enfermera" y siendo justos. Título este otorgado posteriormente a otras, para mi al menos, con un mayor potencial de cuestionamiento en este sentido y alumbramiento que a partir de ahí, y ya en aquel momento, fue cláramente inducido y manejado por una actuación "partera y poco científica", que trajo al mundo un producto con malformaciones yatrogénicas claras y evidentes, inducidas por la intervención, durante años, del Consejo General de Enfermería -CGE- durante ese supuesto desarrollo del proceso legislativo y de definición de un marco conceptual; y de la aparición de "ectópicos" paralelos que, por ejemplo y en Andalucía y como "mal menor", identificaron a  la enfermera como otro agente fiscalizador del gasto farmaceútico y a través del famoso Decreto Andaluz de participación en la prestación farmacológica del SSPA (...).

Veneras para unas y otras aparte, la Señora Geli hizo en su momento una apuesta que aún hoy sigue defendiendo y que es de justicia que no pase desapercibida:


                         

De lo que no cabe duda es de la paternidad de todo este enjendro: por el despropósito que supuso y sigue suponiendo su concepción fuera del matrimonio con la profesión por parte de un progenitor carente de convicción entonces, y ya senil, megalómano ahora y siempre, y que si que lleva años prescrito como representante que cree ser de un colectivo que le supera en grandeza y que no le reconoce.

2013 concluye con la oposición de un gran Frente enfermero contra el manejo que de los atributos propios de la profesión se quiere hacer atentando a nuestra condición de apoyo al Sistema y a la eficiencia del mismo a través, ahora, de la prescripción: Atentando a nuestra dignidad. Y que esperamos de lugar a la reconsideración que merece todo este tema ya añejo y que debe escapar definitivamente a toda esa connivencia que descubrimos, y que realmente existe, entre el Consejo Enfermero y el Ministerio de Sanidad y los políticos afincados ahora en él, a favor de otras prebendas de obligado paso por caja deontológica y en el intento de maquillar supuestos estados de consenso necesarios políticamente en esta época en la que no duele atentar contra los derechos y los atributos adquiridos por el paso del tiempo y la historia, esa que es testigo y que muchas veces se rebela esclarecedora haciendo verdad, en este como en otros muchos, aquello que cantaba el tango:



"Uno busca lleno de esperanzas el camino que los sueños prometieron a sus ansias.
Sabe que la lucha es cruel y es mucha, pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina".
 

Feliz año nuevo: Uno más en nuestra batalla, en nuestra ilusión y en nuestra dignidad colectiva.




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