lunes, 26 de febrero de 2007

PROPUESTA ALTERNATIVA AL ACUERDO DE MESA SECTORIAL SOBRE ATENCIÓN URGENTE DE 30 DE ENERO DE 2007


Tras un periodo de reflexión y valoración del acuerdo de mesa sectorial de 30 de Enero de 2007, llegamos a las siguientes conclusiones:
El acuerdo conlleva una pérdida notable en la calidad asistencial a las urgencias y emergencias en Atención Primaria, ya que se prescinde de profesionales con gran experiencia y formación específica. Los DCCU han demostrado su eficacia y eficiencia, aumentando considerablemente la satisfacción de los usuarios que reciben atención urgente y emergente.
Se produce un gran coste económico baldío (el SAS tira el dinero invertido durante años en la formación de estos profesionales).
Hay un aumento de la situación de “born out” de los profesionales, tanto de los que no opten por la integración en EBAP de cupo o de dispositivo (sufren pérdidas económicas), como de los que se integren (pérdida de la conciliación de vida familiar y laboral, condena a noches y festivos, etc.). Todo esto tras un proceso de consolidación de plazas y la creación de bolsas de trabajo específicas para profesionales médicos y enfermeros en DCCU.
Existe un deterioro en la calidad asistencial de la atención en consultas de Atención Primaria (los profesionales DCCU que atiendan las consultas de EBAP en los salientes de estos irán a salir del apuro de la mejor forma posible, con daños seguros a la labor del EBAP durante años, prescripción inadecuada, trámites burocráticos deficientes, etc.).
Aumento de la demora asistencial, tanto en urgencias y emergencias como en consultas y programas de Atención Primaria. Hay que tener en cuenta que la demora asistencial es una de las principales causas de las agresiones a personal sanitario y no sanitario en los centros de salud, con lo que tenemos otro problema grave.
La no aplicación de los procesos asistenciales relacionados con la atención urgente y emergente.
La saturación de las urgencias hospitalarias por derivaciones innecesarias.
El mal uso de recursos asistenciales como ambulancias medicalizadas.
La pérdida de la continuidad asistencial entre urgencias y emergencias de Atención Primaria y los mismos EBAP y, por supuesto, con las urgencias hospitalarias.

Ante estas desastrosas consecuencias de un acuerdo precipitado y realizado con evidencias de gran desconocimiento de la realidad asistencial en nuestra comunidad (presente y futura) y, porqué no decirlo, con posible mala fe por parte de los directivos del SAS intervinientes (creo que existe una manipulación en la interpretación de la normativa europea en contra del trabajador; estamos seguros de que existen otras interpretaciones que concilian mejor los intereses de empresa y trabajadores, y en nuestro caso, de los pacientes, usuarios, clientes de la empresa), creo que una propuesta tendente a evitar lo que se viene encima (las consecuencias arriba expuestas y otras más) y para adecuarnos a la realidad futura (la especialidad en urgencias y emergencias, recogida tanto por SEMES como por SEEUE y otras asociaciones profesionales de enfermería) estaría basada en los siguientes puntos:

Mantenimiento de las categorías profesionales de los DCCU, con el compromiso de la equiparación retributiva a los EBAP (sueldos actuales + media de las TAE del Distrito + complementos por nocturnidad y festivos) y la contemplación de una salida digna cuando por determinadas circunstancias de edad o problemas físicos, la labor asistencial de estos profesionales haga aún más penosa la atención a las urgencias y emergencias. Esta salida podría ser a EBAP (con cupo, por supuesto), a jornadas laborales con menos carga asistencial y más docencia, etc.
Jornadas laborales anuales de 1483 horas, con turnos de 12 horas y equipos suficientes para garantizar la atención a demandas asistenciales internas (en DCCU) y fuera de él (demandas asistenciales externas), de forma que no haya pacientes de primera categoría (correctamente atendidos en tiempo y forma) y pacientes de segunda categoría (pacientes que no pueden ser asistidos en tiempo y forma por falta de personal asistencial).
Mayor autonomía organizativa en los DCCU mediante la creación de las unidades clínicas DCCU (ya estaban diseñadas desde hace un año). Las unidades clínicas conllevan un aumento de la responsabilidad profesional y el buen hacer por parte de los profesionales que la integran. Estas unidades clínicas gestionarían toda la demanda asistencial generada en su área de cobertura con lo que, además, los DCCU ganarían en una mayor independencia de los centros coordinadores y consecuentemente, en una mejor gestión de las urgencias y emergencias externas (esto ya lo han demostrado en varios DCCU de Málaga, Cádiz y Córdoba).
Atención continuada (jornada complementaria) de forma voluntaria para los profesionales DCCU.
Formación continuada específica y obligatoria; los profesionales que, salvo causa justificada no cumplan estas horas, deberán horas asistenciales a la empresa.
Los profesionales DCCU deberán potenciar la investigación en cuestiones de urgencias y emergencias y deberán producir publicaciones y comunicaciones científicas de calidad. Estas publicaciones y comunicaciones estarían ligadas a incentivos profesionales (económicos o facilitadotes de la investigación).




Fdo:

-Ignacio Pérez-Montaut Merino. Médico DCCU.
-Francisco Urbano Cobos. Enfermero DCCU.
-Antonio J. Valenzuela Rodríguez. Enfermero DCCU.
-Daniel Ocaña. Médico DCCU

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