martes, 5 de febrero de 2008

¿Reparar el daño provocado?: El caso Leganés andaluz.

CARTAS AL DIRECTOR




Es muy fácil, máxime cuando el rio revuelto toca "del otro lado", pedir que se reparen daños y se recoloquen los desaguisados gestores y políticos que un determinado equipo, partido o gestión hayan provocado en los profesionales, en el sistema sanitario y en la opinión pública.

D. Bernat Soria parece no querer ver la situación por la que atraviesan las Urgencias del SSPA, en las que el Equipo gestor y político, en concreto del Servicio Andaluz de Salud (SAS) y del mismo partido socialista en el que él milita, ha dañado impunemente a todo un colectivo y sistema dedicado a la asistencia de las urgencias extrahospitalarias, provocando el mayor de los ataques a profesionales que desde el momento de la firma del "Acuerdo" de 30 de Enero de 2007, sobre la reordenación de la atención urgente en Andalucía, han sido condenados al mayor de los abandonos y al olvido "postmorten", empujados a una "Vía muerta" diseñada y premeditada para las categorías diferenciadas de médicos y enfermeras de Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgencias (DCCU), hasta ese momento categorías profesionales que planteaban un modelo puntero en todo el SNS y que eran el potencial de garantía de Calidad del esquema de Sistema Integral de asistencia a las Urgencias en esta Comunidad, en este caso, asistidas desde el nivel de Primaria.

No solamente se ha dañado en el Severo Ochoa en esta última época. Ver la paja en el ojo ajeno, manejar las circunstancias puntuales, exhortar las disculpas de los demás es cerrar los ojos a las miserias que tocan de nuestro lado gestor y político. Éso se llama ser hipócritas. ¿O quizá ser políticos en campaña preelectoral?.

La reordenación de las urgencias del SSPA, un año despues de acometidas por la gestión y política del PSOE-A, son un rotundo fracaso y se ha cobrado también sus víctimas, ha provocado ceses entre sus profesionales por adherirse a una lucha legítima por la dignidad profesional, expedientes disciplinarios, suspensiones de empleo y sueldo y ha dejado impunes a quienes un año despues no son capaces de evidenciar las bonanzas de esta reestructuración (a las hemerotecas me ciño) que conniventemente es firmada por sindicatos cuya recompensa son sus liberaciones institucionales y cuyo rol amarillo queda muy lejos de la defensa de los intereses laborales de sus afiliados y de los trabajadores en general.

En este cónclave casi episcopal por lo cerrado, déspota y oportunista, enmascarado en falsas representatividades, nadie está ofertando disculpas algunas. Es más, nadie está ofreciendo diálogo alguno que posibilite un perdón para nada merecido. Una vez más, el sacrificio es el de los pacientes y profesionales en un entorno de mala gestión que debe anticiparse siempre a las consecuencias. Los golpes de pecho, y sobre todo los golpes en pecho ajeno, no son la forma de expiar las propias culpas, aunque quedan muy bien en todo el conjunto que ahora no sabe nada más que de comicios y campaña electoral: Otro "Vía Crucis" que vamos a pagar todos para perpetuar a los mismos.

Antonio J. Valenzuela

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