miércoles, 21 de marzo de 2007

20 de Marzo: No a la Guerra


20 de Marzo

Las sirenas antiaéreas suenan todas las noches como viene siendo habitual desde hace no sé cuanto tiempo. Son las 2:15 de la madrugada, por mis principales arterias hay un movimiento extraño, son camiones militares que van de un sitio a otro sin rumbo fijo, el ruido continuo de motores junto con las sirenas comienza a ser preocupante. Es curioso como mis habitantes se han acostumbrado a este sin vivir, los primeros días mis ciudadanos salían de sus casas llevándose algunas pertenencias e incluso unos cuantos se desplazaban en sus coches por mis calles intentando escapar de esta pesadilla. Hoy, cuando definitivamente parece que se ha roto la tensa espera, empiezo a escuchar y a sentir en mis entrañas las primeras explosiones, son cicatrices de 5 metros de diámetro que van dejando huella, siento la sangre correr y empaparse en mis polvorientas calles, a estas alturas de la madrugada las 2:45 los gritos aterradores de mis habitantes, sobre todo de los más pequeños se hacen insoportables, en el rostro limpio de una niña se concentra toda la ignominia de la humanidad, cuando la tierra se mezcla con sangre de personas inocentes siento que no puede haber ninguna justificación para tanto dolor. Mis entrañas empiezan a retorcerse de sufrimiento como nunca he sentido en mis 3500 años largos de historia, las heridas producidas por tanto despropósito, tanto engaño y tanta mentira me hacen llorar por la humanidad.
Dicen que caen bombas inteligentes de última generación, esas que solo matan a los pobres desgraciados, al igual que los terremotos que se ensañan con los más débiles, la oscuridad de la noche, el humo, el ruido infernal, los gritos de terror y el caos reinan en mi, la ciudad de las Mil y Una Noches, ni la Luna ha querido ver tan lamentable espectáculo para no tener que avergonzarse el resto de sus días.
Hoy 20 de Marzo del 2004 justo un año después del inicio de las hostilidades, tengo que deciros que las sirenas antiaéreas han cesado, pero reina el caos más absoluto, el hambre, la pobreza, la prepotencia de los ocupantes, los intereses de las multinacionales, los tiroteos, los atentados de no se sabe quién, los asesinatos, los linchamientos étnicos y algunas desgracias más, que lamentablemente están haciendo de mí el espejo de la humanidad, donde las personas que apoyaron esta guerra inmoral deberían mirarse todos los días en él durante el resto de sus vidas.

Bagdad.

ÓscarDonaire oskillas@telefonica.net

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