viernes, 23 de marzo de 2007

Por un DCCU vivo. Por un sueño. Ni un paso atrás.

El espíritu de un colectivo se mantendrá vivo mientras seamos capaces de disfrutar con lo que hacemos. De divertirnos. De soñar, de supeditar cuestiones materiales a la idea común de que esta vida es una y debemos crecer todos juntos. El final no lo elegimos. Cada cual accede y termina consiguiendo lo que se merece. Ése es el único precio. Ésa es, si acaso, nuestra única deuda