viernes, 6 de julio de 2007

El Babel que habéis creado. No es aquí donde queremos estar.

Toda la Tierra tenía una misma lengua y usaba las mismas palabras. Los hombres en su emigración hacia oriente hallaron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: «Ea, hagamos ladrillos y cozámoslos al fuego». Se sirvieron de los ladrillos en lugar de piedras y de betún en lugar de argamasa. Luego dijeron: «Ea, edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo. Hagámonos así famosos y no estemos más dispersos sobre la faz de la Tierra».Mas Yahveh descendió para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando y dijo: «He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua, siendo este el principio de sus empresas. Nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros». Así, Yahveh los dispersó de allí sobre toda la faz de la Tierra y cesaron en la construcción de la ciudad. Por ello se la llamó Babel, porque allí confundió Yahveh la lengua de todos los habitantes de la Tierra y los dispersó por toda la superficie.


Hoy cabe una reflexión y a la vista de esta imagen de la Torre de Babel: Es impensable, para mi inimaginable, en el entorno que los profesionales y compañeros DCCU hemos conseguido crear durante estos seis meses de lucha, que durante este tiempo nuestros dirigentes-gestores, no hayan ni tan siquiera planteado un ápide de acercamiento ni de diálogo. Y todo lo contrario, que nos hayan censurado, que nos hayan tachado de "enemigos políticos", que se hayan reido de nosostros con esa falta de talante dialogante y de respuestas a través de medidas arbitrarias como han sido la aparición de la OPE 2007 en los términos aparecidos y en la, a la vez, desaparición de la Bolsa Única DCCU de la forma en que hacen estas cosas, por la puerta falsa, con nocturnidad, con premeditación déspota y no consensuada. Cuando las posibilidades de gestión de los DCCU alumbraban a un potencial real de UGC, ahora nos cuentan de nuestra adscripción supuesta al Dispositivo de Apoyo en esa falacia de entornos de mayor protagonismo profesional, me imagino que para el resto y no para este grupo de profesionales motivados e ilusionados por unas formas y maneras de hacer las cosas. Sinceramente entiendo que no estamos siendo gestionados con un mínimo de corazón y empatía. Entiendo que estos señores, y señoras, han perdido todo un norte razonable que posibilite el hacerse respetar ya en cuaquier sentido. Para nosotros, y a la vez observando cuáles son las medidas adoptadas por cualquiera de estos brazos tontos en cualquiera de los centros andaluces y mediante el arbitrio que ha hecho interpretar las últimas directrices de forma desigual y déspota por parte de muchas direcciones, no navegamos en sintonía alguna. Nos hemos señalado y en este ambiente es imposible. Estos señores han perdido cualquier crédito y cualquier respeto por nuestra parte, y de esta forma ya jamás podremos adherirnos a objetivo común alguno, menos político y de este color. Somos profesionales que además vamos a jugar nuestra profesión en el sentido de evidenciar vuestras lacras, vuestras miserias, vuestras negligencias institucionales, que son muchas. No vamos a esconder nada más. Vosotros lo habéis querido en esta Torre de Babel que habéis creado en un falso entorno de vanguardia del que no nos vamos a hacer partícipes, al menos mientras no queráis escucharnos. Vosotros lo váis a sufrir, nosotros ya lo llevamos sufriendo seis meses y no lo hemos provocado. No tenéis ningún derecho a tratarnos así y éso se paga. Jamás repararéis el daño que nos habéis hecho y el gran odio que nos estáis provocando y que hace que no podamos acercarnos ya a formas que no sean el evidenciar todos vuestros errores. Aquí seguimos y vamos a seguir. Esta Torre de Babel es un perfecto hábitat en el que nuestra metamorfosis, ésa a la que nos habéis empujado, va a desarrollar todas las herramientas suficientes como para cuestionaros contínuamente. Hemos aprendido esperanto, a fuerza de vuestros engaños. Para vergüenza vuestra, el silencio no va a ser nuestra respuesta en medio de tanto cacareo de corral. Estáis, para vuestra desgracia, en el otro lado. Así lo habéis elegido. No somos nosotros los que hemos abandonado las formas. No os confundáis y no queráis confundir a nadie. El tiempo lo dirá. Tiempo es lo que nos sobra.

Antonio J. Valenzuela.

Enfermera DCCU SSPA.