Es una obviedad decir, hoy por hoy, que Internet supone la nueva "revolución industrial", de negocio, mercado y conocimiento. Antes fue la invención de la rueda, del motor y la máquina de vapor lo que hizo que el hombre pudiese abandonar su inmediatez y proximidad "cautivante" para adentrarse en viajes más imaginados en busca de nuevas tierras y culturas. Quizá el mestizaje y la fusión de razas tengan sus orígenes, aparte de en las agresiones sexuales deparadas por los viajeros y descubridores y navegantes de la Reina, en la posibilidad de moverse "a gran escala" y motorizado. Huelga decir que el viaje más maravilloso es el de nuestra imaginación, que no alcanza a descubrir fronteras y que, a la vez, es aséptico y no venéreo en ese ímpetu que al mal viajero le entra por "mestizar", una vez que se encuentra en tierra extraña. A pesar de que el motor consigue desplazarnos de un sitio a otro, cada país y región, y aunque navegamos en la presunsción ...